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domingo, 4 de julio de 2010

Lo que pasó en Cuartos. Dramatismo, decepción, y un gran golpe de autoridad.

Por Ángel Molina

Los Cuartos de Final del Mundial de Sudáfrica nos dejaron distintas emociones, así como algunos elementos para reflexionar. Analicemos cada uno de los encuentros, muy distintos entre sí, donde pasó de todo, y donde salieron airosos los de mayor fortaleza mental, los más ordenados y, por supuesto, los más afortunados.

Holanda-Brasil (2-1)

Un partido que generaba mucha expectativa, debido a las dos grandes selecciones que se encontraban y a su rivalidad histórica. La versión pragmática y mezquina de la canarinha de este mundial comenzó controlando el encuentro. Con un fútbol simple, de pocos pero precisos toques, incomodó y amenazó seriamente el arco holandés. Por su parte, los europeos intentaron desplegar su fútbol, pero chocaron contra el muro defensivo brasileño. Esta fue la tónica del primer tiempo, con un Brasil dominante y una selección holandesa neutralizada. De hecho, el gol brasileño fue en esta primera mitad, a cargo de Robinho en el minuto 10. Los sudamericanos se fueron con esta ventaja al descanso, ventaja que ha podido ser mayor si consideramos las oportunidades que tuvieron a lo largo de esa primera mitad.

En el segundo tiempo la situación cambió. Una selección holandesa que necesitaba conseguir el empate se fue al ataque; al mismo tiempo, la selección brasileña, influida por el sello resultadista de su entrenador Dunga, se dedicó a esperar a su rival y liquidarlo con algún contragolpe.

Craso error de la pentacampeona, que se conformaron con la ventaja mínima por no considerar que ellos también se podían equivocar. Y se equivocaron: un centro no muy peligroso de Wesley Sneijder al minuto 52 provocó la descoordinación de Julio César y sus compañeros, entre ellos el tristemente célebre Felipe Melo. Este último cabeceó displicentemente el balón y Julio César salió al mismo tiempo a despejarlo; terrible salida, ya que ni siquiera tocó el balón. Lamentable error del que es considerado como uno de los mejores arqueros del mundo (para algunos, incluso, es indudablemente el mejor). Lástima que cometiera este error, que cazara mariposas, precisamente en una Copa del Mundo. Resultado: autogol de Brasil que empataba las acciones y que evidenciaba la vulnerabilidad del scratch cuando se le presiona. Moraleja: incluso los mejores se equivocan, y a veces también lo hacen groseramente.

Esta situación cambió el partido. Los holandeses se envalentonaron, yendo a presionar al rival con el fin de buscar la victoria. Por su parte, a los brasileños les faltó carácter: en lugar de tomar el autogol como un llamado de atención, como un estímulo para mejorar su fútbol, lo recibieron como un daño irreparable, que los despojaba de la ventaja con la cual pensaban especular el resto del partido.

La voluntad de los holandeses, más que su fútbol, tuvo su recompensa, y los holandeses se fueron arriba al minuto 68 por intermedio de Sneijder, quien cabeceó un balón peinado por Kuyt. La Naranja Mecánica pasó a liderar el marcador, ante la mirada incrédula de los pentacampeones.

Luego de semejante golpe psicológico, los brasileños intentaron recuperarse, pero con desesperación más que con ideas. Fue demasiado duro para los sudamericanos estar por primera vez en este mundial por debajo del marcador, especialmente en un partido de eliminación directa. Y si a eso le sumamos la infantil conducta de Felipe Melo (¿o será mejor decirle Felipe Malo?), quien fue expulsado al minuto 73 por propinarle un duro y absurdo pisotón a Robben, el escenario no podía ser peor para los sudamericanos.

