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miércoles, 7 de julio de 2010

Consideraciones en torno a las semis: mucha Garra Charrúa, una Naranja no muy Mecánica, una Mannschaft irreconocible y una España virtuosa.

Por Ángel Molina

Las semifinales nos dejaron como resultado una final inédita: Holanda-España. Los holandeses vencieron a los uruguayos 3 por 2, mientras que los ibéricos derrotaron a los teutones por la mínima (1-0). Ambos encuentros nos ofrecieron retazos de buen fútbol, aunque este Mundial no nos ha ofrecido el brillo y la espectacularidad que en su víspera hubiésemos podido ansiar. Esperemos que los dos partidos restantes sirvan para reivindicar la imagen general que nos ha brindado este torneo.

Uruguay-Holanda (2-3)

Partido muy nivelado, con una selección uruguaya que por momentos pudo imponer el ritmo futbolístico que más le convenía. Situación ésta del equipo sudamericano bastante elogiable, considerando las cuatro importantísimas bajas que sufrieron para este juego: Lugano y Lodeiro por lesión, Suárez y Fucile por amonestación.

Por su parte, los europeos procuraron irse al ataque, apelando al manejo creativo de Wesley Sneijder y a la velocidad y regate de Arjen Robben. Sin embargo, les costó muchísimo amenazar el arco defendido por Muslera. Sólo con un insólito disparo de Van Bronckhorst (minuto 18) pudieron los holandeses irse adelante en el marcador: sólo por un golazo producto de una individualidad, no por claridad y trabajo de equipo.

Ante esta inesperada acción, los uruguayos tuvieron que desarrollar un fútbol más ofensivo. El premio a este cambio de actitud lo obtendrían con otra individualidad: un zapatazo desde la media distancia de Forlán, que le dobló la mano a Stekelenburg al minuto 41 y le daba el empate a los sudamericanos.

Luego del descanso, el partido continuó equilibrado, aunque no tan trabado como en la primera mitad. Pero a medida que transcurrió este tiempo, Uruguay se fue asentando cada vez más, al punto que controló el partido y tuvo mayores y más peligrosas ocasiones de gol que el conjunto holandés.

Sin embargo, en el fútbol también suele intervenir el azar: cuando los uruguayos desplegaban su mejor fútbol, los holandeses consiguieron un gol a cargo de Sneijder, cuyo débil disparo fue desviado por un defensa uruguayo y terminó en la red. Gol ilícito además, por el fuera de juego de Van Persie, quien participó de la jugada tapando y estorbando al guardameta uruguayo Muslera. Corría el minuto 70.

Los holandeses asumieron el inesperado e inmerecido premio como un estímulo para atacar, tornándose más incisivos. El resultado de esto fue que a tan solo 3 minutos del segundo tanto, convirtieron el tercero: espléndido cabezazo de Robben que desmoronaba el buen juego desarrollado por Uruguay hasta esos cuatro fatídicos minutos. Los holandeses incluso pudieron engrosar su ventaja en los siguientes minutos, pero erraron los intentos tendentes a ello.

Uruguay ha sido, en mi humilde opinión, el equipo más luchador, con mayor actitud y carácter, siempre insistiendo y nunca rindiéndose. Y en este partido harían honor a estas cualidades: pese a semejante golpe psicológico, los charrúas buscaron el empate, ofreciéndonos gracias a su ímpetu minutos finales bastante emocionantes. El descuento llegaría a cargo de Pereira, lamentablemente para los uruguayos muy tarde, al segundo minuto del tiempo de compensación. Derrota muy digna, donde la mala fortuna tuvo una cuota fundamental. Y dentro de esa mala fortuna podemos incluir, además de las bajas por lesión, el terrible desempeño de los jueces de línea, quienes no sólo no invalidaron el segundo gol holandés por fuera de juego, sino que también decretaron al menos dos fueras de lugar inexistentes en contra de los uruguayos (en la primera mitad, que representaban dos mano a mano, uno de Cavani y otro de Forlán).

Por supuesto, Holanda pasó no sólo por suerte sino también por méritos futbolísticos. Pese a ciertos errores defensivos y de funcionamiento, por momentos fue más peligroso que su rival y, más importante aún, fue efectivo. Sneijder sigue teniendo un muy buen torneo, aunque no como para cometer la blasfemia de equipararlo con el Cruyff de 1974. Ahora bien, esta selección suele dar la impresión de que en este mundial ha llegado demasiado lejos, más por la fortuna o mediocridad de sus rivales que por contundencia, solidez y nivel futbolístico. Ya veremos de lo que puede ser capaz este conjunto en la final.

Alemania-España (0-1)

Partido de altísima expectación, cuyo ganador sería el mayor candidato a ganar la Copa del Mundo. Asimismo, revancha teutona de la derrota frente a los ibéricos de la final de la Euro del 2008. Los germanos, que venían de aplastar a dos candidatos (Inglaterra y Argentina), ante una selección española que venía de menos a más, y que sólo ganó por la mínima sus dos partidos previos (frente a Portugal y a Paraguay). Pero cada partido es una historia distinta, y ni los ingleses ni los argentinos tienen actualmente el juego colectivo, orden y control de balón de los españoles. En este sentido, se pronosticaba un encuentro bastante equilibrado, con posibilidades de victoria para ambos equipos.

