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domingo, 4 de julio de 2010

Lo que pasó en Cuartos. Dramatismo, decepción, y un gran golpe de autoridad.

Por Ángel Molina

Los Cuartos de Final del Mundial de Sudáfrica nos dejaron distintas emociones, así como algunos elementos para reflexionar. Analicemos cada uno de los encuentros, muy distintos entre sí, donde pasó de todo, y donde salieron airosos los de mayor fortaleza mental, los más ordenados y, por supuesto, los más afortunados.

Holanda-Brasil (2-1)

Un partido que generaba mucha expectativa, debido a las dos grandes selecciones que se encontraban y a su rivalidad histórica. La versión pragmática y mezquina de la canarinha de este mundial comenzó controlando el encuentro. Con un fútbol simple, de pocos pero precisos toques, incomodó y amenazó seriamente el arco holandés. Por su parte, los europeos intentaron desplegar su fútbol, pero chocaron contra el muro defensivo brasileño. Esta fue la tónica del primer tiempo, con un Brasil dominante y una selección holandesa neutralizada. De hecho, el gol brasileño fue en esta primera mitad, a cargo de Robinho en el minuto 10. Los sudamericanos se fueron con esta ventaja al descanso, ventaja que ha podido ser mayor si consideramos las oportunidades que tuvieron a lo largo de esa primera mitad.

En el segundo tiempo la situación cambió. Una selección holandesa que necesitaba conseguir el empate se fue al ataque; al mismo tiempo, la selección brasileña, influida por el sello resultadista de su entrenador Dunga, se dedicó a esperar a su rival y liquidarlo con algún contragolpe.

Craso error de la pentacampeona, que se conformaron con la ventaja mínima por no considerar que ellos también se podían equivocar. Y se equivocaron: un centro no muy peligroso de Wesley Sneijder al minuto 52 provocó la descoordinación de Julio César y sus compañeros, entre ellos el tristemente célebre Felipe Melo. Este último cabeceó displicentemente el balón y Julio César salió al mismo tiempo a despejarlo; terrible salida, ya que ni siquiera tocó el balón. Lamentable error del que es considerado como uno de los mejores arqueros del mundo (para algunos, incluso, es indudablemente el mejor). Lástima que cometiera este error, que cazara mariposas, precisamente en una Copa del Mundo. Resultado: autogol de Brasil que empataba las acciones y que evidenciaba la vulnerabilidad del scratch cuando se le presiona. Moraleja: incluso los mejores se equivocan, y a veces también lo hacen groseramente.

Esta situación cambió el partido. Los holandeses se envalentonaron, yendo a presionar al rival con el fin de buscar la victoria. Por su parte, a los brasileños les faltó carácter: en lugar de tomar el autogol como un llamado de atención, como un estímulo para mejorar su fútbol, lo recibieron como un daño irreparable, que los despojaba de la ventaja con la cual pensaban especular el resto del partido.

La voluntad de los holandeses, más que su fútbol, tuvo su recompensa, y los holandeses se fueron arriba al minuto 68 por intermedio de Sneijder, quien cabeceó un balón peinado por Kuyt. La Naranja Mecánica pasó a liderar el marcador, ante la mirada incrédula de los pentacampeones.

Luego de semejante golpe psicológico, los brasileños intentaron recuperarse, pero con desesperación más que con ideas. Fue demasiado duro para los sudamericanos estar por primera vez en este mundial por debajo del marcador, especialmente en un partido de eliminación directa. Y si a eso le sumamos la infantil conducta de Felipe Melo (¿o será mejor decirle Felipe Malo?), quien fue expulsado al minuto 73 por propinarle un duro y absurdo pisotón a Robben, el escenario no podía ser peor para los sudamericanos.

Todo terminó siendo una tragedia para Brasil, motivada por su negligencia y su poca profundidad en el banco. Dunga convirtió al comúnmente orgulloso y vistoso equipo brasileño en uno deslucido, defensivo y falto de carácter. Como dice mi primo Lenín Montero: “Dunga no sólo acabó con el jogo bonito de Brasil, sino con su jogo”.