Todo terminó siendo una tragedia para Brasil, motivada por su negligencia y su poca profundidad en el banco. Dunga convirtió al comúnmente orgulloso y vistoso equipo brasileño en uno deslucido, defensivo y falto de carácter. Como dice mi primo Lenín Montero: “Dunga no sólo acabó con el jogo bonito de Brasil, sino con su jogo”.

Por último, decir que nos adherimos plenamente a la recomendación expresada por Ronaldo en el Twitter a Felipe Melo: “será mejor que por algunos días no vayas a Brasil”…

Uruguay-Ghana (1-1; 4-2 en la definición por penales)

En mi humilde opinión, el partido más emocionante en lo que va de competición. Un partido muy equilibrado, con mucho desgaste físico, donde ambos equipos pudieron haberse llevado la victoria. El gol de Ghana fue en el tiempo de compensación del primer tiempo, a cargo de Sulley Muntari, quien probó un disparo a media distancia que terminó siendo inatajable para el portero uruguayo Muslera. Un golpe mental durísimo, el que te conviertan un gol faltando unos diez segundos para irte al descanso. Ante esta situación, los uruguayos salieron al ataque en la segunda mitad, logrando por momentos inquietar al ordenado equipo africano. El descuento de los charrúas vendría por una oportunidad a balón parado. Más específicamente, un tiro libre cobrado magistralmente por el brillante Diego Forlán, aunque también el portero Kingston tuvo cierta complicidad. Esto fue en el minuto 55.

Después de esto, ambos equipos intentaron ganar el encuentro, infructuosamente. Se fueron a los tiempos extra, donde los agotadísimos equipos trataron de superar al rival con pases largos y centros al área. Ambas porterías permanecieron prácticamente impasibles, hasta la última jugada del segundo tiempo extra. Faltando unos diez segundos para irse a la definición por penales, Ghana estuvo a punto de ganar el encuentro, en una jugada desordenada donde Luis Suárez sacó instintivamente un balón con la mano, que iba a entrar en la portería. Suárez fue expulsado y los ghaneses tuvieron la oportunidad de ganar el partido con un penalti. Su goleador del mundial y habitual cobrador de penales, Asamoah Gyan, se encargó de realizarlo. La mala fortuna recayó sobre los africanos: Gyan estrelló el balón en el poste, dejando con vida a los uruguayos.

Vino la dramática definición por penales y, luego de dos fallos ghaneses y uno uruguayo, le correspondía cobrar el quinto penal a El Loco Abreu. Este irreverente jugador hizo honor a su nombre: levantó sutilmente la pelota, la cual pasó por encima del portero. Manera de definir que no es nueva en el uruguayo, pero que nadie pensó seriamente que se atrevería a realizar en semejante momento. Aplausos a la categoría y sangre fría de Abreu, quien con ese penal clasificó a las semifinales a su equipo y garantizó un puesto en la historia como uno de los jugadores con mayor carácter y atrevimiento en la historia de los mundiales.

Los ghaneses, último equipo africano en la contienda, se va con la frente en alto, mostrando una calidad, dignidad y compromiso futbolístico tremendo, pese a ser siempre subestimados y a la ausencia de su capitán y estrella Michael Essien. El pueblo ghanés debe sentirse muy orgulloso de la actuación de sus compatriotas en este mundial.

Argentina-Alemania (0-4)

El esperadísimo encuentro entre alemanes y argentinos, otro capítulo más de la histórica rivalidad, nos sorprendió con su resultado. No porque no supiéramos que los alemanes fueran más ordenados y colectivos, o porque no anticipáramos que los argentinos pudieran cometer errores en la defensa, sino por lo abultado del mismo. Ni el alemán más confiado hubiese anticipado semejante paliza. Y es que se combinó el muy buen funcionamiento colectivo alemán, toda una máquina para hacer fútbol, y el muy mal funcionamiento colectivo argentino, dependiendo exclusivamente de las individualidades y de la suerte.