La selección española salió con pretensión de desarrollar su estilo futbolístico: control del balón, toque incesante y presión en la mitad de la cancha. Por su parte, Alemania se comportó de manera más conservadora que en los encuentros anteriores: cediéndole el esférico a los españoles, con un esquema defensivo, a la espera de un error de los vigentes campeones europeos para lastimarlos en el contragolpe.

Y los teutones pagaron caro su estrategia: España se dedicó a controlar el encuentro mediante el dominio casi exclusivo del balón, muy cohesionada y sin cometer errores graves. Todo intento alemán de despojar a su rival de la pelota para armar jugadas ofensivas, era neutralizado tempranamente en la poblada mitad de la cancha. El mediocampo español dictó los tiempos del partido y provocó que los alemanes, pese a intentarlo, no pudieran adoptar la claridad ofensiva y coherencia colectiva exhibida en los enfrentamientos previos. Una característica resaltante del triste desempeño de la Mannschaft fue la recurrente imprecisión de sus jugadores al momento de efectuar los pases, algo totalmente opuesto a lo mostrado en sus actuaciones anteriores.

El mejor momento de los españoles se desarrolló durante el segundo tiempo, donde tuvieron numerosas ocasiones de gol, atacando con mucho peligro, en bloque. De tanto insistir, vendría el gol en una jugada de córner al minuto 72, donde Puyol apareció para cabecear y darle la ventaja a su seleccionado. Vale acotar que en buena medida el merecido gol de España vino por una grave desatención defensiva por parte de los alemanes, quienes descuidaron la marca de Puyol (y también de Piqué, que estaba en posición de empujar el balón), dejándolo cabecear al arco con suficiente espacio y tranquilidad; esto es especialmente irresponsable si consideramos el aviso dado por Tarzán en la primera mitad, donde uno de sus cabezazos casi adelanta a los suyos, y también si consideramos que prácticamente los únicos cabeceadores efectivos de los rojos son precisamente Puyol y Piqué. En fin…

Alemania pagó cara su mezquindad, que nos recordó a su ralentizada y especulativa versión usual, aquella versión calculadora y conservadora, muy distinta a la dinámica y ofensiva versión mostrada hasta este encuentro durante el torneo. Muy por el contrario, España mostró su mejor versión, un conjunto según lo visto encontró la forma armónica, vistosa y efectiva que esperábamos de ellos. Pese al bajo ritmo de algunas de sus figuras y al contraproducente doble pivote del testarudo Vicente Del Bosque, el seleccionado español exhibe finalmente su calidad e identidad. Equipo español que ha venido de menos a más, mejorando a medida que se ha desarrollado la competición. De ser super-candidato, pasó luego de la derrota en su debut a super-decepción; ahora, de nuevo, se han ganado el apelativo de super-candidato a levantar la Copa del Mundo. Esperemos que la arrogancia y displicencia propia del debut no se repitan en la final. Si los ibéricos aprendieron la lección, y no sucede algo extraño, el mundial lo debería ganar España frente a Holanda. Pero ambos se están jugando una oportunidad única, entrar al selecto grupo de naciones que tienen en su haber un campeonato mundial de fútbol. Esto hace a la final interesantísima y abierta. Pero insistimos, España se ve superior a Holanda, y por ende es favorito.

el Molina

El sábado se define el Tercer Puesto, entre unos duros uruguayos y unos alicaídos y desilusionados alemanes. El domingo, se define el Campeón Mundial, entre una crecida España y una intermitente y afortunada selección holandesa.

domingo, 4 de julio de 2010

Lo que pasó en Cuartos. Dramatismo, decepción, y un gran golpe de autoridad.

Por Ángel Molina

Los Cuartos de Final del Mundial de Sudáfrica nos dejaron distintas emociones, así como algunos elementos para reflexionar. Analicemos cada uno de los encuentros, muy distintos entre sí, donde pasó de todo, y donde salieron airosos los de mayor fortaleza mental, los más ordenados y, por supuesto, los más afortunados.

Holanda-Brasil (2-1)

Un partido que generaba mucha expectativa, debido a las dos grandes selecciones que se encontraban y a su rivalidad histórica. La versión pragmática y mezquina de la canarinha de este mundial comenzó controlando el encuentro. Con un fútbol simple, de pocos pero precisos toques, incomodó y amenazó seriamente el arco holandés. Por su parte, los europeos intentaron desplegar su fútbol, pero chocaron contra el muro defensivo brasileño. Esta fue la tónica del primer tiempo, con un Brasil dominante y una selección holandesa neutralizada. De hecho, el gol brasileño fue en esta primera mitad, a cargo de Robinho en el minuto 10. Los sudamericanos se fueron con esta ventaja al descanso, ventaja que ha podido ser mayor si consideramos las oportunidades que tuvieron a lo largo de esa primera mitad.

En el segundo tiempo la situación cambió. Una selección holandesa que necesitaba conseguir el empate se fue al ataque; al mismo tiempo, la selección brasileña, influida por el sello resultadista de su entrenador Dunga, se dedicó a esperar a su rival y liquidarlo con algún contragolpe.

