Mostrando entradas con la etiqueta uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta uruguay. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de julio de 2010

Consideraciones en torno a las semis: mucha Garra Charrúa, una Naranja no muy Mecánica, una Mannschaft irreconocible y una España virtuosa.

Por Ángel Molina

Las semifinales nos dejaron como resultado una final inédita: Holanda-España. Los holandeses vencieron a los uruguayos 3 por 2, mientras que los ibéricos derrotaron a los teutones por la mínima (1-0). Ambos encuentros nos ofrecieron retazos de buen fútbol, aunque este Mundial no nos ha ofrecido el brillo y la espectacularidad que en su víspera hubiésemos podido ansiar. Esperemos que los dos partidos restantes sirvan para reivindicar la imagen general que nos ha brindado este torneo.

Uruguay-Holanda (2-3)

Partido muy nivelado, con una selección uruguaya que por momentos pudo imponer el ritmo futbolístico que más le convenía. Situación ésta del equipo sudamericano bastante elogiable, considerando las cuatro importantísimas bajas que sufrieron para este juego: Lugano y Lodeiro por lesión, Suárez y Fucile por amonestación.

Por su parte, los europeos procuraron irse al ataque, apelando al manejo creativo de Wesley Sneijder y a la velocidad y regate de Arjen Robben. Sin embargo, les costó muchísimo amenazar el arco defendido por Muslera. Sólo con un insólito disparo de Van Bronckhorst (minuto 18) pudieron los holandeses irse adelante en el marcador: sólo por un golazo producto de una individualidad, no por claridad y trabajo de equipo.

Ante esta inesperada acción, los uruguayos tuvieron que desarrollar un fútbol más ofensivo. El premio a este cambio de actitud lo obtendrían con otra individualidad: un zapatazo desde la media distancia de Forlán, que le dobló la mano a Stekelenburg al minuto 41 y le daba el empate a los sudamericanos.

Luego del descanso, el partido continuó equilibrado, aunque no tan trabado como en la primera mitad. Pero a medida que transcurrió este tiempo, Uruguay se fue asentando cada vez más, al punto que controló el partido y tuvo mayores y más peligrosas ocasiones de gol que el conjunto holandés.

Sin embargo, en el fútbol también suele intervenir el azar: cuando los uruguayos desplegaban su mejor fútbol, los holandeses consiguieron un gol a cargo de Sneijder, cuyo débil disparo fue desviado por un defensa uruguayo y terminó en la red. Gol ilícito además, por el fuera de juego de Van Persie, quien participó de la jugada tapando y estorbando al guardameta uruguayo Muslera. Corría el minuto 70.

Los holandeses asumieron el inesperado e inmerecido premio como un estímulo para atacar, tornándose más incisivos. El resultado de esto fue que a tan solo 3 minutos del segundo tanto, convirtieron el tercero: espléndido cabezazo de Robben que desmoronaba el buen juego desarrollado por Uruguay hasta esos cuatro fatídicos minutos. Los holandeses incluso pudieron engrosar su ventaja en los siguientes minutos, pero erraron los intentos tendentes a ello.

Uruguay ha sido, en mi humilde opinión, el equipo más luchador, con mayor actitud y carácter, siempre insistiendo y nunca rindiéndose. Y en este partido harían honor a estas cualidades: pese a semejante golpe psicológico, los charrúas buscaron el empate, ofreciéndonos gracias a su ímpetu minutos finales bastante emocionantes. El descuento llegaría a cargo de Pereira, lamentablemente para los uruguayos muy tarde, al segundo minuto del tiempo de compensación. Derrota muy digna, donde la mala fortuna tuvo una cuota fundamental. Y dentro de esa mala fortuna podemos incluir, además de las bajas por lesión, el terrible desempeño de los jueces de línea, quienes no sólo no invalidaron el segundo gol holandés por fuera de juego, sino que también decretaron al menos dos fueras de lugar inexistentes en contra de los uruguayos (en la primera mitad, que representaban dos mano a mano, uno de Cavani y otro de Forlán).

Por supuesto, Holanda pasó no sólo por suerte sino también por méritos futbolísticos. Pese a ciertos errores defensivos y de funcionamiento, por momentos fue más peligroso que su rival y, más importante aún, fue efectivo. Sneijder sigue teniendo un muy buen torneo, aunque no como para cometer la blasfemia de equipararlo con el Cruyff de 1974. Ahora bien, esta selección suele dar la impresión de que en este mundial ha llegado demasiado lejos, más por la fortuna o mediocridad de sus rivales que por contundencia, solidez y nivel futbolístico. Ya veremos de lo que puede ser capaz este conjunto en la final.

Alemania-España (0-1)

Partido de altísima expectación, cuyo ganador sería el mayor candidato a ganar la Copa del Mundo. Asimismo, revancha teutona de la derrota frente a los ibéricos de la final de la Euro del 2008. Los germanos, que venían de aplastar a dos candidatos (Inglaterra y Argentina), ante una selección española que venía de menos a más, y que sólo ganó por la mínima sus dos partidos previos (frente a Portugal y a Paraguay). Pero cada partido es una historia distinta, y ni los ingleses ni los argentinos tienen actualmente el juego colectivo, orden y control de balón de los españoles. En este sentido, se pronosticaba un encuentro bastante equilibrado, con posibilidades de victoria para ambos equipos.

La selección española salió con pretensión de desarrollar su estilo futbolístico: control del balón, toque incesante y presión en la mitad de la cancha. Por su parte, Alemania se comportó de manera más conservadora que en los encuentros anteriores: cediéndole el esférico a los españoles, con un esquema defensivo, a la espera de un error de los vigentes campeones europeos para lastimarlos en el contragolpe.