El partido, en términos generales, fue un concierto alemán, donde el sacrificio, orden y armonía táctica de los teutones marcaron las pautas y el ritmo del partido. Ciertamente, los argentinos dominaron algunas fracciones del encuentro, pero siempre apelando a las individualidades, a la fuerza y a la sorpresa del contragolpe, y nunca al juego colectivo coherente. Messi, impreciso al disparar al arco y asfixiado con una marcación escalonada, sólo tuvo un socio en el mediocampo: Carlos Tevez, quien fue sin lugar a dudas el mejor de los argentinos. Los albicelestes nunca pudieron tan siquiera imitar el juego colectivo alemán, caracterizado por la siguiente premisa: todos atacan, todos defienden. Así de compacta es esta Mannschaft. Muy por el contrario, el equipo argentino estaba partido, sin comunicación entre la defensa y el ataque, con un mediocampo inoperante, al menos en el plano de la creación. Un Di María ligeramente más participativo que en los juegos anteriores, pero que no convenció ni justificó su entrada como titular. Asimismo, un Maxi Rodríguez de quien pareciera que su época de brillantez futbolística ya pasó.

El gol tempranero de Müller al minuto 2 condicionó el partido: los argentinos estaban obligados a remontar. No se hicieron a tiempo los cambios para tal fin, y sobrevino la debacle del país de Gardel: un segundo gol de los alemanes al 68 a cargo de Klose. Semejante golpe de autoridad alemán condujo a los argentinos a buscar a cualquier precio descontar el marcador, descuidando el flanco defensivo. El resultado: dos goles alemanes más, uno de Friedrich y otro de Klose. Minutos 74 y 89, respectivamente.

Humillante y dolorosa derrota argentina, que siempre dependió de las individualidades y que frente al único rival pesado al cual se enfrentó, se desmoronó. Retroceso de lo hecho en el mundial pasado, donde si bien quedaron también fuera en cuartos por los alemanes, lo hicieron en la tanda de penales. En aquella ocasión tuvieron un papel mucho más digno. Y es que en aquel entonces estaban mejor trabajados tácticamente y el equipo era más equilibrado. En aquel tiempo tenían a un director técnico, José Pekerman; esta vez, no tuvieron un director técnico, sólo estaba ocupando ese lugar Diego Armando Maradona.

Cuando fue designado Maradona como técnico de la selección argentina, ya se denunciaba su inexperiencia en el plano estratégico, además de su peligrosa tozudez y arrogancia. La única razón plausible que pudo tener la AFA para apostar por el dios futbolístico argentino para ocupar aquel cargo, es el aspecto psicológico, motivacional, que este símbolo futbolístico podía imprimir en los jugadores. El amor a la camiseta, la cohesión grupal, el afecto paternal, el constante énfasis en sus capacidades, todos estos aspectos relativos al nada despreciable factor psicológico en el balompié estarían plenamente resueltos. Y de hecho así se evidenció durante el mundial y la concentración preparatoria.

Sin embargo, en el fútbol, especialmente en nuestros tiempos, también tiene un peso fundamental el aspecto estratégico, táctico, intelectual, cerebral. Y este importantísimo elemento es el que un director técnico está obligado a desarrollar. Precisamente, la estrepitosa caída argentina se explica por la carencia, si no ausencia, de dicho elemento. Maradona nunca tuvo una concepción clara del equipo; asimismo, le faltó seguridad y sapiencia al conformar los once titulares y los cambios durante las segundas mitades. Particularmente, el partido frente a Alemania exigía la presencia inicial de Pastore, o al menos desde el inicio del segundo tiempo. Asimismo, Otamendi, de malísima actuación, tuvo que ser sustituido mucho antes de cuando efectivamente lo hizo. En fin, detalles que cualquier persona con un poco de sentido común y cultura futbolística pudiera haber considerado.

