Algunas notas sobre la jornada de ayer, hoy y mañana. El bodrio del Jabulani, Messi en plan estelar y una Alemania que hace honor a su gloriosa historia futbolística.
Por Ángel Molina
Ante todo, excusarme con los lectores respecto a mi ausencia durante estos dos días. Asimismo, aclarar que, para poder hacer sus comentarios en este blog, deben identificarse por su cuenta de correo de google, u otra de las opciones que muestra el cuadro de escritura. Yo, tanto como ustedes, preferiría que comentaran libremente, sin necesidad de cuenta google; pero por lo que me he dado cuenta, Blogger (servicio de google que utilicé para hacer el blog) no permite comentar sin previa identificación. Les agradecería encarecidamente que, pese a esta molestia, comenten en el blog, o me envíen tales comentarios a angelmolina20@gmail.com o angelronin@hotmail.com, según sea su preferencia.
Pues bien, en el segundo día de competencia me percaté de un aspecto que no había considerado, y que ha incidido, y creo que lo seguirá haciendo, en el desempeño de los diversos seleccionados: los problemas del balón oficial del torneo, el tristemente célebre Jabulani. Tenían razón los que durante la víspera del Mundial se quejaban de esta pelota. Lo más resaltante de la misma es su rebote en la grama: por momentos parece una pelota de playa o un balón de baloncesto. Parece estar muy inflada o ser muy liviana, pero cualquiera que sea su defecto está aportando su cuota de culpa en el gris desempeño de los equipos y en sus pocos goles. A los jugadores les cuesta controlarla, así como en ocasiones son rebasados por ella cuando la intentan recibir de una banda a otra. Verdaderamente, es bastante notable la incomodidad que supone para la mayoría de los jugadores que hemos visto lidiar con este balón, incomodidad que en una situación determinante de algún encuentro puede convertirse en una pesadilla. Una verdadera lástima que este balón, destinado a incrementar la cuota de goles de la cita alemana de 2006, se haya convertido en un factor determinante en la escasez de tantos convertidos en lo que va del Mundial.
Dejando a un lado el tema del balón, en la segunda jornada me topé con algo de brillo y buen fútbol, pero también con desidia y poca contundencia. En el partido de Corea del Sur ante Grecia, me alegró ver a un equipo rápido, técnico y bien equilibrado en el país asiático, mientras que me aburrió e incomodó la mezquindad insulsa de un equipo helénico que quiso remedar la receta antiestéticamente defensiva que le dio la victoria en la Eurocopa de 2004, pero con la ausencia del factor sorpresa de otrora (todos sabemos desde aquel entonces a qué juega Grecia y su técnico Otto Rehhagel) y con un equipo desgastado por los años. Corea promete ser un rival bastante delicado para los argentinos, por su orden, velocidad y talento para los contragolpes.
El partido de Argentina y Nigeria también fue revelador. La duda que cernía sobre la albiceleste respecto a su potencial real como equipo candidato del torneo fue aclarado, al menos en mi humilde opinión: Argentina sí puede pelear por el mundial, siempre y cuando haga los ajustes necesarios, fundamentalmente en la defensa. Asimismo, vi lo que a mi criterio y el de tantos otros ha sido el mejor partido de Messi vistiendo la camiseta nacional. Por fin pudimos observar una versión del jugador rosarino consistente con la espectacularidad de su juego en el Barcelona; sólo le faltó convertir goles, ser tan efectivo como lo es en el club catalán, pero es el primer juego y eso seguramente lo podrá corregir en lo que resta de su participación mundialista. Otro jugador muy resaltante fue Tevez, luchador, habilidoso y certero en los pases, cualidades a las cuales nos tiene acostumbrados. Un 1-0 final, que no refleja el dominio y las oportunidades generadas por los sudamericanos
El último partido del sábado fue el disputado entre Inglaterra y Estados Unidos. Un empate justo, por lo mostrado por ambos equipos, pese a la pifia del guardameta inglés que provocó el gol norteamericano. El conjunto inglés tendrá que mejorar mucho si pretende mantener su etiqueta de favorito. El mediocampo no funcionó adecuadamente, con un Lampard de gris actuación y un Gerrard que lo intentó pero no fue suficientemente respaldado. Rooney tampoco tuvo una buena actuación, sólo uno que otro destello tímido a lo largo del partido. También es cierto que la selección insular se vio afectada por las lesiones y por la negligencia de su portero, pero con el talento que tienen han debido mostrar su superioridad en el encuentro. Mención especial para Glenn Johnson y Aaron Lennon, peligrosísimos en sus ataques por el costado derecho.
Por su parte, Estados Unidos mostró orden, equilibrio defensivo, y potencia en el contragolpe, virtudes que muy seguramente los llevarán a clasificar a octavos. Mención especial: Onyewu, Bocanegra y Donovan, muy competentes en cada una de sus posiciones.
Hoy se completó la primera vuelta del grupo de ingleses y estadounidenses, el C, con Argelia enfrentándose con Eslovenia. Partido gris y de poco nivel, donde los argelinos sellaron su trágico destino, con una infantil expulsión por doble amarilla del atacante Ghezza y el error garrafal de fundamentos de su guardameta. Todo esto ante la mirada penosa entre el público presente del astro Zinedine Zidane, muy vinculado afectivamente con la nación africana. Final: 1-0, con sabor a muy poco.
Los otros partidos del día, correspondientes al grupo D, mostraron matices muy distintos.
Por una parte, Serbia se enfrentó a Ghana. El equipo balcánico, con importantes individualidades, mostró muy bajo nivel: poco contundente y muy predecible en el ataque, además de adolecer de falta de creatividad del medio campo. Por su parte, el equipo ghanés fue muy rápido, físico y equilibrado, pese a no contar con su máximo referente Michael Essien; sin embargo, tampoco fueron muy claros a la hora de atacar, aunque lo intentaron más que los serbios. El partido se resolvió con una mano absurda de Kuzmanovic en el área, que implicó un tiro penal aprovechado por Asamoah Gyan en el minuto 84 para liquidar el enfrentamiento.
El otro partido del día, entre Alemania y Australia, nos mostró versiones inéditas del espectáculo futbolístico con sede en Sudáfrica, tanto en lo positivo como en lo negativo. Por una parte, nos ofreció la primera goleada: un despiadado 4-0 de los germanos ante los socceroos. Asimismo, nos brindó la mejor exhibición de fútbol de conjunto hasta el momento, exhibición que nos obliga a replantear los favoritos de este Mundial, incluyendo a los alemanes pese a no contar con su capitán Michael Ballack. Mención especial: Mesut Özil, sencillamente extraordinario, una grata sorpresa. Por otra, nos ofreció la peor actuación arbitral hasta el momento, de la mano del árbitro mexicano Marco Rodríguez: extremadamente rigorista, perjudicando especialmente a los australianos con la expulsión de su estrella Tim Cahill por una entrada que sólo era para amarilla.
Mañana se nos vienen interesantísimos encuentros: Holanda-Dinamarca, Japón-Camerún, Paraguay-Italia.
Mis predicciones: Gana Holanda 4-1; gana Camerún 2-1; gana Paraguay 1-0.
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