Por último, decir que nos adherimos plenamente a la recomendación expresada por Ronaldo en el Twitter a Felipe Melo: “será mejor que por algunos días no vayas a Brasil”…

Uruguay-Ghana (1-1; 4-2 en la definición por penales)

En mi humilde opinión, el partido más emocionante en lo que va de competición. Un partido muy equilibrado, con mucho desgaste físico, donde ambos equipos pudieron haberse llevado la victoria. El gol de Ghana fue en el tiempo de compensación del primer tiempo, a cargo de Sulley Muntari, quien probó un disparo a media distancia que terminó siendo inatajable para el portero uruguayo Muslera. Un golpe mental durísimo, el que te conviertan un gol faltando unos diez segundos para irte al descanso. Ante esta situación, los uruguayos salieron al ataque en la segunda mitad, logrando por momentos inquietar al ordenado equipo africano. El descuento de los charrúas vendría por una oportunidad a balón parado. Más específicamente, un tiro libre cobrado magistralmente por el brillante Diego Forlán, aunque también el portero Kingston tuvo cierta complicidad. Esto fue en el minuto 55.

Después de esto, ambos equipos intentaron ganar el encuentro, infructuosamente. Se fueron a los tiempos extra, donde los agotadísimos equipos trataron de superar al rival con pases largos y centros al área. Ambas porterías permanecieron prácticamente impasibles, hasta la última jugada del segundo tiempo extra. Faltando unos diez segundos para irse a la definición por penales, Ghana estuvo a punto de ganar el encuentro, en una jugada desordenada donde Luis Suárez sacó instintivamente un balón con la mano, que iba a entrar en la portería. Suárez fue expulsado y los ghaneses tuvieron la oportunidad de ganar el partido con un penalti. Su goleador del mundial y habitual cobrador de penales, Asamoah Gyan, se encargó de realizarlo. La mala fortuna recayó sobre los africanos: Gyan estrelló el balón en el poste, dejando con vida a los uruguayos.

Vino la dramática definición por penales y, luego de dos fallos ghaneses y uno uruguayo, le correspondía cobrar el quinto penal a El Loco Abreu. Este irreverente jugador hizo honor a su nombre: levantó sutilmente la pelota, la cual pasó por encima del portero. Manera de definir que no es nueva en el uruguayo, pero que nadie pensó seriamente que se atrevería a realizar en semejante momento. Aplausos a la categoría y sangre fría de Abreu, quien con ese penal clasificó a las semifinales a su equipo y garantizó un puesto en la historia como uno de los jugadores con mayor carácter y atrevimiento en la historia de los mundiales.

Los ghaneses, último equipo africano en la contienda, se va con la frente en alto, mostrando una calidad, dignidad y compromiso futbolístico tremendo, pese a ser siempre subestimados y a la ausencia de su capitán y estrella Michael Essien. El pueblo ghanés debe sentirse muy orgulloso de la actuación de sus compatriotas en este mundial.

Argentina-Alemania (0-4)

El esperadísimo encuentro entre alemanes y argentinos, otro capítulo más de la histórica rivalidad, nos sorprendió con su resultado. No porque no supiéramos que los alemanes fueran más ordenados y colectivos, o porque no anticipáramos que los argentinos pudieran cometer errores en la defensa, sino por lo abultado del mismo. Ni el alemán más confiado hubiese anticipado semejante paliza. Y es que se combinó el muy buen funcionamiento colectivo alemán, toda una máquina para hacer fútbol, y el muy mal funcionamiento colectivo argentino, dependiendo exclusivamente de las individualidades y de la suerte.

