lunes, 12 de julio de 2010

El partido por el tercer puesto: dignidad charrúa y poder alemán. La (no muy gran) final: festival de patadas, donde el fútbol español terminó venciendo a una insultante selección holandesa

Por Ángel Molina

Se nos terminó el Mundial de Sudáfrica. Y nos dejó un mal sabor de boca: poco fútbol, mucho resultadismo y buena parte de las estrellas de los clubes se estrellaron o no llegaron por lesión. Un arbitraje atroz, cerrado con broche de oro por Howard Webb, juez en la accidentada final.

Uruguay-Alemania (2-3)

Los dos equipos derrotados en semifinales, se encontraron frente a frente buscando un premio de consolación, un sucedáneo del título: el tercer puesto que les permitiera finalizar el torneo con una victoria. Ambos conjuntos decidieron ir por el encuentro, lo cual nos permitió observar un partido abierto y vistoso. Alemania se adelantó en el marcador, por intermedio de Thomas Müller al 19, rematando un rebote ofrecido por Muslera ante un potente remate de Schweinsteiger. Uruguay respondería al 28, mediante un contragolpe culminado con anotación de Edinson Cavani.

Con ese marcador se irían al descanso. En el segundo tiempo, Uruguay salió con una profunda intención ofensiva, que no se tardaría demasiado en concretar: al 50 se fueron arriba en el marcador con un gran disparo de volea de Forlán. Pero los alemanes, como siempre, son un hueso duro de roer, y responderían pronto. Reacción que se consolidó en el 55, con un gol fortuito de Jansen, donde el alemán cabeceó el balón que no pudo alcanzar en su mala salida Muslera. La cacería de mariposas de su portero le costó caro a La Celeste, viéndose empatada pese a haber jugado mejor. El partido continuó con ocasiones de peligro para ambas escuadras, aunque quienes las provocaron con mayor frecuencia fueron los uruguayos. Sin embargo, el fútbol puede ser injusto e implacable, y quien desperdicia ocasiones de gol suele ser castigado con alguna del rival: un cabezazo de Khedira sobre un balón que vino de un tiro de esquina le dio el triunfo a la Mannschaft al 81. Pero como en el caso de Holanda, Uruguay arrinconó al rival hasta al final, al punto que, en la última jugada del encuentro, un tiro libre cobrado por Forlán, el delantero del Atlético de Madrid precipitó el esférico sobre el travesaño.

Nuevamente, la mala fortuna se aprovecha de los bicampeones del mundo, a quienes les faltó poco para derrotar a los teutones. ¡Qué manera tan digna de perder por parte de los uruguayos! ¡Qué muestra de carácter e intenciones futbolísticas, pese a la adversidad y limitaciones! Un equipo sin enganche, sin un mediocampista creativo que le cediera balones a Forlán, que retrasó a éste en aras de generar las jugadas ofensivas necesarias. Un conjunto que llegó por repechaje a este torneo, que fue intermitente en las eliminatorias. Realmente es muy loable el desempeño de la selección charrúa en esta Copa del Mundo, donde todos los jugadores mostraron su mejor nivel y profesionalismo.

Por su parte, los alemanes mostraron de nuevo su vena victoriosa y, a pesar de haber sufrido una dolorosísima derrota ante España en semis, supieron reponerse y ganarle a la difícil selección uruguaya.

Una buena muestra del nivel exhibido por ambos conjuntos está reflejado en la premiación de sus individualidades: Balón de Oro (premio al mejor jugador del torneo) para Diego Forlán, Botín de Oro (premio al mejor goleador) para Thomas Müller.

Holanda-España (0-1)

La gran final, el partido más esperado por todos los aficionados del Planeta Fútbol, además inédita, entre dos seleccionados sin el privilegio de haber ganado la Copa alguna vez, terminó siendo un fiasco. Lo que prometía ser un gran encuentro, donde chocaban dos selecciones de corte ofensivo (pese a que ambas hicieron uso durante el torneo del muy popular doble pivote), terminó siendo sucio y soporífero. La mayor atracción, especialmente en la primera mitad, fueron las espectaculares patadas ejecutadas por ambas escuadras, aunque principalemente naranjas. Mención especial: la patada a lo Ultimate Fighting de Nigel de Jong sobre Xabi Alonso. Sencillamente escalofriante… ¡Y Webb sólo le sacó amarilla!