Y los teutones pagaron caro su estrategia: España se dedicó a controlar el encuentro mediante el dominio casi exclusivo del balón, muy cohesionada y sin cometer errores graves. Todo intento alemán de despojar a su rival de la pelota para armar jugadas ofensivas, era neutralizado tempranamente en la poblada mitad de la cancha. El mediocampo español dictó los tiempos del partido y provocó que los alemanes, pese a intentarlo, no pudieran adoptar la claridad ofensiva y coherencia colectiva exhibida en los enfrentamientos previos. Una característica resaltante del triste desempeño de la Mannschaft fue la recurrente imprecisión de sus jugadores al momento de efectuar los pases, algo totalmente opuesto a lo mostrado en sus actuaciones anteriores.

El mejor momento de los españoles se desarrolló durante el segundo tiempo, donde tuvieron numerosas ocasiones de gol, atacando con mucho peligro, en bloque. De tanto insistir, vendría el gol en una jugada de córner al minuto 72, donde Puyol apareció para cabecear y darle la ventaja a su seleccionado. Vale acotar que en buena medida el merecido gol de España vino por una grave desatención defensiva por parte de los alemanes, quienes descuidaron la marca de Puyol (y también de Piqué, que estaba en posición de empujar el balón), dejándolo cabecear al arco con suficiente espacio y tranquilidad; esto es especialmente irresponsable si consideramos el aviso dado por Tarzán en la primera mitad, donde uno de sus cabezazos casi adelanta a los suyos, y también si consideramos que prácticamente los únicos cabeceadores efectivos de los rojos son precisamente Puyol y Piqué. En fin…

Alemania pagó cara su mezquindad, que nos recordó a su ralentizada y especulativa versión usual, aquella versión calculadora y conservadora, muy distinta a la dinámica y ofensiva versión mostrada hasta este encuentro durante el torneo. Muy por el contrario, España mostró su mejor versión, un conjunto según lo visto encontró la forma armónica, vistosa y efectiva que esperábamos de ellos. Pese al bajo ritmo de algunas de sus figuras y al contraproducente doble pivote del testarudo Vicente Del Bosque, el seleccionado español exhibe finalmente su calidad e identidad. Equipo español que ha venido de menos a más, mejorando a medida que se ha desarrollado la competición. De ser super-candidato, pasó luego de la derrota en su debut a super-decepción; ahora, de nuevo, se han ganado el apelativo de super-candidato a levantar la Copa del Mundo. Esperemos que la arrogancia y displicencia propia del debut no se repitan en la final. Si los ibéricos aprendieron la lección, y no sucede algo extraño, el mundial lo debería ganar España frente a Holanda. Pero ambos se están jugando una oportunidad única, entrar al selecto grupo de naciones que tienen en su haber un campeonato mundial de fútbol. Esto hace a la final interesantísima y abierta. Pero insistimos, España se ve superior a Holanda, y por ende es favorito.

el Molina

El sábado se define el Tercer Puesto, entre unos duros uruguayos y unos alicaídos y desilusionados alemanes. El domingo, se define el Campeón Mundial, entre una crecida España y una intermitente y afortunada selección holandesa.

domingo, 4 de julio de 2010

Lo que pasó en Cuartos. Dramatismo, decepción, y un gran golpe de autoridad.

Por Ángel Molina

Los Cuartos de Final del Mundial de Sudáfrica nos dejaron distintas emociones, así como algunos elementos para reflexionar. Analicemos cada uno de los encuentros, muy distintos entre sí, donde pasó de todo, y donde salieron airosos los de mayor fortaleza mental, los más ordenados y, por supuesto, los más afortunados.

Holanda-Brasil (2-1)

Un partido que generaba mucha expectativa, debido a las dos grandes selecciones que se encontraban y a su rivalidad histórica. La versión pragmática y mezquina de la canarinha de este mundial comenzó controlando el encuentro. Con un fútbol simple, de pocos pero precisos toques, incomodó y amenazó seriamente el arco holandés. Por su parte, los europeos intentaron desplegar su fútbol, pero chocaron contra el muro defensivo brasileño. Esta fue la tónica del primer tiempo, con un Brasil dominante y una selección holandesa neutralizada. De hecho, el gol brasileño fue en esta primera mitad, a cargo de Robinho en el minuto 10. Los sudamericanos se fueron con esta ventaja al descanso, ventaja que ha podido ser mayor si consideramos las oportunidades que tuvieron a lo largo de esa primera mitad.

En el segundo tiempo la situación cambió. Una selección holandesa que necesitaba conseguir el empate se fue al ataque; al mismo tiempo, la selección brasileña, influida por el sello resultadista de su entrenador Dunga, se dedicó a esperar a su rival y liquidarlo con algún contragolpe.

Craso error de la pentacampeona, que se conformaron con la ventaja mínima por no considerar que ellos también se podían equivocar. Y se equivocaron: un centro no muy peligroso de Wesley Sneijder al minuto 52 provocó la descoordinación de Julio César y sus compañeros, entre ellos el tristemente célebre Felipe Melo. Este último cabeceó displicentemente el balón y Julio César salió al mismo tiempo a despejarlo; terrible salida, ya que ni siquiera tocó el balón. Lamentable error del que es considerado como uno de los mejores arqueros del mundo (para algunos, incluso, es indudablemente el mejor). Lástima que cometiera este error, que cazara mariposas, precisamente en una Copa del Mundo. Resultado: autogol de Brasil que empataba las acciones y que evidenciaba la vulnerabilidad del scratch cuando se le presiona. Moraleja: incluso los mejores se equivocan, y a veces también lo hacen groseramente.