Craso error de la pentacampeona, que se conformaron con la ventaja mínima por no considerar que ellos también se podían equivocar. Y se equivocaron: un centro no muy peligroso de Wesley Sneijder al minuto 52 provocó la descoordinación de Julio César y sus compañeros, entre ellos el tristemente célebre Felipe Melo. Este último cabeceó displicentemente el balón y Julio César salió al mismo tiempo a despejarlo; terrible salida, ya que ni siquiera tocó el balón. Lamentable error del que es considerado como uno de los mejores arqueros del mundo (para algunos, incluso, es indudablemente el mejor). Lástima que cometiera este error, que cazara mariposas, precisamente en una Copa del Mundo. Resultado: autogol de Brasil que empataba las acciones y que evidenciaba la vulnerabilidad del scratch cuando se le presiona. Moraleja: incluso los mejores se equivocan, y a veces también lo hacen groseramente.

Esta situación cambió el partido. Los holandeses se envalentonaron, yendo a presionar al rival con el fin de buscar la victoria. Por su parte, a los brasileños les faltó carácter: en lugar de tomar el autogol como un llamado de atención, como un estímulo para mejorar su fútbol, lo recibieron como un daño irreparable, que los despojaba de la ventaja con la cual pensaban especular el resto del partido.

La voluntad de los holandeses, más que su fútbol, tuvo su recompensa, y los holandeses se fueron arriba al minuto 68 por intermedio de Sneijder, quien cabeceó un balón peinado por Kuyt. La Naranja Mecánica pasó a liderar el marcador, ante la mirada incrédula de los pentacampeones.

Luego de semejante golpe psicológico, los brasileños intentaron recuperarse, pero con desesperación más que con ideas. Fue demasiado duro para los sudamericanos estar por primera vez en este mundial por debajo del marcador, especialmente en un partido de eliminación directa. Y si a eso le sumamos la infantil conducta de Felipe Melo (¿o será mejor decirle Felipe Malo?), quien fue expulsado al minuto 73 por propinarle un duro y absurdo pisotón a Robben, el escenario no podía ser peor para los sudamericanos.

Todo terminó siendo una tragedia para Brasil, motivada por su negligencia y su poca profundidad en el banco. Dunga convirtió al comúnmente orgulloso y vistoso equipo brasileño en uno deslucido, defensivo y falto de carácter. Como dice mi primo Lenín Montero: “Dunga no sólo acabó con el jogo bonito de Brasil, sino con su jogo”.

Por último, decir que nos adherimos plenamente a la recomendación expresada por Ronaldo en el Twitter a Felipe Melo: “será mejor que por algunos días no vayas a Brasil”…

Uruguay-Ghana (1-1; 4-2 en la definición por penales)

En mi humilde opinión, el partido más emocionante en lo que va de competición. Un partido muy equilibrado, con mucho desgaste físico, donde ambos equipos pudieron haberse llevado la victoria. El gol de Ghana fue en el tiempo de compensación del primer tiempo, a cargo de Sulley Muntari, quien probó un disparo a media distancia que terminó siendo inatajable para el portero uruguayo Muslera. Un golpe mental durísimo, el que te conviertan un gol faltando unos diez segundos para irte al descanso. Ante esta situación, los uruguayos salieron al ataque en la segunda mitad, logrando por momentos inquietar al ordenado equipo africano. El descuento de los charrúas vendría por una oportunidad a balón parado. Más específicamente, un tiro libre cobrado magistralmente por el brillante Diego Forlán, aunque también el portero Kingston tuvo cierta complicidad. Esto fue en el minuto 55.

Después de esto, ambos equipos intentaron ganar el encuentro, infructuosamente. Se fueron a los tiempos extra, donde los agotadísimos equipos trataron de superar al rival con pases largos y centros al área. Ambas porterías permanecieron prácticamente impasibles, hasta la última jugada del segundo tiempo extra. Faltando unos diez segundos para irse a la definición por penales, Ghana estuvo a punto de ganar el encuentro, en una jugada desordenada donde Luis Suárez sacó instintivamente un balón con la mano, que iba a entrar en la portería. Suárez fue expulsado y los ghaneses tuvieron la oportunidad de ganar el partido con un penalti. Su goleador del mundial y habitual cobrador de penales, Asamoah Gyan, se encargó de realizarlo. La mala fortuna recayó sobre los africanos: Gyan estrelló el balón en el poste, dejando con vida a los uruguayos.

Vino la dramática definición por penales y, luego de dos fallos ghaneses y uno uruguayo, le correspondía cobrar el quinto penal a El Loco Abreu. Este irreverente jugador hizo honor a su nombre: levantó sutilmente la pelota, la cual pasó por encima del portero. Manera de definir que no es nueva en el uruguayo, pero que nadie pensó seriamente que se atrevería a realizar en semejante momento. Aplausos a la categoría y sangre fría de Abreu, quien con ese penal clasificó a las semifinales a su equipo y garantizó un puesto en la historia como uno de los jugadores con mayor carácter y atrevimiento en la historia de los mundiales.

Los ghaneses, último equipo africano en la contienda, se va con la frente en alto, mostrando una calidad, dignidad y compromiso futbolístico tremendo, pese a ser siempre subestimados y a la ausencia de su capitán y estrella Michael Essien. El pueblo ghanés debe sentirse muy orgulloso de la actuación de sus compatriotas en este mundial.