Pese a la negación de Van Marwijk, el Dunga Holandés, todo indica que la pretensión oranje fue neutralizar inescrupulosamente a España, sin importar los medios. Ya fuera con patadas, o con codazos y puñetazos, el objetivo era claro: detener el juego de La Roja, interceptar con presión violenta el circuito creativo español, y esperar un error rival para contraatacar y liquidar el juego. La estrategia funcionó durante buena parte del partido, tanto en defensa como en ataque, al punto de que en dos conexiones Sneijder-Robben, donde el del Bayern München desperdició dos mano a mano frente a Casillas. A este último no sólo lo acompañó la suerte en tales jugadas, sino también su talento.

Durante los noventa minutos, España nunca pudo jugar a placer, y ante las patadas holandesas no castigadas con justicia por Webb, cayeron en el juego agresivo y también efectuaron numerosas patadas y juego brusco en general. Asimismo, Del Bosque insistió en el esquema del partido ante Alemania, donde estaba presente el eterno doble pivote de Busquets y Xabi Alonso, y Pedro como extremo acompañando a Villa en el ataque. Y lo que le sucedió a España esta vez en lo futbolístico fue idéntico a lo acontecido frente a Alemania y a Suiza: mucha posesión de balón en el medio campo, pero poquísima efectividad al ataque, además del poquísimo rendimiento de Villa al jugar de 9, de delantero solitario, sin espacio.

Los cambios se hacían necesarios frente a la adversidad, y Del Bosque, si bien los realizó de manera acertada, se tardó muchísimo en hacerlos, al menos los dos últimos. Navas por Pedro (60), Fábregas por Alonso (87) y Torres por Villa (105), entraron para darle mayor peligro y presencia al ataque español. La incursión más importante fue la de Cesc Fábregas, quien pudo conectarse en el medio campo con Iniesta y Xavi rápidamente. El jugador del Arsenal, si bien erró una clarísima ocasión de gol, en términos generales fue muy positivo para sus compañeros, ya que dinamizó el juego y les permitió tener mayor control del balón.

Por su parte, los holandeses también realizaron sus cambios: Elia por Kuyt (71), Van der Vaart por De Jong (99) y Braafheid por Van Bronckhorst (105). Pero todos ellos fueron más bien intrascendentes, con un marcado desorden en el cual sólo Sneijder luchaba por cambiar con fútbol y no con fuerza el panorama. Por su parte, Robben terminó fundido en la prórroga y no pudo aportar mucho más.

El premio a la voluntad futbolística española vendría en el minuto 116, a cuatro de los penales, cuando Iniesta materializó en gol una jugada armada por él, luego de una gran asistencia de Fábregas. Golazo del crack español, quien ya antes de lograr el gol de la hazaña mundialista había sido el jugador español más destacado del encuentro.

Hacía tiempo que un equipo que llegara como gran favorito al Mundial terminara consiguiéndolo. Meritorio lo de los españoles, especialmente si consideramos el duro debut que les tocó afrontar con la derrota ante Suiza. Este conjunto lo tenía todo para ser campeón, pero las dudas surgían por el planteo táctico de Del Bosque, que desperdició el talentoso plantel con el cual contaba. La Copa se ganó, pero considero que hubiese sido una victoria menos sufrida si el seleccionador español no hubiese insistido en el doble pivote. De hecho, la derrota ante Suiza hubiese podido ser evitada si hubiesen salido con una pareja de delanteros, o con otro mediocampista ofensivo, de esos que le sobran a La Roja. Incluso me atrevo a afirmar que si Del Bosque hubiese suprimido el doble pivote en favor de una pareja de delanteros o de mediocampistas creativos como Fábregas o Silva, entonces hubiésemos visto victorias españolas más abultadas, una verdadera Furia ofensiva. Y si me atrevo a hacer esta aseveración, es porque se evidenció la mejoría en el ataque de los españoles cuando se efectuaron tales cambios. En síntesis, el equipo más fino y comprometido con el buen fútbol del Mundial de Sudáfrica también tuvo su cuota de mezquindad.

Así se nos terminó el torneo, con un justo rival, con escasos destellos de fútbol por parte de los equipos, con los árbitros y directores técnicos siendo más protagonistas que los jugadores, con estrellas tenues, con engramados mediocres, con robos por doquier. Pese a todo, lo disfruté tanto como pude, y los sudafricanos merecen un reconocimiento por el esfuerzo realizado.