Esta situación cambió el partido. Los holandeses se envalentonaron, yendo a presionar al rival con el fin de buscar la victoria. Por su parte, a los brasileños les faltó carácter: en lugar de tomar el autogol como un llamado de atención, como un estímulo para mejorar su fútbol, lo recibieron como un daño irreparable, que los despojaba de la ventaja con la cual pensaban especular el resto del partido.

La voluntad de los holandeses, más que su fútbol, tuvo su recompensa, y los holandeses se fueron arriba al minuto 68 por intermedio de Sneijder, quien cabeceó un balón peinado por Kuyt. La Naranja Mecánica pasó a liderar el marcador, ante la mirada incrédula de los pentacampeones.

Luego de semejante golpe psicológico, los brasileños intentaron recuperarse, pero con desesperación más que con ideas. Fue demasiado duro para los sudamericanos estar por primera vez en este mundial por debajo del marcador, especialmente en un partido de eliminación directa. Y si a eso le sumamos la infantil conducta de Felipe Melo (¿o será mejor decirle Felipe Malo?), quien fue expulsado al minuto 73 por propinarle un duro y absurdo pisotón a Robben, el escenario no podía ser peor para los sudamericanos.

Todo terminó siendo una tragedia para Brasil, motivada por su negligencia y su poca profundidad en el banco. Dunga convirtió al comúnmente orgulloso y vistoso equipo brasileño en uno deslucido, defensivo y falto de carácter. Como dice mi primo Lenín Montero: “Dunga no sólo acabó con el jogo bonito de Brasil, sino con su jogo”.

Por último, decir que nos adherimos plenamente a la recomendación expresada por Ronaldo en el Twitter a Felipe Melo: “será mejor que por algunos días no vayas a Brasil”…

Uruguay-Ghana (1-1; 4-2 en la definición por penales)

En mi humilde opinión, el partido más emocionante en lo que va de competición. Un partido muy equilibrado, con mucho desgaste físico, donde ambos equipos pudieron haberse llevado la victoria. El gol de Ghana fue en el tiempo de compensación del primer tiempo, a cargo de Sulley Muntari, quien probó un disparo a media distancia que terminó siendo inatajable para el portero uruguayo Muslera. Un golpe mental durísimo, el que te conviertan un gol faltando unos diez segundos para irte al descanso. Ante esta situación, los uruguayos salieron al ataque en la segunda mitad, logrando por momentos inquietar al ordenado equipo africano. El descuento de los charrúas vendría por una oportunidad a balón parado. Más específicamente, un tiro libre cobrado magistralmente por el brillante Diego Forlán, aunque también el portero Kingston tuvo cierta complicidad. Esto fue en el minuto 55.

Después de esto, ambos equipos intentaron ganar el encuentro, infructuosamente. Se fueron a los tiempos extra, donde los agotadísimos equipos trataron de superar al rival con pases largos y centros al área. Ambas porterías permanecieron prácticamente impasibles, hasta la última jugada del segundo tiempo extra. Faltando unos diez segundos para irse a la definición por penales, Ghana estuvo a punto de ganar el encuentro, en una jugada desordenada donde Luis Suárez sacó instintivamente un balón con la mano, que iba a entrar en la portería. Suárez fue expulsado y los ghaneses tuvieron la oportunidad de ganar el partido con un penalti. Su goleador del mundial y habitual cobrador de penales, Asamoah Gyan, se encargó de realizarlo. La mala fortuna recayó sobre los africanos: Gyan estrelló el balón en el poste, dejando con vida a los uruguayos.

Vino la dramática definición por penales y, luego de dos fallos ghaneses y uno uruguayo, le correspondía cobrar el quinto penal a El Loco Abreu. Este irreverente jugador hizo honor a su nombre: levantó sutilmente la pelota, la cual pasó por encima del portero. Manera de definir que no es nueva en el uruguayo, pero que nadie pensó seriamente que se atrevería a realizar en semejante momento. Aplausos a la categoría y sangre fría de Abreu, quien con ese penal clasificó a las semifinales a su equipo y garantizó un puesto en la historia como uno de los jugadores con mayor carácter y atrevimiento en la historia de los mundiales.

Los ghaneses, último equipo africano en la contienda, se va con la frente en alto, mostrando una calidad, dignidad y compromiso futbolístico tremendo, pese a ser siempre subestimados y a la ausencia de su capitán y estrella Michael Essien. El pueblo ghanés debe sentirse muy orgulloso de la actuación de sus compatriotas en este mundial.

Argentina-Alemania (0-4)

El esperadísimo encuentro entre alemanes y argentinos, otro capítulo más de la histórica rivalidad, nos sorprendió con su resultado. No porque no supiéramos que los alemanes fueran más ordenados y colectivos, o porque no anticipáramos que los argentinos pudieran cometer errores en la defensa, sino por lo abultado del mismo. Ni el alemán más confiado hubiese anticipado semejante paliza. Y es que se combinó el muy buen funcionamiento colectivo alemán, toda una máquina para hacer fútbol, y el muy mal funcionamiento colectivo argentino, dependiendo exclusivamente de las individualidades y de la suerte.

El partido, en términos generales, fue un concierto alemán, donde el sacrificio, orden y armonía táctica de los teutones marcaron las pautas y el ritmo del partido. Ciertamente, los argentinos dominaron algunas fracciones del encuentro, pero siempre apelando a las individualidades, a la fuerza y a la sorpresa del contragolpe, y nunca al juego colectivo coherente. Messi, impreciso al disparar al arco y asfixiado con una marcación escalonada, sólo tuvo un socio en el mediocampo: Carlos Tevez, quien fue sin lugar a dudas el mejor de los argentinos. Los albicelestes nunca pudieron tan siquiera imitar el juego colectivo alemán, caracterizado por la siguiente premisa: todos atacan, todos defienden. Así de compacta es esta Mannschaft. Muy por el contrario, el equipo argentino estaba partido, sin comunicación entre la defensa y el ataque, con un mediocampo inoperante, al menos en el plano de la creación. Un Di María ligeramente más participativo que en los juegos anteriores, pero que no convenció ni justificó su entrada como titular. Asimismo, un Maxi Rodríguez de quien pareciera que su época de brillantez futbolística ya pasó.