Argentina-Alemania (0-4)

El esperadísimo encuentro entre alemanes y argentinos, otro capítulo más de la histórica rivalidad, nos sorprendió con su resultado. No porque no supiéramos que los alemanes fueran más ordenados y colectivos, o porque no anticipáramos que los argentinos pudieran cometer errores en la defensa, sino por lo abultado del mismo. Ni el alemán más confiado hubiese anticipado semejante paliza. Y es que se combinó el muy buen funcionamiento colectivo alemán, toda una máquina para hacer fútbol, y el muy mal funcionamiento colectivo argentino, dependiendo exclusivamente de las individualidades y de la suerte.

El partido, en términos generales, fue un concierto alemán, donde el sacrificio, orden y armonía táctica de los teutones marcaron las pautas y el ritmo del partido. Ciertamente, los argentinos dominaron algunas fracciones del encuentro, pero siempre apelando a las individualidades, a la fuerza y a la sorpresa del contragolpe, y nunca al juego colectivo coherente. Messi, impreciso al disparar al arco y asfixiado con una marcación escalonada, sólo tuvo un socio en el mediocampo: Carlos Tevez, quien fue sin lugar a dudas el mejor de los argentinos. Los albicelestes nunca pudieron tan siquiera imitar el juego colectivo alemán, caracterizado por la siguiente premisa: todos atacan, todos defienden. Así de compacta es esta Mannschaft. Muy por el contrario, el equipo argentino estaba partido, sin comunicación entre la defensa y el ataque, con un mediocampo inoperante, al menos en el plano de la creación. Un Di María ligeramente más participativo que en los juegos anteriores, pero que no convenció ni justificó su entrada como titular. Asimismo, un Maxi Rodríguez de quien pareciera que su época de brillantez futbolística ya pasó.

El gol tempranero de Müller al minuto 2 condicionó el partido: los argentinos estaban obligados a remontar. No se hicieron a tiempo los cambios para tal fin, y sobrevino la debacle del país de Gardel: un segundo gol de los alemanes al 68 a cargo de Klose. Semejante golpe de autoridad alemán condujo a los argentinos a buscar a cualquier precio descontar el marcador, descuidando el flanco defensivo. El resultado: dos goles alemanes más, uno de Friedrich y otro de Klose. Minutos 74 y 89, respectivamente.

Humillante y dolorosa derrota argentina, que siempre dependió de las individualidades y que frente al único rival pesado al cual se enfrentó, se desmoronó. Retroceso de lo hecho en el mundial pasado, donde si bien quedaron también fuera en cuartos por los alemanes, lo hicieron en la tanda de penales. En aquella ocasión tuvieron un papel mucho más digno. Y es que en aquel entonces estaban mejor trabajados tácticamente y el equipo era más equilibrado. En aquel tiempo tenían a un director técnico, José Pekerman; esta vez, no tuvieron un director técnico, sólo estaba ocupando ese lugar Diego Armando Maradona.

Cuando fue designado Maradona como técnico de la selección argentina, ya se denunciaba su inexperiencia en el plano estratégico, además de su peligrosa tozudez y arrogancia. La única razón plausible que pudo tener la AFA para apostar por el dios futbolístico argentino para ocupar aquel cargo, es el aspecto psicológico, motivacional, que este símbolo futbolístico podía imprimir en los jugadores. El amor a la camiseta, la cohesión grupal, el afecto paternal, el constante énfasis en sus capacidades, todos estos aspectos relativos al nada despreciable factor psicológico en el balompié estarían plenamente resueltos. Y de hecho así se evidenció durante el mundial y la concentración preparatoria.

Sin embargo, en el fútbol, especialmente en nuestros tiempos, también tiene un peso fundamental el aspecto estratégico, táctico, intelectual, cerebral. Y este importantísimo elemento es el que un director técnico está obligado a desarrollar. Precisamente, la estrepitosa caída argentina se explica por la carencia, si no ausencia, de dicho elemento. Maradona nunca tuvo una concepción clara del equipo; asimismo, le faltó seguridad y sapiencia al conformar los once titulares y los cambios durante las segundas mitades. Particularmente, el partido frente a Alemania exigía la presencia inicial de Pastore, o al menos desde el inicio del segundo tiempo. Asimismo, Otamendi, de malísima actuación, tuvo que ser sustituido mucho antes de cuando efectivamente lo hizo. En fin, detalles que cualquier persona con un poco de sentido común y cultura futbolística pudiera haber considerado.

En síntesis, con este partido se vindica la coherencia táctica y el juego colectivo en detrimento del talento e ímpetu individual. Asimismo, se refuta el Romanticismo Futbolístico, cuya mayor expresión fue el experimento argentino-maradoniano…

Paraguay-España (0-1)

Partido muy equilibrado, donde los paraguayos pudieron neutralizar durante buena parte del encuentro el fútbol de los ibéricos, con mucha presión y defensa. Los paraguayos se plantearon sorprender al contragolpe, y bajo esa modalidad tuvieron algunas oportunidades.