El partido, en términos generales, fue un concierto alemán, donde el sacrificio, orden y armonía táctica de los teutones marcaron las pautas y el ritmo del partido. Ciertamente, los argentinos dominaron algunas fracciones del encuentro, pero siempre apelando a las individualidades, a la fuerza y a la sorpresa del contragolpe, y nunca al juego colectivo coherente. Messi, impreciso al disparar al arco y asfixiado con una marcación escalonada, sólo tuvo un socio en el mediocampo: Carlos Tevez, quien fue sin lugar a dudas el mejor de los argentinos. Los albicelestes nunca pudieron tan siquiera imitar el juego colectivo alemán, caracterizado por la siguiente premisa: todos atacan, todos defienden. Así de compacta es esta Mannschaft. Muy por el contrario, el equipo argentino estaba partido, sin comunicación entre la defensa y el ataque, con un mediocampo inoperante, al menos en el plano de la creación. Un Di María ligeramente más participativo que en los juegos anteriores, pero que no convenció ni justificó su entrada como titular. Asimismo, un Maxi Rodríguez de quien pareciera que su época de brillantez futbolística ya pasó.

El gol tempranero de Müller al minuto 2 condicionó el partido: los argentinos estaban obligados a remontar. No se hicieron a tiempo los cambios para tal fin, y sobrevino la debacle del país de Gardel: un segundo gol de los alemanes al 68 a cargo de Klose. Semejante golpe de autoridad alemán condujo a los argentinos a buscar a cualquier precio descontar el marcador, descuidando el flanco defensivo. El resultado: dos goles alemanes más, uno de Friedrich y otro de Klose. Minutos 74 y 89, respectivamente.

Humillante y dolorosa derrota argentina, que siempre dependió de las individualidades y que frente al único rival pesado al cual se enfrentó, se desmoronó. Retroceso de lo hecho en el mundial pasado, donde si bien quedaron también fuera en cuartos por los alemanes, lo hicieron en la tanda de penales. En aquella ocasión tuvieron un papel mucho más digno. Y es que en aquel entonces estaban mejor trabajados tácticamente y el equipo era más equilibrado. En aquel tiempo tenían a un director técnico, José Pekerman; esta vez, no tuvieron un director técnico, sólo estaba ocupando ese lugar Diego Armando Maradona.

Cuando fue designado Maradona como técnico de la selección argentina, ya se denunciaba su inexperiencia en el plano estratégico, además de su peligrosa tozudez y arrogancia. La única razón plausible que pudo tener la AFA para apostar por el dios futbolístico argentino para ocupar aquel cargo, es el aspecto psicológico, motivacional, que este símbolo futbolístico podía imprimir en los jugadores. El amor a la camiseta, la cohesión grupal, el afecto paternal, el constante énfasis en sus capacidades, todos estos aspectos relativos al nada despreciable factor psicológico en el balompié estarían plenamente resueltos. Y de hecho así se evidenció durante el mundial y la concentración preparatoria.

Sin embargo, en el fútbol, especialmente en nuestros tiempos, también tiene un peso fundamental el aspecto estratégico, táctico, intelectual, cerebral. Y este importantísimo elemento es el que un director técnico está obligado a desarrollar. Precisamente, la estrepitosa caída argentina se explica por la carencia, si no ausencia, de dicho elemento. Maradona nunca tuvo una concepción clara del equipo; asimismo, le faltó seguridad y sapiencia al conformar los once titulares y los cambios durante las segundas mitades. Particularmente, el partido frente a Alemania exigía la presencia inicial de Pastore, o al menos desde el inicio del segundo tiempo. Asimismo, Otamendi, de malísima actuación, tuvo que ser sustituido mucho antes de cuando efectivamente lo hizo. En fin, detalles que cualquier persona con un poco de sentido común y cultura futbolística pudiera haber considerado.

En síntesis, con este partido se vindica la coherencia táctica y el juego colectivo en detrimento del talento e ímpetu individual. Asimismo, se refuta el Romanticismo Futbolístico, cuya mayor expresión fue el experimento argentino-maradoniano…

Paraguay-España (0-1)

Partido muy equilibrado, donde los paraguayos pudieron neutralizar durante buena parte del encuentro el fútbol de los ibéricos, con mucha presión y defensa. Los paraguayos se plantearon sorprender al contragolpe, y bajo esa modalidad tuvieron algunas oportunidades.

