lunes, 12 de julio de 2010

El partido por el tercer puesto: dignidad charrúa y poder alemán. La (no muy gran) final: festival de patadas, donde el fútbol español terminó venciendo a una insultante selección holandesa

Por Ángel Molina

Se nos terminó el Mundial de Sudáfrica. Y nos dejó un mal sabor de boca: poco fútbol, mucho resultadismo y buena parte de las estrellas de los clubes se estrellaron o no llegaron por lesión. Un arbitraje atroz, cerrado con broche de oro por Howard Webb, juez en la accidentada final.

Uruguay-Alemania (2-3)

Los dos equipos derrotados en semifinales, se encontraron frente a frente buscando un premio de consolación, un sucedáneo del título: el tercer puesto que les permitiera finalizar el torneo con una victoria. Ambos conjuntos decidieron ir por el encuentro, lo cual nos permitió observar un partido abierto y vistoso. Alemania se adelantó en el marcador, por intermedio de Thomas Müller al 19, rematando un rebote ofrecido por Muslera ante un potente remate de Schweinsteiger. Uruguay respondería al 28, mediante un contragolpe culminado con anotación de Edinson Cavani.

Con ese marcador se irían al descanso. En el segundo tiempo, Uruguay salió con una profunda intención ofensiva, que no se tardaría demasiado en concretar: al 50 se fueron arriba en el marcador con un gran disparo de volea de Forlán. Pero los alemanes, como siempre, son un hueso duro de roer, y responderían pronto. Reacción que se consolidó en el 55, con un gol fortuito de Jansen, donde el alemán cabeceó el balón que no pudo alcanzar en su mala salida Muslera. La cacería de mariposas de su portero le costó caro a La Celeste, viéndose empatada pese a haber jugado mejor. El partido continuó con ocasiones de peligro para ambas escuadras, aunque quienes las provocaron con mayor frecuencia fueron los uruguayos. Sin embargo, el fútbol puede ser injusto e implacable, y quien desperdicia ocasiones de gol suele ser castigado con alguna del rival: un cabezazo de Khedira sobre un balón que vino de un tiro de esquina le dio el triunfo a la Mannschaft al 81. Pero como en el caso de Holanda, Uruguay arrinconó al rival hasta al final, al punto que, en la última jugada del encuentro, un tiro libre cobrado por Forlán, el delantero del Atlético de Madrid precipitó el esférico sobre el travesaño.

Nuevamente, la mala fortuna se aprovecha de los bicampeones del mundo, a quienes les faltó poco para derrotar a los teutones. ¡Qué manera tan digna de perder por parte de los uruguayos! ¡Qué muestra de carácter e intenciones futbolísticas, pese a la adversidad y limitaciones! Un equipo sin enganche, sin un mediocampista creativo que le cediera balones a Forlán, que retrasó a éste en aras de generar las jugadas ofensivas necesarias. Un conjunto que llegó por repechaje a este torneo, que fue intermitente en las eliminatorias. Realmente es muy loable el desempeño de la selección charrúa en esta Copa del Mundo, donde todos los jugadores mostraron su mejor nivel y profesionalismo.

Por su parte, los alemanes mostraron de nuevo su vena victoriosa y, a pesar de haber sufrido una dolorosísima derrota ante España en semis, supieron reponerse y ganarle a la difícil selección uruguaya.

Una buena muestra del nivel exhibido por ambos conjuntos está reflejado en la premiación de sus individualidades: Balón de Oro (premio al mejor jugador del torneo) para Diego Forlán, Botín de Oro (premio al mejor goleador) para Thomas Müller.

Holanda-España (0-1)

La gran final, el partido más esperado por todos los aficionados del Planeta Fútbol, además inédita, entre dos seleccionados sin el privilegio de haber ganado la Copa alguna vez, terminó siendo un fiasco. Lo que prometía ser un gran encuentro, donde chocaban dos selecciones de corte ofensivo (pese a que ambas hicieron uso durante el torneo del muy popular doble pivote), terminó siendo sucio y soporífero. La mayor atracción, especialmente en la primera mitad, fueron las espectaculares patadas ejecutadas por ambas escuadras, aunque principalemente naranjas. Mención especial: la patada a lo Ultimate Fighting de Nigel de Jong sobre Xabi Alonso. Sencillamente escalofriante… ¡Y Webb sólo le sacó amarilla!

Pese a la negación de Van Marwijk, el Dunga Holandés, todo indica que la pretensión oranje fue neutralizar inescrupulosamente a España, sin importar los medios. Ya fuera con patadas, o con codazos y puñetazos, el objetivo era claro: detener el juego de La Roja, interceptar con presión violenta el circuito creativo español, y esperar un error rival para contraatacar y liquidar el juego. La estrategia funcionó durante buena parte del partido, tanto en defensa como en ataque, al punto de que en dos conexiones Sneijder-Robben, donde el del Bayern München desperdició dos mano a mano frente a Casillas. A este último no sólo lo acompañó la suerte en tales jugadas, sino también su talento.

