
Las estrellas que no estarán: otro factor de incertidumbre de cara a la cita mundialista
Por Ángel Molina
Siempre que es inminente la inauguración de una competencia de gran magnitud, surge entre las personas que la esperan un nivel notable de ansiedad y expectación. Y un Mundial de fútbol es, luego de las Olimpíadas, el evento deportivo universal que mayor atención capta entre los que vivimos en este planeta. En ese sentido, es comprensible que cualquiera de nosotros, fanáticos del denominado Deporte Rey, cuente cada segundo para el inicio del Mundial de este año. Mundial atípico e incluso para algunos incierto, tanto por la sede inédita, como por otros factores, entre los que se pueden destacar los siguientes: 1. El máximo de los favoritos, por vez primera, es España; 2. El toque cultural africano, cuya mayor expresión en los estadios serán las –valga decir, detestadas por muchos- vuvuzelas; 3. Y otro aspecto que nos parece altamente resaltante es el de la profunda preocupación con respecto a la calidad deportiva del mundial, considerando las lesiones y el nivel de desgaste acumulado por las grandes estrellas del balompié internacional.
Ya no sólo faltarán algunas selecciones integradas por jugadores muy habilidosos, que se quedaron en el repechaje y que considero que hubiesen subido el nivel de espectacularidad del torneo, tales como Rusia y Egipto, sino que ahora se suman a la lista jugadores insignia de las selecciones clasificadas. Veamos algunos casos especialmente resaltantes.
Michael Essien, capitán, motor y aglutinante de la selección de Ghana, no estará en el Mundial. A nuestro modo de ver, con su ausencia se pierde en buena medida la esperanza ghanesa de pasar de la fase de grupos. Por su parte, Rio Ferdinand, capitán y gran defensor de la selección inglesa, tampoco participará en el torneo. Otro capitán, baluarte y líder de su selección como el alemán Michael Ballack, también se perderá la cita mundialista.
Otra pérdida notable es la del lateral portugués Nani: esta vez no contaremos con su explosividad y precisión. Asimismo, el capitán y máxima estrella africana, el marfileño Didier Drogba, está en duda, y en el caso de que participe, no está garantizado el altísimo nivel al cual el delantero del Chelsea nos tiene acostumbrados. Otro que ha corrido con mayor fortuna, es el crack holandés Arjen Robben quien, pese a estar descartado para el debut de la Naranja Mecánica, se espera que pueda participar con su selección el resto del torneo (aunque con la fragilidad que caracteriza a esta superestrella, lamentablemente no podemos ser del todo optimistas).
Respecto a este asunto de las lesiones, la selección de España tiene un caso peculiar: finalmente no perdió a ninguno de sus grandes referentes, pero algunos de ellos vienen de temporadas físicamente muy accidentadas e incluso se están recuperando justo a tiempo para disputar el Mundial. Así, tenemos a Fernando Torres, Cesc Fábregas y Andrés Iniesta al filo de la navaja, los dos primeros al parecer plenamente recuperados y el último en duda para el debut de la Furia Roja.
Incluso existen otros jugadores que, aunque sin una lesión concreta, no nos ofrecen garantía de exhibir en Sudáfrica el tope de su nivel, simplemente porque vienen exhaustos, desgastados, maltratados, de la durísima temporada de clubes. Tal es el caso de Lionel Messi, considerado hoy por hoy el mejor jugador de todo el orbe.
La pregunta obligada que nos impone esta lamentable evidencia es la siguiente: ¿Qué está pasando en el fútbol profesional que provoca tantas lesiones? Quizá la respuesta correcta a esta incógnita es que todo esto responde a una combinación de factores. Por una parte, el incremento de la exigencia física en un deporte que se ha vuelto mucho más atlético y rápido, lo cual eventualmente merma las capacidades físicas de los futbolistas. Asimismo, la velocidad implica mayor fuerza, y cuando acontecen los habituales choques y faltas entre los rivales, evidentemente son más fuertes y propician más lesiones. Por último y no menos importante, el extenuante, casi inhumano calendario del fútbol profesional, donde un equipo de élite puede participar en tres, cuatro, o incluso cinco competiciones durante una misma temporada, lo cual se traduce en un mayor desgaste para los grandes jugadores, que participan en la mayoría de los partidos.
Por todo esto, existe incertidumbre entre algunos fanáticos en lo referente al nivel competitivo que serán capaces de poseer los seleccionados nacionales, luego de semejante temporada profesional que ha dejado como resultado lesiones, cansancio y dudas. Espero que, a pesar de la adversidad, prevalezca el amor a la camiseta nacional, pundonor que levante a los agotados y a los tocados, y les permita exhibir la calidad y brillantez que los caracteriza, para brindarnos el espectáculo que los espectadores nos merecemos.