Lamentablemente, el arbitraje condicionó el partido. Primero, con una anulación de gol de Valdez. Luego, al no cobrarse invasión en un penal que falló Cardozo (de haberse sentenciado invasión, se hubiese tenido que repetir, con una nueva oportunidad de convertirlo). Lo grave del asunto es que dicha invasión sí se cobró en un penal (inexistente, por cierto) que convirtió Xabi Alonso y que, al repetirlo, lo falló. Incoherencias del árbitro que ha tenido que cobrar ambas invasiones, o no cobrar ninguna.

El gol español vino en el minuto 83, con una jugada producto de la genialidad de Iniesta, que finalizó con un remate de Villa, quien sigue marcando los goles de su selección.

En síntesis, un juego que ha podido ser para cualquiera de los dos, donde los españoles marcaron diferencia al aprovechar sus oportunidades…y porque cuentan con Andrés Iniesta.

Se nos vienen dos semifinales interesantísimas: Uruguay-Holanda y Alemania-España.

domingo, 27 de junio de 2010

Lo sucedido hasta ahora en Octavos. Uruguay, Ghana, Alemania y Argentina pasan a Cuartos.

Por Ángel Molina

Ayer tuvimos los dos primeros partidos de Octavos: Uruguay ante Corea del Sur y Estados Unidos frente a Ghana. Curiosamente, ambos encuentros terminaron 2-1. Asimismo, hoy tuvimos dos encuentros especialmente atractivos: Alemania-Inglaterra, protagonizando una rivalidad clásica entre dos potencias futbolísticas, y Argentina-México, deja vú del Mundial pasado, donde los aztecas tenían la posibilidad de obtener revancha de la eliminación en aquella ocasión. Los ingleses salieron vapuleados por la mannschaft: 4-1, mientras que los argentinos ganaron cómodamente 3-1. Estas dos victorias se vieron empañadas por dos flagrantes e increíbles errores arbitrales, que perjudicaron notablemente a los equipos derrotados: 1. Un balón disparado por la estrella inglesa Lampard que atravesó la línea de gol por 80 cm., sin ser sentenciado por el árbitro como gol y que en ese momento hubiese significado el empate (2-2) para los ingleses; 2. El primer tanto de los argentinos fue marcado por Tevez en un clarísimo fuera de juego, sin ser anulado por el árbitro. En ambos casos, los jueces de línea tuvieron mayor responsabilidad que el principal. Pese a estos imperdonables errores arbitrales, considero que tanto Alemania como Argentina hubiesen ganado de igual forma sus respectivos juegos: fueron superiores a sus rivales, especialmente porque supieron aprovechar las falencias de sus rivales y no cometieron tantos errores como ellos.

- Uruguay-Corea del Sur: La Celeste comenzó presionando, con velocidad y buen toque. El fruto de esta propuesta lo obtuvo temprano, al minuto 7, en una jugada que se combinaron los errores de marcación defensiva surcoreanos, un excelente pase de Forlán y una sobria definición de Suárez. Los sudamericanos han podido irse al descanso con dos goles más, pero desperdiciaron ciertas oportunidades de las que gozaron en la primera mitad. En el segundo tiempo, los surcorianos salieron con otra actitud: les quitaron el balón a los uruguayos y pasaron a controlar el partido. Uruguay jugaba con fuego, cediendo el balón y la voluntad de jugar a los asiáticos, cerrándose atrás y cometiendo errores a la salida. Y como todo el que juega con fuego, se quemaron: luego de tanto intentarlo, Corea del Sur empató el encuentro, con un gol de cabeza de Lee-Chung-Yong al 68. Las alarmas se encendieron en los uruguayos y despertaron de su letargo. Así, el partido pasó a ser de ida y vuelta, siempre llegando los sudamericanos con mayor peligro. La tranquilidad de los celestes vendría al minuto 79, con un golazo de Luis Suárez que le devolvía la ventaja a su selección. El marcador no cambió, clasificando el primer equipo sudamericano a cuartos.