Durante los noventa minutos, España nunca pudo jugar a placer, y ante las patadas holandesas no castigadas con justicia por Webb, cayeron en el juego agresivo y también efectuaron numerosas patadas y juego brusco en general. Asimismo, Del Bosque insistió en el esquema del partido ante Alemania, donde estaba presente el eterno doble pivote de Busquets y Xabi Alonso, y Pedro como extremo acompañando a Villa en el ataque. Y lo que le sucedió a España esta vez en lo futbolístico fue idéntico a lo acontecido frente a Alemania y a Suiza: mucha posesión de balón en el medio campo, pero poquísima efectividad al ataque, además del poquísimo rendimiento de Villa al jugar de 9, de delantero solitario, sin espacio.

Los cambios se hacían necesarios frente a la adversidad, y Del Bosque, si bien los realizó de manera acertada, se tardó muchísimo en hacerlos, al menos los dos últimos. Navas por Pedro (60), Fábregas por Alonso (87) y Torres por Villa (105), entraron para darle mayor peligro y presencia al ataque español. La incursión más importante fue la de Cesc Fábregas, quien pudo conectarse en el medio campo con Iniesta y Xavi rápidamente. El jugador del Arsenal, si bien erró una clarísima ocasión de gol, en términos generales fue muy positivo para sus compañeros, ya que dinamizó el juego y les permitió tener mayor control del balón.

Por su parte, los holandeses también realizaron sus cambios: Elia por Kuyt (71), Van der Vaart por De Jong (99) y Braafheid por Van Bronckhorst (105). Pero todos ellos fueron más bien intrascendentes, con un marcado desorden en el cual sólo Sneijder luchaba por cambiar con fútbol y no con fuerza el panorama. Por su parte, Robben terminó fundido en la prórroga y no pudo aportar mucho más.

El premio a la voluntad futbolística española vendría en el minuto 116, a cuatro de los penales, cuando Iniesta materializó en gol una jugada armada por él, luego de una gran asistencia de Fábregas. Golazo del crack español, quien ya antes de lograr el gol de la hazaña mundialista había sido el jugador español más destacado del encuentro.

Hacía tiempo que un equipo que llegara como gran favorito al Mundial terminara consiguiéndolo. Meritorio lo de los españoles, especialmente si consideramos el duro debut que les tocó afrontar con la derrota ante Suiza. Este conjunto lo tenía todo para ser campeón, pero las dudas surgían por el planteo táctico de Del Bosque, que desperdició el talentoso plantel con el cual contaba. La Copa se ganó, pero considero que hubiese sido una victoria menos sufrida si el seleccionador español no hubiese insistido en el doble pivote. De hecho, la derrota ante Suiza hubiese podido ser evitada si hubiesen salido con una pareja de delanteros, o con otro mediocampista ofensivo, de esos que le sobran a La Roja. Incluso me atrevo a afirmar que si Del Bosque hubiese suprimido el doble pivote en favor de una pareja de delanteros o de mediocampistas creativos como Fábregas o Silva, entonces hubiésemos visto victorias españolas más abultadas, una verdadera Furia ofensiva. Y si me atrevo a hacer esta aseveración, es porque se evidenció la mejoría en el ataque de los españoles cuando se efectuaron tales cambios. En síntesis, el equipo más fino y comprometido con el buen fútbol del Mundial de Sudáfrica también tuvo su cuota de mezquindad.

Así se nos terminó el torneo, con un justo rival, con escasos destellos de fútbol por parte de los equipos, con los árbitros y directores técnicos siendo más protagonistas que los jugadores, con estrellas tenues, con engramados mediocres, con robos por doquier. Pese a todo, lo disfruté tanto como pude, y los sudafricanos merecen un reconocimiento por el esfuerzo realizado.

Muchas gracias por leernos.

¡Hasta luego!

COMENTARIOS FINALES DEL MUNDIAL, A CARGO DE MI PRIMO Y COLABORADOR LENÍN MONTERO

Saludos fanáticos del futbol...

Antes que nada, quiero felicitar a Ángel Molina por este blog que a mi gusto estuvo muy acertado y, sobre todo, objetivo. Espero que muchos sigan este ejemplo.

También quiero disculparme por la poca participación en el blog ya que causas externas me impidieron una mayor intervención. Pero bueno, volví y pondré lo mejor de mí en esta columna.

Quiero ser conciso en esta columna y lo que mostraré es una forma objetiva e imparcial de lo visto por este servidor y leído por diversas fuentes como twitter, bb messenger y buena parte de los diarios deportivos del mundo de habla hispana.