El gol tempranero de Müller al minuto 2 condicionó el partido: los argentinos estaban obligados a remontar. No se hicieron a tiempo los cambios para tal fin, y sobrevino la debacle del país de Gardel: un segundo gol de los alemanes al 68 a cargo de Klose. Semejante golpe de autoridad alemán condujo a los argentinos a buscar a cualquier precio descontar el marcador, descuidando el flanco defensivo. El resultado: dos goles alemanes más, uno de Friedrich y otro de Klose. Minutos 74 y 89, respectivamente.

Humillante y dolorosa derrota argentina, que siempre dependió de las individualidades y que frente al único rival pesado al cual se enfrentó, se desmoronó. Retroceso de lo hecho en el mundial pasado, donde si bien quedaron también fuera en cuartos por los alemanes, lo hicieron en la tanda de penales. En aquella ocasión tuvieron un papel mucho más digno. Y es que en aquel entonces estaban mejor trabajados tácticamente y el equipo era más equilibrado. En aquel tiempo tenían a un director técnico, José Pekerman; esta vez, no tuvieron un director técnico, sólo estaba ocupando ese lugar Diego Armando Maradona.

Cuando fue designado Maradona como técnico de la selección argentina, ya se denunciaba su inexperiencia en el plano estratégico, además de su peligrosa tozudez y arrogancia. La única razón plausible que pudo tener la AFA para apostar por el dios futbolístico argentino para ocupar aquel cargo, es el aspecto psicológico, motivacional, que este símbolo futbolístico podía imprimir en los jugadores. El amor a la camiseta, la cohesión grupal, el afecto paternal, el constante énfasis en sus capacidades, todos estos aspectos relativos al nada despreciable factor psicológico en el balompié estarían plenamente resueltos. Y de hecho así se evidenció durante el mundial y la concentración preparatoria.

Sin embargo, en el fútbol, especialmente en nuestros tiempos, también tiene un peso fundamental el aspecto estratégico, táctico, intelectual, cerebral. Y este importantísimo elemento es el que un director técnico está obligado a desarrollar. Precisamente, la estrepitosa caída argentina se explica por la carencia, si no ausencia, de dicho elemento. Maradona nunca tuvo una concepción clara del equipo; asimismo, le faltó seguridad y sapiencia al conformar los once titulares y los cambios durante las segundas mitades. Particularmente, el partido frente a Alemania exigía la presencia inicial de Pastore, o al menos desde el inicio del segundo tiempo. Asimismo, Otamendi, de malísima actuación, tuvo que ser sustituido mucho antes de cuando efectivamente lo hizo. En fin, detalles que cualquier persona con un poco de sentido común y cultura futbolística pudiera haber considerado.

En síntesis, con este partido se vindica la coherencia táctica y el juego colectivo en detrimento del talento e ímpetu individual. Asimismo, se refuta el Romanticismo Futbolístico, cuya mayor expresión fue el experimento argentino-maradoniano…

Paraguay-España (0-1)

Partido muy equilibrado, donde los paraguayos pudieron neutralizar durante buena parte del encuentro el fútbol de los ibéricos, con mucha presión y defensa. Los paraguayos se plantearon sorprender al contragolpe, y bajo esa modalidad tuvieron algunas oportunidades.

Lamentablemente, el arbitraje condicionó el partido. Primero, con una anulación de gol de Valdez. Luego, al no cobrarse invasión en un penal que falló Cardozo (de haberse sentenciado invasión, se hubiese tenido que repetir, con una nueva oportunidad de convertirlo). Lo grave del asunto es que dicha invasión sí se cobró en un penal (inexistente, por cierto) que convirtió Xabi Alonso y que, al repetirlo, lo falló. Incoherencias del árbitro que ha tenido que cobrar ambas invasiones, o no cobrar ninguna.

El gol español vino en el minuto 83, con una jugada producto de la genialidad de Iniesta, que finalizó con un remate de Villa, quien sigue marcando los goles de su selección.

En síntesis, un juego que ha podido ser para cualquiera de los dos, donde los españoles marcaron diferencia al aprovechar sus oportunidades…y porque cuentan con Andrés Iniesta.

Se nos vienen dos semifinales interesantísimas: Uruguay-Holanda y Alemania-España.

martes, 22 de junio de 2010

La jornada de hoy: garra charrúa, México ante su némesis del 2006, deshonor francés y una albiceleste con paso firme

Por Ángel Molina

La jornada de hoy no nos parece que fuera sorpresiva. Los resultados de los encuentros que definieron los grupos A y B del Mundial eran previsibles. Estos fueron: Uruguay 1 - México 0, Sudáfrica 2 – Francia 1, Grecia 0 – Argentina 2 y Nigeria 2 – Corea del Sur 2. Ya tenemos los primeros emparejamientos de octavos: Uruguay-Corea del Sur y Argentina-México.