En síntesis, con este partido se vindica la coherencia táctica y el juego colectivo en detrimento del talento e ímpetu individual. Asimismo, se refuta el Romanticismo Futbolístico, cuya mayor expresión fue el experimento argentino-maradoniano…

Paraguay-España (0-1)

Partido muy equilibrado, donde los paraguayos pudieron neutralizar durante buena parte del encuentro el fútbol de los ibéricos, con mucha presión y defensa. Los paraguayos se plantearon sorprender al contragolpe, y bajo esa modalidad tuvieron algunas oportunidades.

Lamentablemente, el arbitraje condicionó el partido. Primero, con una anulación de gol de Valdez. Luego, al no cobrarse invasión en un penal que falló Cardozo (de haberse sentenciado invasión, se hubiese tenido que repetir, con una nueva oportunidad de convertirlo). Lo grave del asunto es que dicha invasión sí se cobró en un penal (inexistente, por cierto) que convirtió Xabi Alonso y que, al repetirlo, lo falló. Incoherencias del árbitro que ha tenido que cobrar ambas invasiones, o no cobrar ninguna.

El gol español vino en el minuto 83, con una jugada producto de la genialidad de Iniesta, que finalizó con un remate de Villa, quien sigue marcando los goles de su selección.

En síntesis, un juego que ha podido ser para cualquiera de los dos, donde los españoles marcaron diferencia al aprovechar sus oportunidades…y porque cuentan con Andrés Iniesta.

Se nos vienen dos semifinales interesantísimas: Uruguay-Holanda y Alemania-España.

lunes, 28 de junio de 2010

Los favoritos ganaron con facilidad: Brasil y Holanda se enfrentan en cuartos.

Por Ángel Molina

Hoy tuvimos una jornada sin sorpresas. Quizá sólo en la diferencia de goles en cada encuentro podría haberse esperado algo distinto (es decir, que Brasil no hubiese ganado con un marcador tan abultado, y que Holanda no hubiese ganado apenas por la mínima). Estos fueron los resultados: Brasil 3, Chile 0; Holanda 2, Eslovaquia 1.

  • Holanda-Eslovaquia:

Partido displicente por parte de ambos conjuntos. Los holandeses tuvieron ciertos destellos del fútbol ofensivo que los caracteriza, pero sin la contundencia ni la espectacularidad que los amantes del fútbol vistoso esperamos de ellos. Por su parte, vi a un equipo eslovaco que, si bien intentó por momentos vencer el arco holandés con velocidad y buen toque, en términos generales respetó excesivamente a su rival, preocupándose más en preservar su arco que buscar la victoria.

Los holandeses resolvieron el encuentro gracias a una genialidad de su crack Robben, quien entró de titular, y por un error defensivo garrafal que dio origen a una jugada de peligro con asistencia de Kuyt y definición de Sneijder.

Victoria cómoda y con poco desgaste, sólo empañada por una jugada en los últimos segundos del encuentro, donde el guardameta oranje Stekelenburg le cometió falta a Jakubko, provocando un penal que no desaprovechó Vittek, líder goleador de la selección eslovaca. Holanda tendrá que ser más incisiva y contundente, además de afinar ciertos detalles en la defensa, si pretende vencer a los brasileños en Cuartos.

  • Brasil-Chile:

Este enfrentamiento entre naciones sudamericanas generó mucha expectativa en la previa. Ante Portugal, último partido de la canarinha, habíamos visto una versión pobre del pentacampeón y fuerte candidato a ganar la copa nuevamente. En aquella ocasión no estuvieron ni Kaká ni Robinho, y el objetivo, según lo visto en esa oportunidad, era conseguir el empate. Por su parte, los chilenos dejaron un buen sabor de boca en la fase de grupos, incluso en la derrota previa ante los españoles, motivada fundamentalmente por graves errores, más que por un desempeño futbolístico inferior. Surgía la gran interrogante: ¿Sería capaz de sorprender la joven y velocísima selección chilena a la poderosa selección brasileña? La respuesta no fue un simple “No”, sino más bien una rotunda negación: un contundente 3-0, producto de la efectividad y contundencia mostrada por el scratch durante lo que va de Mundial y la Copa Confederaciones del pasado año. Brasil no te perdona, no desaprovecha la menor oportunidad que le brindes, en partidos de eliminación directa es sencillamente implacable. Un cabezazo de Juan luego de un córner y dos contragolpes, definidos por Luis Fabiano y Robinho, fueron suficientes para sentenciar y humillar a una dignísima selección chilena. Los del país de la bossa nova no tuvieron muchas más ocasiones de peligro, simplemente materializaron las más notables que se le presentaron.