Muchas gracias por leernos.

¡Hasta luego!

COMENTARIOS FINALES DEL MUNDIAL, A CARGO DE MI PRIMO Y COLABORADOR LENÍN MONTERO

Saludos fanáticos del futbol...

Antes que nada, quiero felicitar a Ángel Molina por este blog que a mi gusto estuvo muy acertado y, sobre todo, objetivo. Espero que muchos sigan este ejemplo.

También quiero disculparme por la poca participación en el blog ya que causas externas me impidieron una mayor intervención. Pero bueno, volví y pondré lo mejor de mí en esta columna.

Quiero ser conciso en esta columna y lo que mostraré es una forma objetiva e imparcial de lo visto por este servidor y leído por diversas fuentes como twitter, bb messenger y buena parte de los diarios deportivos del mundo de habla hispana.

Para comenzar, quiero felicitar a Sudáfrica, que respondió al capricho ególatra del Sr. Joseph Blatter para realizar un mundial en tierras africanas que, para mí, nunca estuvo preparada para albergar un torneo como este pero trabajaron todo lo humanamente posible para tapar las deficiencias en la organización así como la inseguridad (que fue muy palpable por los múltiples robos a jugadores y periodistas que se encontraban en este mundial). Pero a pesar de todo, el torneo transcurrió con normalidad...

Lo otro reseñable fueron diversos factores que influyeron en el desarrollo del torneo, como lo fue la precaria actuación de los árbitros y la conducta caprichosa e impredecible de la jabulani, que le dieron más de un dolor de cabeza a los jugadores. Nuevamente, se evidencia el error de la Fifa de no tomar en cuenta de una vez por todas la utilización de la tecnología; eso sí, de una forma adecuada y conmensurada para que no afecte la esencia de este deporte, donde aconsejaría personalmente la utilización de dos árbitros de línea más para rastrear mayor cantidad de faltas, difíciles de ver por el principal y sobre todo cubrir la mayor cantidad de ángulos para la posiciones adelantadas. Y la tecnología sólo para determinar los goles controversiales, pudiendo ser manejado por un sistema similar al del ojo de águila utilizado en el tenis. Con respecto al balón, pienso que la Fifa debería de estandarizar los pesos de los balones así como también la aerodinámica y si se realizaran cambios que sea previamente aprobado por la mayoría de las federaciones de cada país para evitar las constantes protestas por parte de la selecciones por el comportamiento de los balones.

En cuestión de fútbol, catalogué este mundial como EL MUNDIAL DE LOS TÉCNICOS: nunca en ningún mundial se había visto tanto desperdicio de material futbolístico por parte de los técnicos de la mayoría de la selecciones, porque se puede destacar el gran trabajo de técnicos como Bielsa en Chile, Tabárez en Uruguay, Löw en Alemania, Bradley en Estados Unidos, Rajevac en Ghana, Martino en Paraguay, Weiss en Eslovaquia, que para mí sacaron lo mejor de la convocatoria y durante el desarrollo del mundial. Todos esos equipos hicieron un papel superior al que estaba presupuestado y fueron gratas sorpresas en este mundial. No así, señores, como Capello con Inglaterra, que fue incapaz de conseguir la manera de hacer jugar un mediocampo con jugadores como Gerrard (Liverpool) Lampard (Chelsea) Carrick (Manchester United) Barry (Manchester City) donde una sola de estas estrellas bastaría para hacer jugar a cualquier equipo y este técnico se dio el gusto de tenerlos todos juntos y no poder cohesionarlos con una mirada rácana del fútbol; y así los terminó matando el destino cuando los eliminó Alemania.

Otro asunto digno de comentar es el de Italia, los campeones mundiales, donde Lippi nunca supo lo que hacía en esa selección, no sabía si llevar a los eternos veteranos o a los jóvenes, y lo que terminó haciendo fue llevarse a una mala liga de los dos, a mi entender lo peor de ambos grupos: se llevó a jugadores veteranos en mal estado futbolístico y físico como Pirlo, Gatusso, Camoranesi, Cannavaro, y jugadores sin brújula como Montolivo, Criscito o Pepe que no dieron la talla.

La otra selección lamentable es la muy comentada Francia. No hace falta mayor análisis acerca de la labor del astrólogo Domenech sólo pensarlo me hace ruborizar de la vergüenza.