GRUPO A

El partido entre Uruguay y México se jugó a ganar, pese a que con un empate se clasificaban ambos seleccionados. Esto por una razón muy sencilla: el clasificado como segundo de grupo le tocaría enfrentarse a Argentina. Evidentemente, cualquier equipo preferiría evitar a Argentina en esta instancia; pero México y Uruguay tienen razones adicionales para asumir esa preferencia. Por una parte, es harto conocida la antipatía entre uruguayos y argentinos: si les tocara enfrentarse en una instancia tan temprana, los puñetazos, codazos, patadas y demás sobresaldrían por encima del fútbol. En el caso de México, sería revivir el fatídico encuentro de octavos del mundial anterior, donde los argentinos los eliminaron en tiempo extra, siendo estéril el hecho de que los aztecas jugaron con un alto nivel en aquel entonces.

En el partido se presentaron oportunidades de gol para ambos conjuntos, los mexicanos tuvieron incluso una opción muy clara en la primera mitad, con un potente disparo de media distancia de Guardado que, para infortunio del equipo azteca, pegó en el travesaño. México tuvo más el balón, pero le costó traducirla en goles, ante el muro defensivo celeste. Y es que los uruguayos, como siempre, se defendieron muy bien. Asimismo, fueron mucho más efectivos: muestra de esto fue el gol de cabeza logrado por el delantero Luis Suárez. El conjunto dirigido por Javier Aguirre no fue capaz de igualar a La Celeste, pese a intentarlo. Sólo ganándolo podían evitar a los argentinos. Ahora les tocará jugar nuevamente contra ellos en instancias de octavos; y no podemos decir que esto puede ser interpretado por El Tri como una venganza, ya que la diferencia de plantel es notoria y Argentina viene jugando bien. México la tendrá muy, pero muy difícil para avanzar a cuartos. Por el contrario, a los uruguayos les toca enfrentar a un conjunto bastante asequible. Por supuesto, en los mundiales no hay espacio para fiarse y cualquier equipo es capaz de vencer a cualquier otro, sea por sorpresa, por velocidad, por mala suerte, por fuerza o por malas decisiones arbitrales.

El otro encuentro del grupo nos dejó dos impresiones totalmente distintas: un equipo modesto pero con mucha voluntad y dignidad, y otro en su peor versión, errático, vacío, lento, en fin, una total y absoluta vergüenza. El primero es Sudáfrica, quienes buscaron el partido ya que, con una victoria holgada y con una derrota mexicana ante los uruguayos, Sudáfrica podía pasar de ronda. El otro, como era de esperar, no es otro que el fragmentado, conflictivo y anárquico equipo francés. Los bleus también tenían opción de clasificar con la misma fórmula de los anfitriones, pero ese aliciente no fue suficiente: los sudafricanos perdonaron varias ocasiones de gol que hubiesen firmado una brutal derrota, su falta de efectividad y calidad evitó que les hincharan la cara a los franceses. Gourcuff se hizo expulsar al 24, Domenech metió de titular a ¡Cissé! por delante de Henry, el equipo careció nuevamente de ideas y de ímpetu, en fin…

Luego de esta inaceptable actuación del equipo francés, motivada fundamentalmente por la ineptitud estratégica y el deficiente manejo del vestuario del harto cuestionado Raymond Domenech, los altos directivos de la Federación Francesa de Fútbol –si tienen tan solo un mínimo de dignidad y decencia- deberían poner sus cargos a la orden. El fracaso mundialista francés con Domenech al mando estaba anunciado, era muy previsible; por lo tanto, no se justifica tanta tozudez y falta de seriedad en una federación tan prestigiosa y que coordina el balompié de una potencia futbolística mundial.

La selección sudafricana se va del torneo con la frente en alto, igualada en puntos con México y brindándole instantes de alegría a sus compatriotas. La nueva infraestructura construida para el Mundial, debe servir de plataforma para que el nivel futbolístico de Sudáfrica siga creciendo.

GRUPO B

El encuentro entre argentinos y griegos tenía varios elementos que lo hacían interesante en la previa. Por una parte, ya se anticipaba la presencia de siete cambios en el once titular argentino, con referencia al partido anterior. Asimismo, el equipo helénico debía ganarle a los argentinos, con el fin de garantizar su pase a octavos y no depender del resultado entre nigerianos y surcoreanos. Otro elemento resaltante tenía que ver con la capacidad argentina de convertir goles ante un rival que, desde que son dirigidos por Otto Rehhagel, apelan a jugar con un estilo muy defensivo.

Argentina, como era de esperar, tuvo mayor posesión del balón y tomó la iniciativa ofensiva. Sin embargo, le costó muchísimo a la albiceleste romper el cerco rival, con un Messi sobre-marcado y con una defensa griega muy física y efectiva. De los griegos, sólo eso: su excepcional defensa; pero este enfoque era totalmente inadecuado con sus pretensiones de pasar a la siguiente ronda. Necesitaban buscar la victoria y no lo hicieron; salvo un peligroso contragolpe que casi convierte en gol el delantero Samaras, los helenos no inquietaron significativamente a Romero, portero de la selección argentina. El esfuerzo ofensivo argentino rindió sus frutos en el minuto 79 con un gol de Demichelis y con otro al 89 de ¡Martín Palermo!, quien entró nueve minutos antes en lugar de Milito. A Messi se le sigue negando el gol, pero por lo demás considero que ha hecho un buen mundial. Con tres victorias y un diferencial de goles de +6, este equipo se asienta como candidato. Algunos consideran que los equipos que le tocó confrontar a los argentinos en el grupo son débiles, pero si comparamos la actuación albiceleste con la de otras potencias futbolísticas que se han visto en aprietos ante rivales muy débiles (como Inglaterra ante Argelia o Italia ante Nueva Zelanda), podemos decir con firmeza que el comienzo de esta selección ha sido excepcional, bastante mejor de lo que muchos esperábamos.