Por su parte, la selección de Chile no fue capaz de descifrar la férrea defensa brasileña, intentando permanentemente irse al ataque, pero siempre estrellándose contra el muro defensivo amarillo. Su gran problema fue plantearle un esquema tan ofensivo a Brasil, quedando mal parada en la defensa, circunstancia que explotó la selección pentacampeona para imponerse sobre los australes con letales contragolpes. Quizá hubiese sido prudente por parte de los dirigidos por Bielsa dosificar ese ímpetu, ser más cuidadosos y pacientes. Lástima que se tuvieran que encontrar con Brasil en esta instancia, ya que de lo contrario hubiesen podido llegar más lejos.

Lo realmente resaltante de la victoria brasileña no fue su amplia ventaja, sino la facilidad con la cual la consiguieron. Pese a la velocidad y constante voluntad ofensiva chilena, los dirigidos por el terror del buen gusto Dunga se vieron muy superiores, sin verse en verdaderos aprietos, salvo en dos o tres ocasiones.

En síntesis, estamos en víspera de otro partido de Cuartos, además del Alemania-Argentina, envuelto por el interés y la expectación, otro gran duelo de favoritos: Brasil-Holanda.

Mañana se definen los dos últimos seleccionados que se enfrentarán en Cuartos. Dos partidos muy duros e interesantes, en los papeles: Paraguay-Japón, partido que promete ser muy trabado, defensivo y físico, y España-Portugal, duelo ibérico que nos debería dejar varios goles. Mis predicciones: Gana Paraguay 1-0 sobre Japón, gana España 3-1 frente a la selección de Narciso Ronaldo…

viernes, 25 de junio de 2010

Brasil-Portugal, o el somnífero que te hace tener pesadillas. La ingenuidad chilena clasificó a España.

Por Ángel Molina

Hoy se definieron los grupos G y H. Los resultados: Brasil-Portugal, 0-0; Costa de Marfil-Corea, 3-0; Chile-España, 0-2; Suiza-Honduras 0-0.

GRUPO G

El partido entre Brasil y Portugal podía generar en su víspera varias interrogantes. Para mí, la principal era esta: ¿Puede funcionar la selección brasileña ante la ausencia de su conductor, Kaká? Pues la irresistible conclusión que me dejó este encuentro fue que NO. Si bien tampoco participaron Elano (por lesión) ni Robinho (aún no sé por qué, ni siquiera en la segunda mitad…), ambos fundamentales en el esquema táctico del siempre mal vestido Dunga, resulta evidente que este conjunto depende de lo que haga su jugador más mediático. Prueba de esta afirmación es el desempeño futbolístico que tuvo el scratch en sus dos apariciones previas: ante los norcoreanos, Kaká no jugó bien, resultado: Brasil tampoco lo hizo; ante los marfileños, Kaká mejoró muchísimo, distribuyendo el balón y participando en las jugadas de gol, resultado: Brasil jugó convincentemente. Ante la suspensión del jugador del Real Madrid por la tarjeta roja que recibió en el encuentro anterior, sospeché que el equipo bajaría su nivel, pero el problema no fue éste, el problema fue que Brasil no tuvo nivel.