Asimismo, Maradona y su albiceleste: así lo digo porque en verdad este señor se la tomó para sí solo, primero llevándose jugadores por antojo como Garce Palermo Heinze Verón, que no están para ninguna selección, y dejando afuera a jugadores de la talla de Lucho González , Cambiasso, Zanetti, Dátolo, Pareja, Papa, Banega, Milito, Sosa, entre otros. Jugadores que al fin y al cabo terminaron haciéndole falta, puesto que no se llevó laterales, le faltaron mediocampistas de cierre o contención y otra variante en la defensa. La verdad, el señor Maradona hizo milagros ante el escaso conocimiento táctico que tiene y lo mal que se rodeó, no teniendo una voz coherente que pudiera escuchar y hacerlo entrar en razón. Pero total, no es culpa de él, sino de la Afa, manejada por el mafioso señor Grondona de lamentable conducta. Todo esto se reflejó en el campo: una Argentina sin táctica clara, sin orden defensivo, calcándolo en el resultado humillante que le endosó Alemania.

México sufrió de un técnico que buscaba protagonismo, puesto que quiere dirigir en Europa y buscó siempre llamar la atención con alineaciones absurdas y ausencias no peores que terminaron por dejar al equipo mal parado.

Lo más doloroso para mí, puesto que soy amante del jogo bonito fue la actuación de Dunga, este señor que asesinó al jogo bonito, tan sagrado como extrañado para el futbol mundial; este señor se tomó la tarea de convertir a la selección que tiene como insignia practicar el mejor fútbol del mundo, en un equipo tacaño al puro estilo de Mourinho o Capello, cosa que dio indignación a este servidor y que lo alegró cuando una selección de igual calaña como Holanda lo eliminó (del equipo oranje hablaremos luego).

En el caso de España, el señor Del Bosque, empeñado en colocar su firma a una selección que juega sola por obra del señor campeón de Europa Aragonés, se empecinó en colocar un doble pivote en la medular. Esto provocó atasco en el mediocampo y falta de fluidez. Tambien se empecinó en colocar a un Fernando Torres en la delantera, jugador que llegó con lo justo a este mundial por su reciente operación en la rodilla. Todo eso lo llevó a la desesperación en algunos partidos; de hecho, la testarudez de su técnico casi saca del mundial a España. Menos mal que fue cediendo ante el futbol y subió un poco a Xabi Alonso para que no se estorbara con Busquets, y colocó a Pedrito en vez de Torres, consiguiendo el mejor performance de este mundial.

Otro que merece mención es el señor Van Marwijck. Este señor, al igual que Dunga, asesinó el juego históricamente sublime de Holanda, ese que Cruyff sintetizó y derramó en la masía del Barcelona, ese juego que es digno de admiración en la versión moderna y estilizada del Barcelona de Guardiola. Este señor Van Marwijck le metió par de pivotes defensivos, y convirtió a la naranja mecánica en otro equipo tacaño y contragolpeador, cuyo mérito sólo fue la eliminación de Brasil, y no por fútbol, sino por darle al Brasil la posibilidad de no seguir con la conducción de Dunga.

En general, en este mundial el pragmatismo se adueñó de muchas selecciones, donde ávidas de resultados, optaron por la vía más fácil y menos decorosa (puesto que es mas fácil destruir que construir en el futbol). Me imagino que, viéndose en el ejemplo de Jose Mourinho, que con un súper equipo como lo es el Inter de Milán, lo puso a jugar como el más vulgar de los equipos para lograr el triplete de la forma más patética que mis ojos han presenciado desde el equipo de Bilardo del Mundial Italia 90, que dio pena y así casi gana un mundial.

Lo mejor de este mundial: que lo terminó ganando el equipo que mejor fútbol mostró, como lo fue España, absorbiendo mucho de lo bello y glamoroso del FC Barcelona. La Roja utilizó todos sus componentes para certificar lo que este servidor, como tantos otros, había pronosticado desde el principio: que era la mejor selección del mundo y lo demostró en la cancha, muy a pesar del juego destructivo de una penosa Holanda que pagó el precio de traicionar a su fútbol y por ello seguirán siendo unos segundones...