- Estados Unidos-Ghana: partido en el que ambos equipos se dividieron el dominio de las acciones según cada tiempo. El primer tiempo fue para los ghaneses, controlando el balón y el ritmo del juego; la recompensa para los africanos vendría prematuramente, ante un error garrafal de Ricardo Clark en la salida, que supo aprovechar Kevin-Prince Boateng a los 4 minutos. El enfrentamiento dio un dramático vuelco en la segunda mitad, con un equipo norteamericano decidido a empatar el encuentro. Los yankees gestaron jugadas de peligro, con buen toque y velocidad, teniendo numerosas oportunidades de gol. El empate vendría con un penal convertido por Capitán América Donovan. Los estadounidenses siguieron insistiendo y tuvieron oportunidades clarísimas para irse arriba en el marcador, pero las desaprovecharon. A la postre de los noventa minutos ambos conjuntos continuaban empatados y tuvieron que ir a los dos tiempos extra. Los ghaneses consiguieron irse adelante con una fortuita jugada que no desaprovechó su delantero Asamoah Gyan, convirtiendo el segundo tanto de los africanos. De este gol no pudieron recuperarse los norteamericanos, quedando eliminados del Mundial por no tener la contundencia necesaria para definir los partidos. Una lástima, porque venían realizando un fútbol bastante respetable. Por su parte, Ghana mantiene firme el orgullo africano y ahora le corresponde enfrentarse a Uruguay.

- Alemania-Inglaterra: como clásico del balompié mundial, este partido generó mucha expectativa. Alemania comenzó incisiva, siendo más veloz y práctica que Inglaterra. No en vano se adelantó en el marcador, en una insólita jugada donde el proteo alemán Neuer sacó de su arco y Klose le ganó la posesión al defensor inglés Upson, convirtiendo el gol con cierta complicidad de Calamity James. Este encuentro evidenció severos errores en la defensa inglesa, además de la reiteración de una actuación deficiente de su portero. Estos problemas fueron aprovechados por los alemanes, y más allá de la ayuda arbitral antes aludida, el equipo inglés signó su destino con lentitud, torpeza y falta de claridad en el ataque. Nuevamente se cumple, al menos para los ingleses, el ya clásico adagio de Gary Lineker: el fútbol es un partido de once contra once, en el que siempre gana Alemania. Con esta humillante derrota, los ingleses pasan a engrosar el grupo de los tradicionales y grandes seleccionados europeos que decepcionaron, que avergonzaron, que cayeron estrepitosamente. Ejemplos: Italia y Francia. Es preciso que las federaciones de fútbol de estas naciones tomen medidas radicales y urgentes para devolverles a estos históricamente competitivos conjuntos, el brillo y la calidad que otrora tenían.

- Argentina-México: México jugó como suelen hacerlo en esta instancia: juegan como nunca pero pierden como siempre. En términos generales, El Tri funcionó mejor como equipo que Argentina: tuvieron mayor control del balón, generaron ocasiones de gol muy claras (antes del primer gol argentino, en claro fuera de juego) y controlaron por momentos el juego. Sin embargo, ante la falta de individualidades, de jugadores que por sí solos sean capaces de generarse ocasiones y de convertirlas en goles, su dominio de pelota se tornó por momentos inofensiva. Todo lo contrario de los argentinos: luego del gol en fuera de lugar, anotado por Tevez a pase de Messi, Higuaín marcó el segundo aprovechando un tontísimo error de Osorio a la salida; por último, El Apache se abrió espacio y sacó un espectacular disparo, inatajable para Pérez o cualquier otro portero. México, pese a la paliza, atacó intentando mantener sus remotas esperanzas en la remontada. Obtuvieron su premio con un buen gol del Chicharito Hernández. Al final pudo más la contundencia y calidad argentina que una propuesta decente, pero muy débil futbolísticamente. La Albiceleste, si pretende vencer a los teutones tendrá que mejorar, corregir ciertos problemas defensivos y de control de balón en el mediocampo. Alemania-Argentina promete ser un gran partido de Cuartos.