Lamentablemente, el arbitraje condicionó el partido. Primero, con una anulación de gol de Valdez. Luego, al no cobrarse invasión en un penal que falló Cardozo (de haberse sentenciado invasión, se hubiese tenido que repetir, con una nueva oportunidad de convertirlo). Lo grave del asunto es que dicha invasión sí se cobró en un penal (inexistente, por cierto) que convirtió Xabi Alonso y que, al repetirlo, lo falló. Incoherencias del árbitro que ha tenido que cobrar ambas invasiones, o no cobrar ninguna.

El gol español vino en el minuto 83, con una jugada producto de la genialidad de Iniesta, que finalizó con un remate de Villa, quien sigue marcando los goles de su selección.

En síntesis, un juego que ha podido ser para cualquiera de los dos, donde los españoles marcaron diferencia al aprovechar sus oportunidades…y porque cuentan con Andrés Iniesta.

Se nos vienen dos semifinales interesantísimas: Uruguay-Holanda y Alemania-España.

domingo, 27 de junio de 2010

Lo sucedido hasta ahora en Octavos. Uruguay, Ghana, Alemania y Argentina pasan a Cuartos.

Por Ángel Molina

Ayer tuvimos los dos primeros partidos de Octavos: Uruguay ante Corea del Sur y Estados Unidos frente a Ghana. Curiosamente, ambos encuentros terminaron 2-1. Asimismo, hoy tuvimos dos encuentros especialmente atractivos: Alemania-Inglaterra, protagonizando una rivalidad clásica entre dos potencias futbolísticas, y Argentina-México, deja vú del Mundial pasado, donde los aztecas tenían la posibilidad de obtener revancha de la eliminación en aquella ocasión. Los ingleses salieron vapuleados por la mannschaft: 4-1, mientras que los argentinos ganaron cómodamente 3-1. Estas dos victorias se vieron empañadas por dos flagrantes e increíbles errores arbitrales, que perjudicaron notablemente a los equipos derrotados: 1. Un balón disparado por la estrella inglesa Lampard que atravesó la línea de gol por 80 cm., sin ser sentenciado por el árbitro como gol y que en ese momento hubiese significado el empate (2-2) para los ingleses; 2. El primer tanto de los argentinos fue marcado por Tevez en un clarísimo fuera de juego, sin ser anulado por el árbitro. En ambos casos, los jueces de línea tuvieron mayor responsabilidad que el principal. Pese a estos imperdonables errores arbitrales, considero que tanto Alemania como Argentina hubiesen ganado de igual forma sus respectivos juegos: fueron superiores a sus rivales, especialmente porque supieron aprovechar las falencias de sus rivales y no cometieron tantos errores como ellos.

- Uruguay-Corea del Sur: La Celeste comenzó presionando, con velocidad y buen toque. El fruto de esta propuesta lo obtuvo temprano, al minuto 7, en una jugada que se combinaron los errores de marcación defensiva surcoreanos, un excelente pase de Forlán y una sobria definición de Suárez. Los sudamericanos han podido irse al descanso con dos goles más, pero desperdiciaron ciertas oportunidades de las que gozaron en la primera mitad. En el segundo tiempo, los surcorianos salieron con otra actitud: les quitaron el balón a los uruguayos y pasaron a controlar el partido. Uruguay jugaba con fuego, cediendo el balón y la voluntad de jugar a los asiáticos, cerrándose atrás y cometiendo errores a la salida. Y como todo el que juega con fuego, se quemaron: luego de tanto intentarlo, Corea del Sur empató el encuentro, con un gol de cabeza de Lee-Chung-Yong al 68. Las alarmas se encendieron en los uruguayos y despertaron de su letargo. Así, el partido pasó a ser de ida y vuelta, siempre llegando los sudamericanos con mayor peligro. La tranquilidad de los celestes vendría al minuto 79, con un golazo de Luis Suárez que le devolvía la ventaja a su selección. El marcador no cambió, clasificando el primer equipo sudamericano a cuartos.

- Estados Unidos-Ghana: partido en el que ambos equipos se dividieron el dominio de las acciones según cada tiempo. El primer tiempo fue para los ghaneses, controlando el balón y el ritmo del juego; la recompensa para los africanos vendría prematuramente, ante un error garrafal de Ricardo Clark en la salida, que supo aprovechar Kevin-Prince Boateng a los 4 minutos. El enfrentamiento dio un dramático vuelco en la segunda mitad, con un equipo norteamericano decidido a empatar el encuentro. Los yankees gestaron jugadas de peligro, con buen toque y velocidad, teniendo numerosas oportunidades de gol. El empate vendría con un penal convertido por Capitán América Donovan. Los estadounidenses siguieron insistiendo y tuvieron oportunidades clarísimas para irse arriba en el marcador, pero las desaprovecharon. A la postre de los noventa minutos ambos conjuntos continuaban empatados y tuvieron que ir a los dos tiempos extra. Los ghaneses consiguieron irse adelante con una fortuita jugada que no desaprovechó su delantero Asamoah Gyan, convirtiendo el segundo tanto de los africanos. De este gol no pudieron recuperarse los norteamericanos, quedando eliminados del Mundial por no tener la contundencia necesaria para definir los partidos. Una lástima, porque venían realizando un fútbol bastante respetable. Por su parte, Ghana mantiene firme el orgullo africano y ahora le corresponde enfrentarse a Uruguay.