Asimismo, felicitar a Uruguay que de la mano del mejor jugador del mundial, Diego Forlán, mostraron su hasta ahora escondida garra charrúa: llegaron hasta semifinales y, si no hubiese sido por errores arbitrales, incluso hubiese podido jugar la final, lo cual la habría hecho más emocionante y agradable a la vista del que gusta del buen fútbol...

Para cerrar también quiero acotar la ambición que tiene Venezuela en participar en el mundial de Brasil 2014, donde le explico que es muy difícil puesto que, si bien es verdad que se llegó cerca en las eliminatorias, esa cercanía no se traduce en realidad en una notable mejoría; esto si tomamos en cuenta ciertas cosas que no pienso señalar puesto que haría aun más larga esta columna, pero sí quiero afirmar que deben tomar en cuenta a países con mayor y mejor tradición futbolista como lo son Colombia, Perú y Ecuador, que pasaron por problemas de disciplina de sus jugadores, problemas con sus federaciones y otros factores que se juntaron para mermar la máxima capacidad de estas selecciones y que por dichos motivos cedieron terreno a la vinotinto que, duélale a quien le duela, su mejoría no ha sido tan sustancial como la Polar quiere hacer creer. El terreno descontado es en buena medida por la baja del nivel de esos países, así que animo a la gente a ser más objetivo, que para cosechar triunfos primero se debe sembrar bien el fútbol, hacerlo mucho más accesible para quien desee practicarlo, así como trabajar en la cantera a nivel de clubes y estimular la exportación de jugadores a Europa o por lo menos a las mejores ligas de América puesto que el nivel organizativo y deportivo de la liga de Venezuela es paupérrimo y mínimo. Así que manos a la obra, copiemos las maneras de países como España y Estados Unidos, agregamos nuestro estilo y esperemos los frutos; así en el 2018 o 2022 podremos ver a Venezuela en un mundial de fútbol y dejar de hacerles caravanas a los países extranjeros... Amén.

Sinceramente primo, gracias.

twiter: @leninpower

correo: leninpower@hotmail.com



miércoles, 7 de julio de 2010

Consideraciones en torno a las semis: mucha Garra Charrúa, una Naranja no muy Mecánica, una Mannschaft irreconocible y una España virtuosa.

Por Ángel Molina

Las semifinales nos dejaron como resultado una final inédita: Holanda-España. Los holandeses vencieron a los uruguayos 3 por 2, mientras que los ibéricos derrotaron a los teutones por la mínima (1-0). Ambos encuentros nos ofrecieron retazos de buen fútbol, aunque este Mundial no nos ha ofrecido el brillo y la espectacularidad que en su víspera hubiésemos podido ansiar. Esperemos que los dos partidos restantes sirvan para reivindicar la imagen general que nos ha brindado este torneo.

Uruguay-Holanda (2-3)

Partido muy nivelado, con una selección uruguaya que por momentos pudo imponer el ritmo futbolístico que más le convenía. Situación ésta del equipo sudamericano bastante elogiable, considerando las cuatro importantísimas bajas que sufrieron para este juego: Lugano y Lodeiro por lesión, Suárez y Fucile por amonestación.

Por su parte, los europeos procuraron irse al ataque, apelando al manejo creativo de Wesley Sneijder y a la velocidad y regate de Arjen Robben. Sin embargo, les costó muchísimo amenazar el arco defendido por Muslera. Sólo con un insólito disparo de Van Bronckhorst (minuto 18) pudieron los holandeses irse adelante en el marcador: sólo por un golazo producto de una individualidad, no por claridad y trabajo de equipo.

Ante esta inesperada acción, los uruguayos tuvieron que desarrollar un fútbol más ofensivo. El premio a este cambio de actitud lo obtendrían con otra individualidad: un zapatazo desde la media distancia de Forlán, que le dobló la mano a Stekelenburg al minuto 41 y le daba el empate a los sudamericanos.

Luego del descanso, el partido continuó equilibrado, aunque no tan trabado como en la primera mitad. Pero a medida que transcurrió este tiempo, Uruguay se fue asentando cada vez más, al punto que controló el partido y tuvo mayores y más peligrosas ocasiones de gol que el conjunto holandés.

Sin embargo, en el fútbol también suele intervenir el azar: cuando los uruguayos desplegaban su mejor fútbol, los holandeses consiguieron un gol a cargo de Sneijder, cuyo débil disparo fue desviado por un defensa uruguayo y terminó en la red. Gol ilícito además, por el fuera de juego de Van Persie, quien participó de la jugada tapando y estorbando al guardameta uruguayo Muslera. Corría el minuto 70.