Mañana continúan los octavos. Mis predicciones: Gana Brasil ante Chile 2-1; gana Holanda ante Eslovaquia 3-1.

martes, 22 de junio de 2010

La jornada de hoy: garra charrúa, México ante su némesis del 2006, deshonor francés y una albiceleste con paso firme

Por Ángel Molina

La jornada de hoy no nos parece que fuera sorpresiva. Los resultados de los encuentros que definieron los grupos A y B del Mundial eran previsibles. Estos fueron: Uruguay 1 - México 0, Sudáfrica 2 – Francia 1, Grecia 0 – Argentina 2 y Nigeria 2 – Corea del Sur 2. Ya tenemos los primeros emparejamientos de octavos: Uruguay-Corea del Sur y Argentina-México.

GRUPO A

El partido entre Uruguay y México se jugó a ganar, pese a que con un empate se clasificaban ambos seleccionados. Esto por una razón muy sencilla: el clasificado como segundo de grupo le tocaría enfrentarse a Argentina. Evidentemente, cualquier equipo preferiría evitar a Argentina en esta instancia; pero México y Uruguay tienen razones adicionales para asumir esa preferencia. Por una parte, es harto conocida la antipatía entre uruguayos y argentinos: si les tocara enfrentarse en una instancia tan temprana, los puñetazos, codazos, patadas y demás sobresaldrían por encima del fútbol. En el caso de México, sería revivir el fatídico encuentro de octavos del mundial anterior, donde los argentinos los eliminaron en tiempo extra, siendo estéril el hecho de que los aztecas jugaron con un alto nivel en aquel entonces.

En el partido se presentaron oportunidades de gol para ambos conjuntos, los mexicanos tuvieron incluso una opción muy clara en la primera mitad, con un potente disparo de media distancia de Guardado que, para infortunio del equipo azteca, pegó en el travesaño. México tuvo más el balón, pero le costó traducirla en goles, ante el muro defensivo celeste. Y es que los uruguayos, como siempre, se defendieron muy bien. Asimismo, fueron mucho más efectivos: muestra de esto fue el gol de cabeza logrado por el delantero Luis Suárez. El conjunto dirigido por Javier Aguirre no fue capaz de igualar a La Celeste, pese a intentarlo. Sólo ganándolo podían evitar a los argentinos. Ahora les tocará jugar nuevamente contra ellos en instancias de octavos; y no podemos decir que esto puede ser interpretado por El Tri como una venganza, ya que la diferencia de plantel es notoria y Argentina viene jugando bien. México la tendrá muy, pero muy difícil para avanzar a cuartos. Por el contrario, a los uruguayos les toca enfrentar a un conjunto bastante asequible. Por supuesto, en los mundiales no hay espacio para fiarse y cualquier equipo es capaz de vencer a cualquier otro, sea por sorpresa, por velocidad, por mala suerte, por fuerza o por malas decisiones arbitrales.

El otro encuentro del grupo nos dejó dos impresiones totalmente distintas: un equipo modesto pero con mucha voluntad y dignidad, y otro en su peor versión, errático, vacío, lento, en fin, una total y absoluta vergüenza. El primero es Sudáfrica, quienes buscaron el partido ya que, con una victoria holgada y con una derrota mexicana ante los uruguayos, Sudáfrica podía pasar de ronda. El otro, como era de esperar, no es otro que el fragmentado, conflictivo y anárquico equipo francés. Los bleus también tenían opción de clasificar con la misma fórmula de los anfitriones, pero ese aliciente no fue suficiente: los sudafricanos perdonaron varias ocasiones de gol que hubiesen firmado una brutal derrota, su falta de efectividad y calidad evitó que les hincharan la cara a los franceses. Gourcuff se hizo expulsar al 24, Domenech metió de titular a ¡Cissé! por delante de Henry, el equipo careció nuevamente de ideas y de ímpetu, en fin…