- Alemania-Inglaterra: como clásico del balompié mundial, este partido generó mucha expectativa. Alemania comenzó incisiva, siendo más veloz y práctica que Inglaterra. No en vano se adelantó en el marcador, en una insólita jugada donde el proteo alemán Neuer sacó de su arco y Klose le ganó la posesión al defensor inglés Upson, convirtiendo el gol con cierta complicidad de Calamity James. Este encuentro evidenció severos errores en la defensa inglesa, además de la reiteración de una actuación deficiente de su portero. Estos problemas fueron aprovechados por los alemanes, y más allá de la ayuda arbitral antes aludida, el equipo inglés signó su destino con lentitud, torpeza y falta de claridad en el ataque. Nuevamente se cumple, al menos para los ingleses, el ya clásico adagio de Gary Lineker: el fútbol es un partido de once contra once, en el que siempre gana Alemania. Con esta humillante derrota, los ingleses pasan a engrosar el grupo de los tradicionales y grandes seleccionados europeos que decepcionaron, que avergonzaron, que cayeron estrepitosamente. Ejemplos: Italia y Francia. Es preciso que las federaciones de fútbol de estas naciones tomen medidas radicales y urgentes para devolverles a estos históricamente competitivos conjuntos, el brillo y la calidad que otrora tenían.

- Argentina-México: México jugó como suelen hacerlo en esta instancia: juegan como nunca pero pierden como siempre. En términos generales, El Tri funcionó mejor como equipo que Argentina: tuvieron mayor control del balón, generaron ocasiones de gol muy claras (antes del primer gol argentino, en claro fuera de juego) y controlaron por momentos el juego. Sin embargo, ante la falta de individualidades, de jugadores que por sí solos sean capaces de generarse ocasiones y de convertirlas en goles, su dominio de pelota se tornó por momentos inofensiva. Todo lo contrario de los argentinos: luego del gol en fuera de lugar, anotado por Tevez a pase de Messi, Higuaín marcó el segundo aprovechando un tontísimo error de Osorio a la salida; por último, El Apache se abrió espacio y sacó un espectacular disparo, inatajable para Pérez o cualquier otro portero. México, pese a la paliza, atacó intentando mantener sus remotas esperanzas en la remontada. Obtuvieron su premio con un buen gol del Chicharito Hernández. Al final pudo más la contundencia y calidad argentina que una propuesta decente, pero muy débil futbolísticamente. La Albiceleste, si pretende vencer a los teutones tendrá que mejorar, corregir ciertos problemas defensivos y de control de balón en el mediocampo. Alemania-Argentina promete ser un gran partido de Cuartos.

Mañana continúan los octavos. Mis predicciones: Gana Brasil ante Chile 2-1; gana Holanda ante Eslovaquia 3-1.

miércoles, 23 de junio de 2010

Avanzan Estados Unidos e Inglaterra, el primero con mucho dramatismo y el segundo aún con bajo nivel. Alemania y Ghana avanzan. La gran noticia de la jornada: Alemania contra Inglaterra en octavos.

Por Ángel Molina

Hoy se definieron los grupos C y D, y estos fueron los resultados: Eslovenia 0, Inglaterra 1; Estados Unidos 1, Argelia 0; Ghana 0, Alemania 1; Australia 2, Serbia 1 (Vale acotar que, modestia aparte, acerté en todos los ganadores, y el resultado más sorpresivo -Australia venciendo a Serbia- lo atiné con precisión, jeje…).

Los partidos menos publicitados fueron los más emocionantes, mientras que los más esperados por las potencias futbolísticas involucradas fueron más bien aburridos. Moraleja: hay que procurar ver todos los partidos del torneo, ya que nunca se sabe cuál nos brindará la emoción y buen fútbol que los aficionados anhelamos. Evidentemente, en estos partidos simultáneos no podemos ver ambos juegos completos en vivo, pero lo que queremos recalcar es que en un campeonato mundial de fútbol no hay juego menospreciable.

GRUPO C

Inglaterra mejoró, aunque no termina de convencer. Sólo convirtieron un gol, obra de Defoe al minuto 23, desperdiciando numerosas oportunidades. Esta torpeza los hizo sufrir por la clasificación hasta el final, ya que los eslovenos inquietaron por momentos el arco defendido –muy a pesar de los ingleses- por David Calamity James. Lo mejor que tuvo Inglaterra: James Milner y el trabajo del bloque defensivo, con Terry, Upson y Johnson cumpliendo a cabalidad sus obligaciones. Eslovenia pese a la derrota celebraba, ya que Estados Unidos seguía empatando sin goles contra Argelia; pero sólo segundos después de culminar el encuentro, recibieron la fatídica noticia: en ese preciso instante, los norteamericanos convirtieron el gol de la clasificación, en tiempo de compensación y cuando todo ya parecía perdido. Lástima por los eslovenos, quienes llegaron primeros de grupo a esta última jornada; sin embargo, se deben ir con la frente en alto por la dignísima participación que tuvieron en el torneo.