Los holandeses asumieron el inesperado e inmerecido premio como un estímulo para atacar, tornándose más incisivos. El resultado de esto fue que a tan solo 3 minutos del segundo tanto, convirtieron el tercero: espléndido cabezazo de Robben que desmoronaba el buen juego desarrollado por Uruguay hasta esos cuatro fatídicos minutos. Los holandeses incluso pudieron engrosar su ventaja en los siguientes minutos, pero erraron los intentos tendentes a ello.

Uruguay ha sido, en mi humilde opinión, el equipo más luchador, con mayor actitud y carácter, siempre insistiendo y nunca rindiéndose. Y en este partido harían honor a estas cualidades: pese a semejante golpe psicológico, los charrúas buscaron el empate, ofreciéndonos gracias a su ímpetu minutos finales bastante emocionantes. El descuento llegaría a cargo de Pereira, lamentablemente para los uruguayos muy tarde, al segundo minuto del tiempo de compensación. Derrota muy digna, donde la mala fortuna tuvo una cuota fundamental. Y dentro de esa mala fortuna podemos incluir, además de las bajas por lesión, el terrible desempeño de los jueces de línea, quienes no sólo no invalidaron el segundo gol holandés por fuera de juego, sino que también decretaron al menos dos fueras de lugar inexistentes en contra de los uruguayos (en la primera mitad, que representaban dos mano a mano, uno de Cavani y otro de Forlán).

Por supuesto, Holanda pasó no sólo por suerte sino también por méritos futbolísticos. Pese a ciertos errores defensivos y de funcionamiento, por momentos fue más peligroso que su rival y, más importante aún, fue efectivo. Sneijder sigue teniendo un muy buen torneo, aunque no como para cometer la blasfemia de equipararlo con el Cruyff de 1974. Ahora bien, esta selección suele dar la impresión de que en este mundial ha llegado demasiado lejos, más por la fortuna o mediocridad de sus rivales que por contundencia, solidez y nivel futbolístico. Ya veremos de lo que puede ser capaz este conjunto en la final.

Alemania-España (0-1)

Partido de altísima expectación, cuyo ganador sería el mayor candidato a ganar la Copa del Mundo. Asimismo, revancha teutona de la derrota frente a los ibéricos de la final de la Euro del 2008. Los germanos, que venían de aplastar a dos candidatos (Inglaterra y Argentina), ante una selección española que venía de menos a más, y que sólo ganó por la mínima sus dos partidos previos (frente a Portugal y a Paraguay). Pero cada partido es una historia distinta, y ni los ingleses ni los argentinos tienen actualmente el juego colectivo, orden y control de balón de los españoles. En este sentido, se pronosticaba un encuentro bastante equilibrado, con posibilidades de victoria para ambos equipos.

La selección española salió con pretensión de desarrollar su estilo futbolístico: control del balón, toque incesante y presión en la mitad de la cancha. Por su parte, Alemania se comportó de manera más conservadora que en los encuentros anteriores: cediéndole el esférico a los españoles, con un esquema defensivo, a la espera de un error de los vigentes campeones europeos para lastimarlos en el contragolpe.

Y los teutones pagaron caro su estrategia: España se dedicó a controlar el encuentro mediante el dominio casi exclusivo del balón, muy cohesionada y sin cometer errores graves. Todo intento alemán de despojar a su rival de la pelota para armar jugadas ofensivas, era neutralizado tempranamente en la poblada mitad de la cancha. El mediocampo español dictó los tiempos del partido y provocó que los alemanes, pese a intentarlo, no pudieran adoptar la claridad ofensiva y coherencia colectiva exhibida en los enfrentamientos previos. Una característica resaltante del triste desempeño de la Mannschaft fue la recurrente imprecisión de sus jugadores al momento de efectuar los pases, algo totalmente opuesto a lo mostrado en sus actuaciones anteriores.