El otro partido entre Nigeria y Corea del Norte era de alto riesgo para ambos conjuntos. Nigeria necesitaba ganarlo y que Argentina venciera a Grecia. A Corea le bastaba con un empate. Los nigerianos inauguraron el marcador con gol de Uche al minuto 12, pero Corea del Sur empató con un tanto de Lee Jung-Soo al 38; luego los asiáticos se fueron arriba con un golazo de tiro libre de Park Chu-Young al 49, pero el equipo africano empató por la vía del penal, convertido por Yakubu al 69. Nigeria insistió y tuvo varias oportunidades de ganar, pero a la postre ambos conjuntos quedarían igualados y Corea del Sur clasificó a octavos.

Mañana se definen los grupos C y D. Mis predicciones: Gana Inglaterra ante Eslovenia 2-1; gana Estados Unidos ante Argelia 2-0; gana Alemania ante Ghana 2-0; gana Australia ante Serbia 2-1 (aquí estoy apostando por la sorpresa. Reconozco que, en los papeles, Serbia debería imponerse)

miércoles, 16 de junio de 2010

De super-candidato a super-decepción: La Roja se estrelló contra un muro suizo. Los conjuntos de la Conmebol en alza.

Por Ángel Molina

Existe una situación, constante en los mundiales, que faltaba por aparecer en la cita sudafricana: la caída de un favorito en la fase de grupos, la sorpresa de David venciendo a Goliat en esta instancia. Finalmente hizo aparición, y de la forma más insólita: España, la super-favorita, la vistosa campeona de Europa, la que hombre por hombre es la selección más talentosa del planeta, cayó en su debut ante una ordenada y defensiva Suiza. Lo que era inconcebible aun para los más pesimistas, se hizo realidad. Nuevamente un Mundial nos recuerda que, cuando se trata de fútbol, cualquier cosa es posible.

La tragedia surge, a mi modo de ver, por el esquema táctico establecido por Vicente Del Bosque, tanto por su exceso como por su defecto: con Busquets sobrando y faltando otro delantero, con independencia de que fuera Torres o Llorente. Exceso y defecto que rompió tanto con la receta ganadora de la Eurocopa 2008 como con el espíritu ofensivo que ha caracterizado a esta selección en los últimos tiempos. Pareciera que Del Bosque hubiese querido seguir con el libreto de los brasileños contra los norcoreanos: “calma, letargo y toque, que el gol vendrá por inercia”.

Tampoco sostendremos que la selección española jugó nefastamente, porque no es cierto ni justo: tuvieron buen control del balón y algunos de sus jugadores se destacaron, como Iniesta y Navas, este último entrando en la segunda mitad en lugar de Silva. Sin embargo, les faltó coraje, espíritu ganador y la precisión que los ha acompañado durante los últimos tiempos. David Villa estuvo errático, pero también fue demasiada responsabilidad para el nuevo fichaje del Barcelona. Con la compañía de Torres o Llorente, hubiese tenido un socio ofensivo que le aligerara la carga y atrajera marca para aumentar su efectividad.

Los suizos aprovecharon la displicencia de la selección española para hacerles daño, convirtiendo un enmarañado gol al minuto 52. En esta acción, el conjunto suizo se vio beneficiado por los rebotes que dio el balón mientras los centrales españoles intentaban despejarlos.

Luego de esta sorpresiva circunstancia, Del Bosque intentó remedar su poco compromiso defensivo con el ingreso de Torres por Busquets, Navas por Silva y Pedro Hernández por un lesionado Iniesta. Estos cambios fueron infructuosos, básicamente porque Suiza fue impecable defendiéndose y quizá porque no estaban en el terreno el delantero adecuado para convertir en fructíferos los centros al área de los jóvenes y rápidos laterales Navas y Pedro. También tuvo mala suerte la selección ibérica: disparos al travesaño, o rozándolo, fueron frecuentes; asimismo, el gol de Suiza fue aparentemente en fuera de lugar.

Más allá de todo lo antes señalado respecto a la ahora ex-súper candidata, más allá de su mala fortuna, trasciende un elemento que explica satisfactoriamente su derrota: la falta de carácter, de heroísmo, de voluntad ganadora, de estoicismo ante la adversidad. Los españoles no fueron capaces de reaccionar y revertir un resultado adverso, aun cuando tenían cuarenta minutos para hacerlo. Esto es muy preocupante, considerando que es un equipo que aún debe tener un objetivo: levantar la Copa mundial. Un equipo que se desconcierte y pierda su norte por un resultado adverso de apenas un gol, sabiendo su gran capacidad para lograr revertirlo, no puede ganar un Mundial.

España se condenó, de ahora en adelante, a jugar sucesivamente partidos de vida o muerte antes de tiempo. Ya no serán para ellos cuatro partidos que están obligados a ganar (desde octavos de final) para levantar la Copa, sino seis durísimos partidos. Es muy difícil que los españoles muestren en esas condiciones el carácter que les faltó en el debut. Aunque espero que me sorprendan: para mí sería grato. Ya veremos si la bofetada helvética será interpretada por los ibéricos como un estímulo y saludable lección de humildad, o como una irremediable herida mortal.

Respecto a los otros encuentros del día, poco tengo que comentar. Sólo que dos equipos del Cono Sur muy talentosos impusieron su nivel ante dos selecciones bastante limitadas. Resultados: Chile venció a Honduras por 1-0 (aunque la diferencia ha podido ser mayor), y Uruguay enmudeció las vuvuzelas a favor del anfitrión sudafricano, venciéndolo por un contundente 3-0, dos de ellos de Cachabacha Forlán.

Mención especial de la jornada: Diego Forlán, ENORME con la selección uruguaya.