Para comenzar, quiero felicitar a Sudáfrica, que respondió al capricho ególatra del Sr. Joseph Blatter para realizar un mundial en tierras africanas que, para mí, nunca estuvo preparada para albergar un torneo como este pero trabajaron todo lo humanamente posible para tapar las deficiencias en la organización así como la inseguridad (que fue muy palpable por los múltiples robos a jugadores y periodistas que se encontraban en este mundial). Pero a pesar de todo, el torneo transcurrió con normalidad...

Lo otro reseñable fueron diversos factores que influyeron en el desarrollo del torneo, como lo fue la precaria actuación de los árbitros y la conducta caprichosa e impredecible de la jabulani, que le dieron más de un dolor de cabeza a los jugadores. Nuevamente, se evidencia el error de la Fifa de no tomar en cuenta de una vez por todas la utilización de la tecnología; eso sí, de una forma adecuada y conmensurada para que no afecte la esencia de este deporte, donde aconsejaría personalmente la utilización de dos árbitros de línea más para rastrear mayor cantidad de faltas, difíciles de ver por el principal y sobre todo cubrir la mayor cantidad de ángulos para la posiciones adelantadas. Y la tecnología sólo para determinar los goles controversiales, pudiendo ser manejado por un sistema similar al del ojo de águila utilizado en el tenis. Con respecto al balón, pienso que la Fifa debería de estandarizar los pesos de los balones así como también la aerodinámica y si se realizaran cambios que sea previamente aprobado por la mayoría de las federaciones de cada país para evitar las constantes protestas por parte de la selecciones por el comportamiento de los balones.

En cuestión de fútbol, catalogué este mundial como EL MUNDIAL DE LOS TÉCNICOS: nunca en ningún mundial se había visto tanto desperdicio de material futbolístico por parte de los técnicos de la mayoría de la selecciones, porque se puede destacar el gran trabajo de técnicos como Bielsa en Chile, Tabárez en Uruguay, Löw en Alemania, Bradley en Estados Unidos, Rajevac en Ghana, Martino en Paraguay, Weiss en Eslovaquia, que para mí sacaron lo mejor de la convocatoria y durante el desarrollo del mundial. Todos esos equipos hicieron un papel superior al que estaba presupuestado y fueron gratas sorpresas en este mundial. No así, señores, como Capello con Inglaterra, que fue incapaz de conseguir la manera de hacer jugar un mediocampo con jugadores como Gerrard (Liverpool) Lampard (Chelsea) Carrick (Manchester United) Barry (Manchester City) donde una sola de estas estrellas bastaría para hacer jugar a cualquier equipo y este técnico se dio el gusto de tenerlos todos juntos y no poder cohesionarlos con una mirada rácana del fútbol; y así los terminó matando el destino cuando los eliminó Alemania.

Otro asunto digno de comentar es el de Italia, los campeones mundiales, donde Lippi nunca supo lo que hacía en esa selección, no sabía si llevar a los eternos veteranos o a los jóvenes, y lo que terminó haciendo fue llevarse a una mala liga de los dos, a mi entender lo peor de ambos grupos: se llevó a jugadores veteranos en mal estado futbolístico y físico como Pirlo, Gatusso, Camoranesi, Cannavaro, y jugadores sin brújula como Montolivo, Criscito o Pepe que no dieron la talla.

La otra selección lamentable es la muy comentada Francia. No hace falta mayor análisis acerca de la labor del astrólogo Domenech sólo pensarlo me hace ruborizar de la vergüenza.

Asimismo, Maradona y su albiceleste: así lo digo porque en verdad este señor se la tomó para sí solo, primero llevándose jugadores por antojo como Garce Palermo Heinze Verón, que no están para ninguna selección, y dejando afuera a jugadores de la talla de Lucho González , Cambiasso, Zanetti, Dátolo, Pareja, Papa, Banega, Milito, Sosa, entre otros. Jugadores que al fin y al cabo terminaron haciéndole falta, puesto que no se llevó laterales, le faltaron mediocampistas de cierre o contención y otra variante en la defensa. La verdad, el señor Maradona hizo milagros ante el escaso conocimiento táctico que tiene y lo mal que se rodeó, no teniendo una voz coherente que pudiera escuchar y hacerlo entrar en razón. Pero total, no es culpa de él, sino de la Afa, manejada por el mafioso señor Grondona de lamentable conducta. Todo esto se reflejó en el campo: una Argentina sin táctica clara, sin orden defensivo, calcándolo en el resultado humillante que le endosó Alemania.

México sufrió de un técnico que buscaba protagonismo, puesto que quiere dirigir en Europa y buscó siempre llamar la atención con alineaciones absurdas y ausencias no peores que terminaron por dejar al equipo mal parado.

