miércoles, 16 de junio de 2010

De super-candidato a super-decepción: La Roja se estrelló contra un muro suizo. Los conjuntos de la Conmebol en alza.

Por Ángel Molina

Existe una situación, constante en los mundiales, que faltaba por aparecer en la cita sudafricana: la caída de un favorito en la fase de grupos, la sorpresa de David venciendo a Goliat en esta instancia. Finalmente hizo aparición, y de la forma más insólita: España, la super-favorita, la vistosa campeona de Europa, la que hombre por hombre es la selección más talentosa del planeta, cayó en su debut ante una ordenada y defensiva Suiza. Lo que era inconcebible aun para los más pesimistas, se hizo realidad. Nuevamente un Mundial nos recuerda que, cuando se trata de fútbol, cualquier cosa es posible.

La tragedia surge, a mi modo de ver, por el esquema táctico establecido por Vicente Del Bosque, tanto por su exceso como por su defecto: con Busquets sobrando y faltando otro delantero, con independencia de que fuera Torres o Llorente. Exceso y defecto que rompió tanto con la receta ganadora de la Eurocopa 2008 como con el espíritu ofensivo que ha caracterizado a esta selección en los últimos tiempos. Pareciera que Del Bosque hubiese querido seguir con el libreto de los brasileños contra los norcoreanos: “calma, letargo y toque, que el gol vendrá por inercia”.

Tampoco sostendremos que la selección española jugó nefastamente, porque no es cierto ni justo: tuvieron buen control del balón y algunos de sus jugadores se destacaron, como Iniesta y Navas, este último entrando en la segunda mitad en lugar de Silva. Sin embargo, les faltó coraje, espíritu ganador y la precisión que los ha acompañado durante los últimos tiempos. David Villa estuvo errático, pero también fue demasiada responsabilidad para el nuevo fichaje del Barcelona. Con la compañía de Torres o Llorente, hubiese tenido un socio ofensivo que le aligerara la carga y atrajera marca para aumentar su efectividad.

Los suizos aprovecharon la displicencia de la selección española para hacerles daño, convirtiendo un enmarañado gol al minuto 52. En esta acción, el conjunto suizo se vio beneficiado por los rebotes que dio el balón mientras los centrales españoles intentaban despejarlos.

Luego de esta sorpresiva circunstancia, Del Bosque intentó remedar su poco compromiso defensivo con el ingreso de Torres por Busquets, Navas por Silva y Pedro Hernández por un lesionado Iniesta. Estos cambios fueron infructuosos, básicamente porque Suiza fue impecable defendiéndose y quizá porque no estaban en el terreno el delantero adecuado para convertir en fructíferos los centros al área de los jóvenes y rápidos laterales Navas y Pedro. También tuvo mala suerte la selección ibérica: disparos al travesaño, o rozándolo, fueron frecuentes; asimismo, el gol de Suiza fue aparentemente en fuera de lugar.

Más allá de todo lo antes señalado respecto a la ahora ex-súper candidata, más allá de su mala fortuna, trasciende un elemento que explica satisfactoriamente su derrota: la falta de carácter, de heroísmo, de voluntad ganadora, de estoicismo ante la adversidad. Los españoles no fueron capaces de reaccionar y revertir un resultado adverso, aun cuando tenían cuarenta minutos para hacerlo. Esto es muy preocupante, considerando que es un equipo que aún debe tener un objetivo: levantar la Copa mundial. Un equipo que se desconcierte y pierda su norte por un resultado adverso de apenas un gol, sabiendo su gran capacidad para lograr revertirlo, no puede ganar un Mundial.

España se condenó, de ahora en adelante, a jugar sucesivamente partidos de vida o muerte antes de tiempo. Ya no serán para ellos cuatro partidos que están obligados a ganar (desde octavos de final) para levantar la Copa, sino seis durísimos partidos. Es muy difícil que los españoles muestren en esas condiciones el carácter que les faltó en el debut. Aunque espero que me sorprendan: para mí sería grato. Ya veremos si la bofetada helvética será interpretada por los ibéricos como un estímulo y saludable lección de humildad, o como una irremediable herida mortal.

Respecto a los otros encuentros del día, poco tengo que comentar. Sólo que dos equipos del Cono Sur muy talentosos impusieron su nivel ante dos selecciones bastante limitadas. Resultados: Chile venció a Honduras por 1-0 (aunque la diferencia ha podido ser mayor), y Uruguay enmudeció las vuvuzelas a favor del anfitrión sudafricano, venciéndolo por un contundente 3-0, dos de ellos de Cachabacha Forlán.

Mención especial de la jornada: Diego Forlán, ENORME con la selección uruguaya.

Mañana se nos vienen tres partidos interesantísimos: Argentina-Corea del Sur, Grecia-Nigeria y Francia-México. Mis predicciones: Gana Argentina 2-1; empatan griegos y nigerianos por 1-1; empatan franceses y mexicanos por 2-2.

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