Mañana se nos vienen tres partidos interesantísimos: Argentina-Corea del Sur, Grecia-Nigeria y Francia-México. Mis predicciones: Gana Argentina 2-1; empatan griegos y nigerianos por 1-1; empatan franceses y mexicanos por 2-2.

viernes, 11 de junio de 2010

Comentario post-encuentro: Uruguay-Francia

Por Ángel Molina

Un partido muy físico, donde ambos conjuntos propusieron, con mayor dominio del equipo francés. Sin embargo, sigue la tónica que los bleus han mostrado últimamente: mucho control del balón, aunque totalmente insustancial. Este equipo es muy predecible y vacío de ideas, con un Gourcuff que no ha cumplido a cabalidad su rol distribuidor y creador de juego. Por el lado de Uruguay, sólo merece la pena destacar: 1. Su pundonor y sacrificio defensivo: literalmente neutralizó el ataque galo; 2. Diego Forlán, quien destacó por su intención ofensiva, totalmente opuesta con la mezquindad del resto del equipo. Quizá si hubiesen creído un poco más en su talento, los uruguayos hubiesen podido dar la sorpresa. De hecho, en mi previa confiaba en una mayor actitud por parte de la celeste, cualidad que no estuvo presente. Garra charrúa sí, actitud ganadora, no…

Este grupo se torna impredecible. Uruguay y Francia, favoritos por sus individualidades, tendrán que mejorar mucho su juego de conjunto para mantener esa etiqueta. México y Sudáfrica también tendrán que mejorar, si pretenden pasar a la siguiente fase.

PREVIAS DEL DÍA INAUGURAL

Por Lenín Montero

Antes que todo gracias por dejarme participar en este espacio que nos servirá durante un mes para conocer más a fondo y analizar objetivamente todos los acontecimientos del evento deportivo más importante del mundo...

Para entrar en materia hablaré de la previa MÉXICO VS SUDÁFRICA.

MEXICO: Javier Aguirre recurrirá a un esquema hoy en día muy utilizado como es el 4-3-3 pero de una forma muy personal donde colocará a Rafael Márquez (FC Barcelona) en la posición de 5 delante de la línea de cuatro defensores buscando orden táctico y utilizar la figura del Káiser de Michoacán como imagen de liderazgo que en estos momentos necesita debido a la falta de consistencia en el lado defensivo.

En la delantera se encuentra la mayor incógnita debido que unos de sus referentes e indiscutidos como lo es Guardado (Deportivo La Coruña) ya no parece contar con la confianza de Aguirre que, al parecer, buscando mayor pegada se ha decantado por la potencia goleadora de Carlos Vela (Arsenal), el cual no ha contado con la cuota mínima de minutos por parte de su técnico en el fútbol inglés como para ser tomado en cuenta por el técnico mexicano y colocarlo por encima del extremo, pero pienso que es una jugada de emergencia debido a la poca eficacia goleadora mostrada por México en sus amistosos.

La selección de México practica un fútbol dinámico y de un ritmo frenético. El área del medio campo es más un sitio de transición que de gestación donde la pelota pasa poco tiempo en esa zona del terreno y pasa rápidamente de la defensa a la delantera debido a la ausencia de tocadores de pelota de técnica depurada; además, debemos tomar en cuenta la ausencia de Pavel Pardo (América) que era el encargado manejar los tiempos en la selección y que por motivos desconocidos lo dejaron fuera de la competición.

SUDÁFRICA: como todo equipo africano su fútbol se basa en lo físico y en la velocidad, a pesar que en la Copa Confederaciones mostraron cierto rigor táctico en defensa. Eso los hace peligrosos de cara a este juego porque, desde una defensa equilibrada, se pueden elaborar peligrosos contragolpes que creo que serán su carta de ataque frente a sus adversarios. En este sentido, cuentan con lo que pueda aportar Steven Pienaar (Everton) que a mi modo de ver las cosas no terminó de desarrollarse como la estrella que prometía ser en el Ajax.

En la delantera dependerán de Parker y Mphela, delanteros de poco prestigio internacional, ante la ausencia del referente Benni Mc Carthy, quien quedó fuera seguramente por su notable baja forma física.

En conclusión, se espera ver un juego de ida y vuelta de ritmo rápido donde se pondrá a prueba la resistencia física y sobre todo la eficacia de sus delanteros muy cuestionada en estos días previos.

Previa FRANCIA VS URUGUAY:

FRANCIA: el místico Raymond Domenech que basa sus instintos en las cartas astrales en busca del tan anhelado dinamismo carente en este equipo llenos de estrellas del fútbol mundial, coloca un dibujo sobre el terreno 4-3-3 con buenas proyecciones de sus laterales Sagna (Arsenal) y Evra (Manchester United). Pero el equipo carece de un referente en el manejo de los tiempos y creación de fútbol, a pesar de contar con Gourcuff (Bourdeaux). El mismo técnico no ha encontrado la manera de conectar el medio campo con la delantera, comandada por el centro-delantero Nicolas Anelka (Chelsea) hasta el punto de parar al lado en la creación al rápido Malouda (Chelsea), en donde termina haciendo labores de recuperación debido a la poca habilidad técnica, siendo él un jugador de banda netamente físico. Francia buscará que el habilidoso Ribéry (Bayern Munich) sea el catalizador de este equipo estancado en las profecías que le deparen los astros a su técnico.

URUGUAY: equipo enigmático, pueden llegar a lo más sublime hasta pisar el más profundo de los terrenos, equipo tan inconsistente como lo pueden ser sus contrarios (como si se adaptaran al nivel de sus rivales). El técnico Tabárez plantea un 3-4-1-2 con tres centrales no tan rápidos pero sí seguros y duros como lo son Lugano (Fenerbahce) Godín (villareal) y Cáceres (Juventus). Una media cancha comandada por Walter Gargano (Nápoli), de buen desempeño en la liga italiana, que manejará los tiempos de este equipo y con un enganche poco conocido como es Nacho González. Su mayor acumulación de talento la tienen en la delantera, con su astro Forlán (Atlético de Madrid) y Suárez (Ajax), letales delanteros que no perdonaran a la hora de definir los juegos.