El mejor momento de los españoles se desarrolló durante el segundo tiempo, donde tuvieron numerosas ocasiones de gol, atacando con mucho peligro, en bloque. De tanto insistir, vendría el gol en una jugada de córner al minuto 72, donde Puyol apareció para cabecear y darle la ventaja a su seleccionado. Vale acotar que en buena medida el merecido gol de España vino por una grave desatención defensiva por parte de los alemanes, quienes descuidaron la marca de Puyol (y también de Piqué, que estaba en posición de empujar el balón), dejándolo cabecear al arco con suficiente espacio y tranquilidad; esto es especialmente irresponsable si consideramos el aviso dado por Tarzán en la primera mitad, donde uno de sus cabezazos casi adelanta a los suyos, y también si consideramos que prácticamente los únicos cabeceadores efectivos de los rojos son precisamente Puyol y Piqué. En fin…

Alemania pagó cara su mezquindad, que nos recordó a su ralentizada y especulativa versión usual, aquella versión calculadora y conservadora, muy distinta a la dinámica y ofensiva versión mostrada hasta este encuentro durante el torneo. Muy por el contrario, España mostró su mejor versión, un conjunto según lo visto encontró la forma armónica, vistosa y efectiva que esperábamos de ellos. Pese al bajo ritmo de algunas de sus figuras y al contraproducente doble pivote del testarudo Vicente Del Bosque, el seleccionado español exhibe finalmente su calidad e identidad. Equipo español que ha venido de menos a más, mejorando a medida que se ha desarrollado la competición. De ser super-candidato, pasó luego de la derrota en su debut a super-decepción; ahora, de nuevo, se han ganado el apelativo de super-candidato a levantar la Copa del Mundo. Esperemos que la arrogancia y displicencia propia del debut no se repitan en la final. Si los ibéricos aprendieron la lección, y no sucede algo extraño, el mundial lo debería ganar España frente a Holanda. Pero ambos se están jugando una oportunidad única, entrar al selecto grupo de naciones que tienen en su haber un campeonato mundial de fútbol. Esto hace a la final interesantísima y abierta. Pero insistimos, España se ve superior a Holanda, y por ende es favorito.

el Molina

El sábado se define el Tercer Puesto, entre unos duros uruguayos y unos alicaídos y desilusionados alemanes. El domingo, se define el Campeón Mundial, entre una crecida España y una intermitente y afortunada selección holandesa.

domingo, 4 de julio de 2010

Lo que pasó en Cuartos. Dramatismo, decepción, y un gran golpe de autoridad.

Por Ángel Molina

Los Cuartos de Final del Mundial de Sudáfrica nos dejaron distintas emociones, así como algunos elementos para reflexionar. Analicemos cada uno de los encuentros, muy distintos entre sí, donde pasó de todo, y donde salieron airosos los de mayor fortaleza mental, los más ordenados y, por supuesto, los más afortunados.

Holanda-Brasil (2-1)

Un partido que generaba mucha expectativa, debido a las dos grandes selecciones que se encontraban y a su rivalidad histórica. La versión pragmática y mezquina de la canarinha de este mundial comenzó controlando el encuentro. Con un fútbol simple, de pocos pero precisos toques, incomodó y amenazó seriamente el arco holandés. Por su parte, los europeos intentaron desplegar su fútbol, pero chocaron contra el muro defensivo brasileño. Esta fue la tónica del primer tiempo, con un Brasil dominante y una selección holandesa neutralizada. De hecho, el gol brasileño fue en esta primera mitad, a cargo de Robinho en el minuto 10. Los sudamericanos se fueron con esta ventaja al descanso, ventaja que ha podido ser mayor si consideramos las oportunidades que tuvieron a lo largo de esa primera mitad.

En el segundo tiempo la situación cambió. Una selección holandesa que necesitaba conseguir el empate se fue al ataque; al mismo tiempo, la selección brasileña, influida por el sello resultadista de su entrenador Dunga, se dedicó a esperar a su rival y liquidarlo con algún contragolpe.

Craso error de la pentacampeona, que se conformaron con la ventaja mínima por no considerar que ellos también se podían equivocar. Y se equivocaron: un centro no muy peligroso de Wesley Sneijder al minuto 52 provocó la descoordinación de Julio César y sus compañeros, entre ellos el tristemente célebre Felipe Melo. Este último cabeceó displicentemente el balón y Julio César salió al mismo tiempo a despejarlo; terrible salida, ya que ni siquiera tocó el balón. Lamentable error del que es considerado como uno de los mejores arqueros del mundo (para algunos, incluso, es indudablemente el mejor). Lástima que cometiera este error, que cazara mariposas, precisamente en una Copa del Mundo. Resultado: autogol de Brasil que empataba las acciones y que evidenciaba la vulnerabilidad del scratch cuando se le presiona. Moraleja: incluso los mejores se equivocan, y a veces también lo hacen groseramente.

