Brasil-Portugal, o el somnífero que te hace tener pesadillas. La ingenuidad chilena clasificó a España.
Por Ángel Molina
Hoy se definieron los grupos G y H. Los resultados: Brasil-Portugal, 0-0; Costa de Marfil-Corea, 3-0; Chile-España, 0-2; Suiza-Honduras 0-0.
GRUPO G
El partido entre Brasil y Portugal podía generar en su víspera varias interrogantes. Para mí, la principal era esta: ¿Puede funcionar la selección brasileña ante la ausencia de su conductor, Kaká? Pues la irresistible conclusión que me dejó este encuentro fue que NO. Si bien tampoco participaron Elano (por lesión) ni Robinho (aún no sé por qué, ni siquiera en la segunda mitad…), ambos fundamentales en el esquema táctico del siempre mal vestido Dunga, resulta evidente que este conjunto depende de lo que haga su jugador más mediático. Prueba de esta afirmación es el desempeño futbolístico que tuvo el scratch en sus dos apariciones previas: ante los norcoreanos, Kaká no jugó bien, resultado: Brasil tampoco lo hizo; ante los marfileños, Kaká mejoró muchísimo, distribuyendo el balón y participando en las jugadas de gol, resultado: Brasil jugó convincentemente. Ante la suspensión del jugador del Real Madrid por la tarjeta roja que recibió en el encuentro anterior, sospeché que el equipo bajaría su nivel, pero el problema no fue éste, el problema fue que Brasil no tuvo nivel.
En mi opinión, fue más escandalosa la escasez de fútbol de los sudamericanos que la de los portugueses, ya que de estos últimos me lo esperaba. Y es que la escandalosa goleada ante Corea del Norte, si bien exhibió una mejoría con respecto al debut frente a los marfileños, también resultó del triste desempeño de los norcoreanos, que bajaron mucho su fútbol en comparación con el debut ante Brasil, especialmente en el plano defensivo. En conclusión, en mi humilde opinión la goleada portuguesa ante los asiáticos fue sólo un espejismo.
El escenario estaba servido: un equipo clasificado y otro virtualmente en la misma situación (Costa de Marfil tendría que, al menos, repetir la goleada portuguesa y contar con que los brasileños superaran a los lusos). Lamentablemente, para vergüenza de sus naciones, sobre todo para la del pentacampeón, se conformaron con empatar y dar patadas. Nota resaltante del juego: el narcisismo de Cristiano Ronaldo, que no le permite contribuir de manera importante con su selección.
En el otro encuentro, Costa de Marfil se despidió con dignidad, venciendo ampliamente a la débil Corea del Norte, que también se despide, pero con la humillante estadística de ser la más goleada del torneo.
GRUPO H
La definición de este grupo fue totalmente dramática. España tenía la obligación de vencer a una peligrosa selección de Chile, muy dinámica y ofensiva. Los australes comenzaron muy bien, incluso controlando el partido. Sin embargo, realizaron faltas muy bruscas innecesariamente, por lo cual se ganaron muchas amarillas. La debacle chilena vino por dos errores: uno garrafal de su guardameta Bravo, saliendo innecesariamente y dejando su portería desguarnecida, situación que aprovechó El Guaje Villa y anotó el primero para los ibéricos; el segundo error fue del defensa Jara, quien se equivocó en un pase a la salida de su equipo, lo cual provocó un ataque que Iniesta materializó en gol. De modo que los chilenos iban perdiendo por dos goles estrictamente por yerros infantiles, de esos que los grandes equipos, por muy baja que sea la forma en que estén, no te suelen perdonar. Para colmo de males, Chile se quedó con uno menos por la segunda amarilla que recibió Estrada. Este golpe psicológico fue insoportable para los chilenos, quienes se desdibujaron durante el resto del primer tiempo.
La charla y los cambios de Bielsa funcionaron, y los chilenos consiguieron el descuento temprano, con un tiro desviado por Piqué a cargo de Millar al 47. Chile se volvió a acomodar y tuvo un papel muy digno. Por su parte, los españoles no aprovecharon la ventaja numérica, ni se vieron estimulados por el riesgo de otro tanto chileno. Su fútbol se redujo al toque por momentos intrascendente de los dos partidos previos, con la diferencia de que en dichos encuentros los ibéricos generaron muchas oportunidades de gol, mientras que contra Chile brilló por su ausencia alguna situación clara además de las suscitadas por los terribles errores de los australes. Pese a todo, se les vio a los españoles más carácter.
Es posible que, luego de esta sufrida clasificación a octavos, La Roja suba su nivel. Para ello, tendrán que jugar con mayor dinamismo; y también tendrán que mejorar en el medio campo, pese a la terquedad de Del Bosque de poner a Busquets y a Xabi Alonso de titulares. Está claro que ambos son buenos jugadores, pero juntos se estorban. Ante un individuo tan soberbio y terco como ha demostrado ser El Bigotón, tendrán que conseguir la manera de complementarse. Particularmente, veo muy difícil que esto último pueda suceder.
Por su parte, los suizos fueron sumamente negligentes: no pudieron ganarle a Honduras, condenando así sus posibilidades de avanzar. Les han tenido que decir a los suizos en el entretiempo que España vencía por dos goles, es decir, que, de mantenerse ese resultado, les bastaba ganar por la mínima para clasificar. Ni siquiera con semejante estímulo pudieron convertir tan siquiera un gol. No pretendo dar a entender que Honduras sea pan comido para sus rivales, pero Suiza tiene el talento individual necesario para haberlos vencido. Seamos claros: el conjunto centroamericano es bastante limitado, y venía desestimulado luego de las dos derrotas que sufrieron. Lo que les faltó a los helvéticos fue actitud, ser menos mezquinos, más ofensivos.
Españoles y chilenos pasan, en ese orden. España se enfrentará a Portugal, mientras que los chilenos no pudieron evitar enfrentarse a Brasil.
Mañana comienzan los octavos: es la hora del todo o nada…