En mi opinión, fue más escandalosa la escasez de fútbol de los sudamericanos que la de los portugueses, ya que de estos últimos me lo esperaba. Y es que la escandalosa goleada ante Corea del Norte, si bien exhibió una mejoría con respecto al debut frente a los marfileños, también resultó del triste desempeño de los norcoreanos, que bajaron mucho su fútbol en comparación con el debut ante Brasil, especialmente en el plano defensivo. En conclusión, en mi humilde opinión la goleada portuguesa ante los asiáticos fue sólo un espejismo.

El escenario estaba servido: un equipo clasificado y otro virtualmente en la misma situación (Costa de Marfil tendría que, al menos, repetir la goleada portuguesa y contar con que los brasileños superaran a los lusos). Lamentablemente, para vergüenza de sus naciones, sobre todo para la del pentacampeón, se conformaron con empatar y dar patadas. Nota resaltante del juego: el narcisismo de Cristiano Ronaldo, que no le permite contribuir de manera importante con su selección.

En el otro encuentro, Costa de Marfil se despidió con dignidad, venciendo ampliamente a la débil Corea del Norte, que también se despide, pero con la humillante estadística de ser la más goleada del torneo.

GRUPO H

La definición de este grupo fue totalmente dramática. España tenía la obligación de vencer a una peligrosa selección de Chile, muy dinámica y ofensiva. Los australes comenzaron muy bien, incluso controlando el partido. Sin embargo, realizaron faltas muy bruscas innecesariamente, por lo cual se ganaron muchas amarillas. La debacle chilena vino por dos errores: uno garrafal de su guardameta Bravo, saliendo innecesariamente y dejando su portería desguarnecida, situación que aprovechó El Guaje Villa y anotó el primero para los ibéricos; el segundo error fue del defensa Jara, quien se equivocó en un pase a la salida de su equipo, lo cual provocó un ataque que Iniesta materializó en gol. De modo que los chilenos iban perdiendo por dos goles estrictamente por yerros infantiles, de esos que los grandes equipos, por muy baja que sea la forma en que estén, no te suelen perdonar. Para colmo de males, Chile se quedó con uno menos por la segunda amarilla que recibió Estrada. Este golpe psicológico fue insoportable para los chilenos, quienes se desdibujaron durante el resto del primer tiempo.

La charla y los cambios de Bielsa funcionaron, y los chilenos consiguieron el descuento temprano, con un tiro desviado por Piqué a cargo de Millar al 47. Chile se volvió a acomodar y tuvo un papel muy digno. Por su parte, los españoles no aprovecharon la ventaja numérica, ni se vieron estimulados por el riesgo de otro tanto chileno. Su fútbol se redujo al toque por momentos intrascendente de los dos partidos previos, con la diferencia de que en dichos encuentros los ibéricos generaron muchas oportunidades de gol, mientras que contra Chile brilló por su ausencia alguna situación clara además de las suscitadas por los terribles errores de los australes. Pese a todo, se les vio a los españoles más carácter.

Es posible que, luego de esta sufrida clasificación a octavos, La Roja suba su nivel. Para ello, tendrán que jugar con mayor dinamismo; y también tendrán que mejorar en el medio campo, pese a la terquedad de Del Bosque de poner a Busquets y a Xabi Alonso de titulares. Está claro que ambos son buenos jugadores, pero juntos se estorban. Ante un individuo tan soberbio y terco como ha demostrado ser El Bigotón, tendrán que conseguir la manera de complementarse. Particularmente, veo muy difícil que esto último pueda suceder.

Por su parte, los suizos fueron sumamente negligentes: no pudieron ganarle a Honduras, condenando así sus posibilidades de avanzar. Les han tenido que decir a los suizos en el entretiempo que España vencía por dos goles, es decir, que, de mantenerse ese resultado, les bastaba ganar por la mínima para clasificar. Ni siquiera con semejante estímulo pudieron convertir tan siquiera un gol. No pretendo dar a entender que Honduras sea pan comido para sus rivales, pero Suiza tiene el talento individual necesario para haberlos vencido. Seamos claros: el conjunto centroamericano es bastante limitado, y venía desestimulado luego de las dos derrotas que sufrieron. Lo que les faltó a los helvéticos fue actitud, ser menos mezquinos, más ofensivos.