Y sí, como ya se ha indicado previamente, Estados Unidos clasificó gracias a un gol de su estrella y capitán Landon Donovan en las postrimerías del encuentro, cuando corría el primer minuto del tiempo agregado. Clasificación sufrida, ante una Argelia combativa y muy rápida en el contragolpe. Ambos equipos tuvieron clarísimas oportunidades de anotar a lo largo del encuentro, pero el equipo norteamericano las tuvo en mayor cantidad y en general dominó el juego. Incluso se les invalidó un legítimo gol de Dempsey por un inexistente fuera de juego. En síntesis, clasificación justa para el equipo de las barras y las estrellas, quienes mostraron coraje y voluntad de victoria hasta el final, ganando el grupo a pesar de los injustos fallos arbitrales en su contra, que por poco les provocan la eliminación.

GRUPO D

El encuentro entre alemanes y ghaneses fue un tanto aburrido. Sin embargo, ambos conjuntos tuvieron sus ocasiones de gol. Los ghaneses apostaron por la fuerza, pero no tuvieron suficiente claridad en sus avanzadas. Por su parte, los germanos procuraron atacar con persistentes toques, sólo que fueron por momentos muy erráticos; al equipo alemán le faltó contundencia, y precisamente su mediocampista creativo con proyección ofensiva más importante, Mesut Özil, nos dejó un claro ejemplo de ello al fallar un mano a mano con el portero ghanés. Por fortuna para el conjunto teutónico, fue precisamente el hoy irregular Özil quien les dio el tanto triunfal, con un golazo de media distancia. Así, el jugador de ascendencia turca enmendó su error anterior; de este jugador se espera mucho. Ya veremos cómo se desenvuelve en el partido de octavos que le toca afrontar a su equipo ante un rival con el cual tienen una rivalidad histórica: Inglaterra. Alemania-Inglaterra, todo un clásico, que esperamos que sea un partidazo.

El otro encuentro entre australianos y serbios fue muy animado, ya que ambos conjuntos buscaban la victoria para poder clasificar a la siguiente ronda. Serbia debía ganar, y esperar que Ghana no ganara, para garantizar su pase a octavos. Por su parte, los australianos debían ganar por goleada y contar con que Ghana saliera derrotada. Los serbios fueron incapaces de materializar con goles su dominio en el primer tiempo. Luego, Australia salió en la segunda mitad con ambición y se adelantó en el marcador con el tanto de su máximo referente Tim Cahill al 69, y apenas cuatro minutos después Bett Holman aumentó la ventaja con un disparo desde fuera del área. El milagro oceánico se vislumbraba, pero Pantelic descontó para los serbios al 84. Ambos conjuntos tuvieron sus oportunidades sobre el final, pero el partido no alteraría su marcador. Resultado insuficiente para los socceroos y para los serbios, por lo cual ambos quedaron eliminados. Reconocimiento especial para los australianos, quienes demostraron que tienen virtudes futbolísticas y que, de no ser por la pifia arbitral que provocó la injusta expulsión de Cahill ante Alemania, y la mala suerte de sufrir otra expulsión tempranera ante Ghana, quizá hoy estuvieran pasando a la siguiente ronda en lugar de los ghaneses.

Mañana se definen los grupos E y F. Mis predicciones: Empatan italianos y eslovacos 1-1; gana Paraguay 2-0 sobre Nueva Zelanda; gana Dinamarca 1-0 ante Japón; gana Holanda 3-1 ante Camerún.

domingo, 13 de junio de 2010

Algunas notas sobre la jornada de ayer, hoy y mañana. El bodrio del Jabulani, Messi en plan estelar y una Alemania que hace honor a su gloriosa historia futbolística.

Por Ángel Molina

Ante todo, excusarme con los lectores respecto a mi ausencia durante estos dos días. Asimismo, aclarar que, para poder hacer sus comentarios en este blog, deben identificarse por su cuenta de correo de google, u otra de las opciones que muestra el cuadro de escritura. Yo, tanto como ustedes, preferiría que comentaran libremente, sin necesidad de cuenta google; pero por lo que me he dado cuenta, Blogger (servicio de google que utilicé para hacer el blog) no permite comentar sin previa identificación. Les agradecería encarecidamente que, pese a esta molestia, comenten en el blog, o me envíen tales comentarios a angelmolina20@gmail.com o angelronin@hotmail.com, según sea su preferencia.

Pues bien, en el segundo día de competencia me percaté de un aspecto que no había considerado, y que ha incidido, y creo que lo seguirá haciendo, en el desempeño de los diversos seleccionados: los problemas del balón oficial del torneo, el tristemente célebre Jabulani. Tenían razón los que durante la víspera del Mundial se quejaban de esta pelota. Lo más resaltante de la misma es su rebote en la grama: por momentos parece una pelota de playa o un balón de baloncesto. Parece estar muy inflada o ser muy liviana, pero cualquiera que sea su defecto está aportando su cuota de culpa en el gris desempeño de los equipos y en sus pocos goles. A los jugadores les cuesta controlarla, así como en ocasiones son rebasados por ella cuando la intentan recibir de una banda a otra. Verdaderamente, es bastante notable la incomodidad que supone para la mayoría de los jugadores que hemos visto lidiar con este balón, incomodidad que en una situación determinante de algún encuentro puede convertirse en una pesadilla. Una verdadera lástima que este balón, destinado a incrementar la cuota de goles de la cita alemana de 2006, se haya convertido en un factor determinante en la escasez de tantos convertidos en lo que va del Mundial.