En conclusión, esperamos un juego duro en el medio campo, donde ningún equipo regalará espacios, buscando errores en el adversario para liquidar el partido. El juego lo decidirán las delanteras, no creemos que vaya a ser un juego muy vistoso o entretenido.

jueves, 10 de junio de 2010


La previa del día inaugural

Por Ángel Molina



Sudáfrica-México

Más allá que la selección de Sudáfrica sea un equipo bastante modesto, nunca se debe subestimar al anfitrión, sobre todo si consideramos que en el Soccer City, estadio capitalino donde se llevará a cabo el encuentro inaugural, tendrán a su favor a la gran mayoría de las 90.000 personas que asistirá al partido inaugural. Y si a eso le sumamos las vuvuzelas que tocarán buena parte de estos aficionados, estamos ante un escenario bastante intimidante para la selección mexicana. Ya en la Copa Confederaciones, los bafana bafana mostraron orden táctico y buenas maneras a la hora de defenderse. No olvidemos que en la competición del año pasado, cuando el conjunto sudafricano le tocó enfrentarse a la poderosa selección brasileña, la canarinha tuvo que apelar a una genialidad de Dani Alves a dos minutos del final para romper el 0-0, evitando el tiempo extra.

Por otra parte, no descuidemos a Steven Pienaar, máximo referente del equipo y estrella del Everton inglés. Muy en lo personal, me parece un gran jugador y en cualquier descuido del Tri su habilidad podría hacerles mucho daño.

Por el lado de México, tenemos a un conjunto con mayor talento que los sudafricanos, además de una exigente y extensa pretemporada que puede rendir sus dividendos al conjunto azteca, siempre y cuando no se vean mayormente afectados por la presión de un contexto inaugural tan hostil, y por la obligación de ganar el encuentro ante el conjunto más débil –en los papeles- del grupo, si aspiran clasificar a octavos.

Las principales dudas del Tri: la portería y la delantera. Si debutan con El Conejo Pérez bajo los tres palos, ganarán experiencia pero perderán la mucha mayor elasticidad de Ochoa. El problema de este último han sido sus pifias, que generan dudas respecto a si tendrá la concentración y el estoicismo para asumir satisfactoriamente la responsabilidad de ofrecer seguridad a su defensa, en un escenario inaugural tan delicado para las aspiraciones de su equipo. Análogamente, la delantera titular conformada por Carlos Vela y El Chicharito Hernández, o con Guillermo Franco en detrimento de este último, debe ser más incisiva que en los amistosos de fogueo.

Este partido inaugural es una verdadera final, considerando que ambos equipos necesitan vencer si pretenden pasar de ronda.

Mi predicción: Empatan 2-2. Aunque México tiene mayores posibilidades de ganar.


Uruguay-Francia

El segundo encuentro del día, más atractivo que el anterior si consideramos el talento individual de ambos conjuntos, es una verdadera incógnita.

Por el lado del conjunto charrúa, tenemos un equipo bastante equilibrado, donde destaca la prometedora e intimidante delantera, conformada por la dupla de Diego Forlán y Luis Suárez. El problema de este conjunto es su intermitencia: en ocasiones puede tener un desempeño sobresaliente, mientras que en otros casos el equipo se puede tornar bastante monótono y gris. Esperemos que el aliciente de protagonizar la primera sorpresa del Mundial nos permita observar mañana la mejor versión del conjunto celeste.

Por su parte, el seleccionado francés está plagado de estrellas, aun cuando se dejó por fuera a figuras muy habilidosas con el balón en los pies, como Samir Nasri y el propio Karim Benzema. Talento individual le sobra al conjunto bleu; de lo que muy dolorosamente adolece es de falta de orden táctico, de juego de conjunto, en fin, de una dirección técnica y estratégica coherente con el potencial individual de sus integrantes. Ante la ausencia de un líder nato y genio ordenador del juego como lo era Zinedine Zidane, la selección francesa ha quedado huérfana de ideas y del extraordinario fútbol que les caracterizaba.

Normalmente, con un técnico que supiese manejar con maestría sus piezas y que distribuyese adecuadamente las labores creativas que giraban en torno a Zizou, no habría mayores inconvenientes. Sin embargo, la realidad es otra: Raimond Domenech, astrólogo, es el técnico de la selección francesa. Y, sin necesidad de ser malicioso, por momentos parece que este individuo no toma sus decisiones tácticas por consideraciones racionales, sino por lo que le puede sugerir su carta astral. Señores: no exagero, y a todo el que haya visto el rendimiento de la selección francesa durante los últimos tiempos le debe generar la misma indignación que a quien escribe estas palabras el desempeño de dicha escuadra. Una verdadera lástima, porque con el talento individual que tiene este equipo, si jugara en conjunto tan siquiera de modo aproximado a dicho talento, lo tendríamos sin duda como uno de los favoritos para levantar la copa. Francia sólo cuenta con algunas genialidades de sus tantas estrellas para destacarse en este torneo, incluso para intentar pasar a la siguiente ronda. Excúsenme por el pesimismo, pero la evidencia objetiva sólo le augura un fracaso mundialista al conjunto francés, empezando por su debut. Sin embargo, no olvidemos que en el fútbol siempre hay espacio para los milagros, mucho más que para el imperdonable misticismo táctico de Domenech.

Mi predicción: Gana Uruguay 2-1. Aunque Francia, con algún milagro de por medio, podría sacarle un empate a La Celeste.