Luego de esta inaceptable actuación del equipo francés, motivada fundamentalmente por la ineptitud estratégica y el deficiente manejo del vestuario del harto cuestionado Raymond Domenech, los altos directivos de la Federación Francesa de Fútbol –si tienen tan solo un mínimo de dignidad y decencia- deberían poner sus cargos a la orden. El fracaso mundialista francés con Domenech al mando estaba anunciado, era muy previsible; por lo tanto, no se justifica tanta tozudez y falta de seriedad en una federación tan prestigiosa y que coordina el balompié de una potencia futbolística mundial.

La selección sudafricana se va del torneo con la frente en alto, igualada en puntos con México y brindándole instantes de alegría a sus compatriotas. La nueva infraestructura construida para el Mundial, debe servir de plataforma para que el nivel futbolístico de Sudáfrica siga creciendo.

GRUPO B

El encuentro entre argentinos y griegos tenía varios elementos que lo hacían interesante en la previa. Por una parte, ya se anticipaba la presencia de siete cambios en el once titular argentino, con referencia al partido anterior. Asimismo, el equipo helénico debía ganarle a los argentinos, con el fin de garantizar su pase a octavos y no depender del resultado entre nigerianos y surcoreanos. Otro elemento resaltante tenía que ver con la capacidad argentina de convertir goles ante un rival que, desde que son dirigidos por Otto Rehhagel, apelan a jugar con un estilo muy defensivo.

Argentina, como era de esperar, tuvo mayor posesión del balón y tomó la iniciativa ofensiva. Sin embargo, le costó muchísimo a la albiceleste romper el cerco rival, con un Messi sobre-marcado y con una defensa griega muy física y efectiva. De los griegos, sólo eso: su excepcional defensa; pero este enfoque era totalmente inadecuado con sus pretensiones de pasar a la siguiente ronda. Necesitaban buscar la victoria y no lo hicieron; salvo un peligroso contragolpe que casi convierte en gol el delantero Samaras, los helenos no inquietaron significativamente a Romero, portero de la selección argentina. El esfuerzo ofensivo argentino rindió sus frutos en el minuto 79 con un gol de Demichelis y con otro al 89 de ¡Martín Palermo!, quien entró nueve minutos antes en lugar de Milito. A Messi se le sigue negando el gol, pero por lo demás considero que ha hecho un buen mundial. Con tres victorias y un diferencial de goles de +6, este equipo se asienta como candidato. Algunos consideran que los equipos que le tocó confrontar a los argentinos en el grupo son débiles, pero si comparamos la actuación albiceleste con la de otras potencias futbolísticas que se han visto en aprietos ante rivales muy débiles (como Inglaterra ante Argelia o Italia ante Nueva Zelanda), podemos decir con firmeza que el comienzo de esta selección ha sido excepcional, bastante mejor de lo que muchos esperábamos.

El otro partido entre Nigeria y Corea del Norte era de alto riesgo para ambos conjuntos. Nigeria necesitaba ganarlo y que Argentina venciera a Grecia. A Corea le bastaba con un empate. Los nigerianos inauguraron el marcador con gol de Uche al minuto 12, pero Corea del Sur empató con un tanto de Lee Jung-Soo al 38; luego los asiáticos se fueron arriba con un golazo de tiro libre de Park Chu-Young al 49, pero el equipo africano empató por la vía del penal, convertido por Yakubu al 69. Nigeria insistió y tuvo varias oportunidades de ganar, pero a la postre ambos conjuntos quedarían igualados y Corea del Sur clasificó a octavos.

Mañana se definen los grupos C y D. Mis predicciones: Gana Inglaterra ante Eslovenia 2-1; gana Estados Unidos ante Argelia 2-0; gana Alemania ante Ghana 2-0; gana Australia ante Serbia 2-1 (aquí estoy apostando por la sorpresa. Reconozco que, en los papeles, Serbia debería imponerse)

jueves, 17 de junio de 2010


Argentina golea, Grecia lucha por la supervivencia y México sorprende a una Francia mediocre

Por Ángel Molina

La jornada de hoy fue más entretenida. Ante todo: nos dejó más goles, 10 en tres partidos. Nada mal si comparamos esta cantidad de goles con los convertidos en días previos.