Españoles y chilenos pasan, en ese orden. España se enfrentará a Portugal, mientras que los chilenos no pudieron evitar enfrentarse a Brasil.

Mañana comienzan los octavos: es la hora del todo o nada…

lunes, 21 de junio de 2010

Algunas notas de lo acontecido el sábado, domingo y hoy

Por Ángel Molina

Ofrezco mis disculpas por no actualizar el blog durante estos tres días. En esta ocasión, no me extenderé demasiado en mis apreciaciones. Veamos:

19 de junio

- Holanda-Japón (1-0): partido muy equilibrado, donde nuevamente los holandeses no fueron capaces de desplegar satisfactoriamente su fútbol ofensivo. Los japoneses, muy ordenados y rápidos, neutralizaron durante buena parte del encuentro los intentos holandeses de llegar al arco rival. El gol oranje fue alcanzado por Sneijder, luego de patear con mucha violencia desde la media distancia, Vale señalar que en el gol hay complicidad del portero japonés, a quien al parecer se le movió el balón y por ende no fue capaz de despejarlo satisfactoriamente. Para Holanda son importantes este tipo de victorias, especialmente si consideramos que no han podido mostrar su mejor versión. Es muy notable la ausencia de Robben, quien le ofrece a la Naranja Mecánica otro cariz.

- Ghana-Australia (1-1): un partido intenso, con muchas imprecisiones. Australia quiso proponer pero la mala fortuna le siguió acompañando: luego de ir arriba en el marcador, Harry Kewell se hizo expulsar apenas al minuto 24 por evitar con el brazo un gol ghanés. Esto provocó un penal que fue convertido por Gyan. Este resultado deja abierta la clasificación para cualquier equipo de el Grupo D. Los africanos se complicaron al no poder vencer a un conjunto australiano con inferioridad numérica durante casi todo el partido, y ahora les corresponde afrontar un dificilísimo encuentro ante Alemania.

- Dinamarca-Camerún (2-1): compartiendo su lugar con el de Estados Unidos frente a Eslovenia, el mejor encuentro hasta ahora. Mejor, por brindar emoción, por ser fluido y con pocas faltas, por ser de ida y vuelta. Ambos cometieron varios errores que les costaron caro, pero en los africanos el precio fue mayor: cayeron derrotados por no ser más efectivos, por perdonar. Dinamarca tuvo tres o cuatro claras y convirtió dos, suficiente para imponerse. Premio a la efectividad y castigo a la imprecisión. Camerún mostró una cara mucho mejor que la de su debut, pero no les alcanzó.

20 de junio

- Eslovaquia-Paraguay (0-2): la garra y calidad guaraní se impuso, ganando con orden y efectividad. La selección europea mostró un nivel muy bajo, sin ofrecer argumentos futbolísticos para llevarse un resultado favorable.

- Italia-Nueva Zelanda (1-1): la gran sorpresa del Mundial, luego de la derrota española en el debut. Ya se había advertido frente a Paraguay las deficiencias de los azzurri. Pero lo mostrado por los vigentes campeones del mundo ante la Cenicienta del torneo fue realmente lamentable: falta de ideas, de efectividad al disparar el arco, de funcionamiento en el juego de conjunto. Un equipo italiano espeso y con muy poco fútbol. Reconocimiento especial a los neozelandeses, quienes con orden táctico y coraje han logrado dos empates ante selecciones de mayor jerarquía y talento individual. Italia complica innecesariamente su clasificación y tiene que ganarle a los eslovacos para garantizar su clasificación.