Dejando a un lado el tema del balón, en la segunda jornada me topé con algo de brillo y buen fútbol, pero también con desidia y poca contundencia. En el partido de Corea del Sur ante Grecia, me alegró ver a un equipo rápido, técnico y bien equilibrado en el país asiático, mientras que me aburrió e incomodó la mezquindad insulsa de un equipo helénico que quiso remedar la receta antiestéticamente defensiva que le dio la victoria en la Eurocopa de 2004, pero con la ausencia del factor sorpresa de otrora (todos sabemos desde aquel entonces a qué juega Grecia y su técnico Otto Rehhagel) y con un equipo desgastado por los años. Corea promete ser un rival bastante delicado para los argentinos, por su orden, velocidad y talento para los contragolpes.

El partido de Argentina y Nigeria también fue revelador. La duda que cernía sobre la albiceleste respecto a su potencial real como equipo candidato del torneo fue aclarado, al menos en mi humilde opinión: Argentina sí puede pelear por el mundial, siempre y cuando haga los ajustes necesarios, fundamentalmente en la defensa. Asimismo, vi lo que a mi criterio y el de tantos otros ha sido el mejor partido de Messi vistiendo la camiseta nacional. Por fin pudimos observar una versión del jugador rosarino consistente con la espectacularidad de su juego en el Barcelona; sólo le faltó convertir goles, ser tan efectivo como lo es en el club catalán, pero es el primer juego y eso seguramente lo podrá corregir en lo que resta de su participación mundialista. Otro jugador muy resaltante fue Tevez, luchador, habilidoso y certero en los pases, cualidades a las cuales nos tiene acostumbrados. Un 1-0 final, que no refleja el dominio y las oportunidades generadas por los sudamericanos

El último partido del sábado fue el disputado entre Inglaterra y Estados Unidos. Un empate justo, por lo mostrado por ambos equipos, pese a la pifia del guardameta inglés que provocó el gol norteamericano. El conjunto inglés tendrá que mejorar mucho si pretende mantener su etiqueta de favorito. El mediocampo no funcionó adecuadamente, con un Lampard de gris actuación y un Gerrard que lo intentó pero no fue suficientemente respaldado. Rooney tampoco tuvo una buena actuación, sólo uno que otro destello tímido a lo largo del partido. También es cierto que la selección insular se vio afectada por las lesiones y por la negligencia de su portero, pero con el talento que tienen han debido mostrar su superioridad en el encuentro. Mención especial para Glenn Johnson y Aaron Lennon, peligrosísimos en sus ataques por el costado derecho.

Por su parte, Estados Unidos mostró orden, equilibrio defensivo, y potencia en el contragolpe, virtudes que muy seguramente los llevarán a clasificar a octavos. Mención especial: Onyewu, Bocanegra y Donovan, muy competentes en cada una de sus posiciones.

Hoy se completó la primera vuelta del grupo de ingleses y estadounidenses, el C, con Argelia enfrentándose con Eslovenia. Partido gris y de poco nivel, donde los argelinos sellaron su trágico destino, con una infantil expulsión por doble amarilla del atacante Ghezza y el error garrafal de fundamentos de su guardameta. Todo esto ante la mirada penosa entre el público presente del astro Zinedine Zidane, muy vinculado afectivamente con la nación africana. Final: 1-0, con sabor a muy poco.

Los otros partidos del día, correspondientes al grupo D, mostraron matices muy distintos.

Por una parte, Serbia se enfrentó a Ghana. El equipo balcánico, con importantes individualidades, mostró muy bajo nivel: poco contundente y muy predecible en el ataque, además de adolecer de falta de creatividad del medio campo. Por su parte, el equipo ghanés fue muy rápido, físico y equilibrado, pese a no contar con su máximo referente Michael Essien; sin embargo, tampoco fueron muy claros a la hora de atacar, aunque lo intentaron más que los serbios. El partido se resolvió con una mano absurda de Kuzmanovic en el área, que implicó un tiro penal aprovechado por Asamoah Gyan en el minuto 84 para liquidar el enfrentamiento.

El otro partido del día, entre Alemania y Australia, nos mostró versiones inéditas del espectáculo futbolístico con sede en Sudáfrica, tanto en lo positivo como en lo negativo. Por una parte, nos ofreció la primera goleada: un despiadado 4-0 de los germanos ante los socceroos. Asimismo, nos brindó la mejor exhibición de fútbol de conjunto hasta el momento, exhibición que nos obliga a replantear los favoritos de este Mundial, incluyendo a los alemanes pese a no contar con su capitán Michael Ballack. Mención especial: Mesut Özil, sencillamente extraordinario, una grata sorpresa. Por otra, nos ofreció la peor actuación arbitral hasta el momento, de la mano del árbitro mexicano Marco Rodríguez: extremadamente rigorista, perjudicando especialmente a los australianos con la expulsión de su estrella Tim Cahill por una entrada que sólo era para amarilla.

Mañana se nos vienen interesantísimos encuentros: Holanda-Dinamarca, Japón-Camerún, Paraguay-Italia.

Mis predicciones: Gana Holanda 4-1; gana Camerún 2-1; gana Paraguay 1-0.