Argentina tuvo una actuación estelar, ganando con un convincente 4-1 a la selección de Corea del Sur. El equipo asiático salió al terreno acomplejado, pensando más en el hecho de tener enfrente un equipo plagado de estrellas que en sus propias posibilidades. Un conjunto surcoreano que, cuando se atrevió, fue capaz de inquietar al seleccionado sudamericano. Pero argentina fue superior, con un hat-trick engañoso de Higuaín incluido; engañoso porque el delantero argentino no participó en la generación de las jugadas, sólo empujó el balón que simplemente cayó en sus pies. Nuevamente, Messi y Tevez condujeron la ofensiva del equipo, además que se entienden muy bien. Sin embargo, el conjunto albiceleste tiene muchas cosas que corregir, como los problemas de concentración que originaron acciones como la del gol de Corea. Asimismo, Jonás Gutiérrez no termina de convencer y el equipo no funcionó de la mejor manera ante la ausencia por lesión de Verón. Eso sí, en ausencia de La Brujita, Argentina fue más veloz.

En el otro partido del grupo B, Grecia y Nigeria buscaban una victoria para mantener las esperanzas de pasar a la siguiente ronda. Nigeria empezó ganando, pero luego de la expulsión infantil de Kaita al 33, el equipo heleno se envalentonó y pudo revertir el resultado, con pifia incluida de Enyeama al permitir el rebote que fue aprovechado por Torosidis para convertir el tanto de la victoria. Final: 2-1 que mantiene con esperanzas a los griegos de clasificar, siempre y cuando saquen un buen resultado ante los poderosos argentinos y los nigerianos los asistan, ganándole a los asiáticos.

El último partido de la noche nos ofreció una sorpresiva victoria de México frente a la histórica Francia, donde esta última selección nos mostró su rostro más insípido e intrascendente.

Una selección mexicana que salió con el mismo equipo que en el debut, capricho de Aguirre que no nos explicamos. En la banca quedaron Javier Hernández, Andrés Guardado y Cuauhtémoc Blanco. Pese a todo, el equipo mexicano salió con ambición y mucha velocidad, viéndose superior al aletargado y disfuncional equipo galo.

Domenech dejó en el banco al único mediocampista creativo con el que cuenta la selección, además de Ribéry: Gourcuff. La aparente razón: salvo que no sea por las sugerencias de su tarot o su carta astral, todo apunta a una separación entre el volante del Bourdeaux y sus compañeros, que incluso lo ha alejó de los entrenamientos junto a sus compatriotas. La alternativa: Malouda, quien ofrece velocidad y desequilibrio, pero no es creativo, no arma jugadas. El resultado: una selección sin ideas, sin actitud ganadora, sin juego efectivo.

México consiguió su premio en la segunda mitad, precisamente con los sustitutos: un gol de Javier Hernández y otro de Cuauhtémoc Blanco de penal, este último por una falta de Abidal sobre Pablo Barrera, también sustituto. Victoria merecida, sobre un rival que no hizo honor a su jerarquía, a su historia, incluso al chauvinismo propio de su nación. Vergonzosa selección francesa, de la mano de un sinvergüenza: Raimond Domenech. Sin embargo, el fútbol, como la vida, da muchas vueltas, y con una goleada ante Sudáfrica y una derrota mexicana ante Uruguay, los franceses aún podrían clasificar. Sinceramente, lo considero altísimamente improbable.

Mañana se nos vienen partidos interesantes, especialmente el primero de ellos, entre Alemania y Serbia. Los otros dos: Eslovenia-Estados Unidos e Inglaterra-Argelia. Mis predicciones: Gana Alemania 3-2; gana Estados Unidos 2-0; gana Inglaterra 3-0.