- Brasil-Costa de Marfil (3-1): Brasil convenció con esta victoria, ante un equipo marfileño del que se esperaba mayor peligro. Pese a la ilegitimidad del segundo tanto, la canarinha mereció vencer porque fue superior. Esta vez el equipo sí funcionó, aunque sólo lo hizo porque, a diferencia del encuentro ante los norcoreanos, Kaká jugó bien. Esto denota una dependencia, hasta el momento, del conjunto brasileño del desempeño de su principal estrella. Veamos cómo se comportan los dirigidos por Dunga ante Portugal, cuando no contarán con el jugador del Real Madrid, quien se hizo expulsar por doble amarilla y no podrá participar en dicho partido. Por el lado de los marfileños, les faltó agresividad, precisión en los pases y juego de conjunto, cualidades que ya habían exhibido ante los portugueses.

21 de junio

- Portugal-Corea del Norte (7-0): sí señores, no es un error de transcripción: 7-0. Una escandalosa e inesperada paliza. Inesperada, ya que, pese a la debilidad de los asiáticos, habían exhibido muy buenas capacidades en el plano defensivo y habían complicado a los brasileños en su debut. Asimismo, los portugueses dejaron una impresión bastante mala, de pobreza futbolística, en el debut ante los marfileños. De modo que confluyeron dos cambios notables en ambas escuadras: Portugal mejoró mucho en su fútbol y Corea del Norte empeoró muchísimo, especialmente en sus labores defensivas. No queremos tan siquiera imaginar cuánto será el grado de indignación del tirano Kim Jong Il, ante semejante humillación. Esperemos que no tome represalias sobre los jugadores, quienes ya lograron una hazaña por el mero hecho de clasificar a la cita sudafricana y complicarle las cosas a una versión negligente del pentacampeón.

- Chile-Suiza (1-0): partidazo de fútbol, donde ambos conjuntos fueron fieles a su estilo. Una selección chilena rapidísima y ofensiva, con mucho juego de conjunto y que generó muchas ocasiones de gol. Suiza, ordenada y mezquina, muy defensiva, que le cedió el balón a los chilenos y apostó por el contragolpe. El marcador pudo ser mayor, de no ser por las numerosas oportunidades de gol desperdiciadas por los chilenos. Suiza tuvo una clarísima oportunidad de anotar sobre el final, pero Derdiyok la falló con un tiro desviado. Es increíble que los chilenos, con 6 puntos, aún no estén clasificados. Tendrán que jugársela con España en el último partido. A los suizos les basta con ganarles con comodidad a los hondureños para garantizar su clasificación.

-España-Honduras (2-0): importante victoria de La Roja, que les permite seguir dependiendo de sí mismos. Vale advertir que, pese al resultado, este equipo no termina de convencer. Desperdiciaron muchas oportunidades de gol, no se termina de ver un funcionamiento colectivo adecuado y por momentos los españoles se ven lentos, espesos, tocando por tocar y no por abrir espacios y generar oportunidades. Del Bosque insiste en poner de titulares a Busquets y a Xabi Alonso, cuando está claro que no se complementan, más bien se estorban. A mi entender, sólo uno de los dos debe entrar de titular. Asimismo, y con el agravante de la ausencia de Iniesta por lesión, el entreñador español insiste en dejar en el banco a Fábregas. Personalmente, dudo mucho que esta España pueda vencer al conjunto chileno. Realmente el funcionamiento del conjunto europeo me sigue decepcionando, y lo que más me indigna es que la mayor cuota de responsabilidad de que este super-equipo no termine de convencer la tiene Vicente Del Bosque. Parece que su ego puede más que la voluntad de llenar de gloria y honor a la nación ibérica. De Honduras, sólo decir que jugó mucho peor que en su debut. Reconocimiento especial: al delantero español Villa, quien pese a errar un penal, mejoró mucho; su primer gol fue de antología, un verdadero golazo a lo Messi.