Lo más doloroso para mí, puesto que soy amante del jogo bonito fue la actuación de Dunga, este señor que asesinó al jogo bonito, tan sagrado como extrañado para el futbol mundial; este señor se tomó la tarea de convertir a la selección que tiene como insignia practicar el mejor fútbol del mundo, en un equipo tacaño al puro estilo de Mourinho o Capello, cosa que dio indignación a este servidor y que lo alegró cuando una selección de igual calaña como Holanda lo eliminó (del equipo oranje hablaremos luego).

En el caso de España, el señor Del Bosque, empeñado en colocar su firma a una selección que juega sola por obra del señor campeón de Europa Aragonés, se empecinó en colocar un doble pivote en la medular. Esto provocó atasco en el mediocampo y falta de fluidez. Tambien se empecinó en colocar a un Fernando Torres en la delantera, jugador que llegó con lo justo a este mundial por su reciente operación en la rodilla. Todo eso lo llevó a la desesperación en algunos partidos; de hecho, la testarudez de su técnico casi saca del mundial a España. Menos mal que fue cediendo ante el futbol y subió un poco a Xabi Alonso para que no se estorbara con Busquets, y colocó a Pedrito en vez de Torres, consiguiendo el mejor performance de este mundial.

Otro que merece mención es el señor Van Marwijck. Este señor, al igual que Dunga, asesinó el juego históricamente sublime de Holanda, ese que Cruyff sintetizó y derramó en la masía del Barcelona, ese juego que es digno de admiración en la versión moderna y estilizada del Barcelona de Guardiola. Este señor Van Marwijck le metió par de pivotes defensivos, y convirtió a la naranja mecánica en otro equipo tacaño y contragolpeador, cuyo mérito sólo fue la eliminación de Brasil, y no por fútbol, sino por darle al Brasil la posibilidad de no seguir con la conducción de Dunga.

En general, en este mundial el pragmatismo se adueñó de muchas selecciones, donde ávidas de resultados, optaron por la vía más fácil y menos decorosa (puesto que es mas fácil destruir que construir en el futbol). Me imagino que, viéndose en el ejemplo de Jose Mourinho, que con un súper equipo como lo es el Inter de Milán, lo puso a jugar como el más vulgar de los equipos para lograr el triplete de la forma más patética que mis ojos han presenciado desde el equipo de Bilardo del Mundial Italia 90, que dio pena y así casi gana un mundial.

Lo mejor de este mundial: que lo terminó ganando el equipo que mejor fútbol mostró, como lo fue España, absorbiendo mucho de lo bello y glamoroso del FC Barcelona. La Roja utilizó todos sus componentes para certificar lo que este servidor, como tantos otros, había pronosticado desde el principio: que era la mejor selección del mundo y lo demostró en la cancha, muy a pesar del juego destructivo de una penosa Holanda que pagó el precio de traicionar a su fútbol y por ello seguirán siendo unos segundones...

Asimismo, felicitar a Uruguay que de la mano del mejor jugador del mundial, Diego Forlán, mostraron su hasta ahora escondida garra charrúa: llegaron hasta semifinales y, si no hubiese sido por errores arbitrales, incluso hubiese podido jugar la final, lo cual la habría hecho más emocionante y agradable a la vista del que gusta del buen fútbol...

Para cerrar también quiero acotar la ambición que tiene Venezuela en participar en el mundial de Brasil 2014, donde le explico que es muy difícil puesto que, si bien es verdad que se llegó cerca en las eliminatorias, esa cercanía no se traduce en realidad en una notable mejoría; esto si tomamos en cuenta ciertas cosas que no pienso señalar puesto que haría aun más larga esta columna, pero sí quiero afirmar que deben tomar en cuenta a países con mayor y mejor tradición futbolista como lo son Colombia, Perú y Ecuador, que pasaron por problemas de disciplina de sus jugadores, problemas con sus federaciones y otros factores que se juntaron para mermar la máxima capacidad de estas selecciones y que por dichos motivos cedieron terreno a la vinotinto que, duélale a quien le duela, su mejoría no ha sido tan sustancial como la Polar quiere hacer creer. El terreno descontado es en buena medida por la baja del nivel de esos países, así que animo a la gente a ser más objetivo, que para cosechar triunfos primero se debe sembrar bien el fútbol, hacerlo mucho más accesible para quien desee practicarlo, así como trabajar en la cantera a nivel de clubes y estimular la exportación de jugadores a Europa o por lo menos a las mejores ligas de América puesto que el nivel organizativo y deportivo de la liga de Venezuela es paupérrimo y mínimo. Así que manos a la obra, copiemos las maneras de países como España y Estados Unidos, agregamos nuestro estilo y esperemos los frutos; así en el 2018 o 2022 podremos ver a Venezuela en un mundial de fútbol y dejar de hacerles caravanas a los países extranjeros... Amén.

Sinceramente primo, gracias.

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