Esta situación cambió el partido. Los holandeses se envalentonaron, yendo a presionar al rival con el fin de buscar la victoria. Por su parte, a los brasileños les faltó carácter: en lugar de tomar el autogol como un llamado de atención, como un estímulo para mejorar su fútbol, lo recibieron como un daño irreparable, que los despojaba de la ventaja con la cual pensaban especular el resto del partido.

La voluntad de los holandeses, más que su fútbol, tuvo su recompensa, y los holandeses se fueron arriba al minuto 68 por intermedio de Sneijder, quien cabeceó un balón peinado por Kuyt. La Naranja Mecánica pasó a liderar el marcador, ante la mirada incrédula de los pentacampeones.

Luego de semejante golpe psicológico, los brasileños intentaron recuperarse, pero con desesperación más que con ideas. Fue demasiado duro para los sudamericanos estar por primera vez en este mundial por debajo del marcador, especialmente en un partido de eliminación directa. Y si a eso le sumamos la infantil conducta de Felipe Melo (¿o será mejor decirle Felipe Malo?), quien fue expulsado al minuto 73 por propinarle un duro y absurdo pisotón a Robben, el escenario no podía ser peor para los sudamericanos.

Todo terminó siendo una tragedia para Brasil, motivada por su negligencia y su poca profundidad en el banco. Dunga convirtió al comúnmente orgulloso y vistoso equipo brasileño en uno deslucido, defensivo y falto de carácter. Como dice mi primo Lenín Montero: “Dunga no sólo acabó con el jogo bonito de Brasil, sino con su jogo”.

Por último, decir que nos adherimos plenamente a la recomendación expresada por Ronaldo en el Twitter a Felipe Melo: “será mejor que por algunos días no vayas a Brasil”…

Uruguay-Ghana (1-1; 4-2 en la definición por penales)

En mi humilde opinión, el partido más emocionante en lo que va de competición. Un partido muy equilibrado, con mucho desgaste físico, donde ambos equipos pudieron haberse llevado la victoria. El gol de Ghana fue en el tiempo de compensación del primer tiempo, a cargo de Sulley Muntari, quien probó un disparo a media distancia que terminó siendo inatajable para el portero uruguayo Muslera. Un golpe mental durísimo, el que te conviertan un gol faltando unos diez segundos para irte al descanso. Ante esta situación, los uruguayos salieron al ataque en la segunda mitad, logrando por momentos inquietar al ordenado equipo africano. El descuento de los charrúas vendría por una oportunidad a balón parado. Más específicamente, un tiro libre cobrado magistralmente por el brillante Diego Forlán, aunque también el portero Kingston tuvo cierta complicidad. Esto fue en el minuto 55.

Después de esto, ambos equipos intentaron ganar el encuentro, infructuosamente. Se fueron a los tiempos extra, donde los agotadísimos equipos trataron de superar al rival con pases largos y centros al área. Ambas porterías permanecieron prácticamente impasibles, hasta la última jugada del segundo tiempo extra. Faltando unos diez segundos para irse a la definición por penales, Ghana estuvo a punto de ganar el encuentro, en una jugada desordenada donde Luis Suárez sacó instintivamente un balón con la mano, que iba a entrar en la portería. Suárez fue expulsado y los ghaneses tuvieron la oportunidad de ganar el partido con un penalti. Su goleador del mundial y habitual cobrador de penales, Asamoah Gyan, se encargó de realizarlo. La mala fortuna recayó sobre los africanos: Gyan estrelló el balón en el poste, dejando con vida a los uruguayos.

Vino la dramática definición por penales y, luego de dos fallos ghaneses y uno uruguayo, le correspondía cobrar el quinto penal a El Loco Abreu. Este irreverente jugador hizo honor a su nombre: levantó sutilmente la pelota, la cual pasó por encima del portero. Manera de definir que no es nueva en el uruguayo, pero que nadie pensó seriamente que se atrevería a realizar en semejante momento. Aplausos a la categoría y sangre fría de Abreu, quien con ese penal clasificó a las semifinales a su equipo y garantizó un puesto en la historia como uno de los jugadores con mayor carácter y atrevimiento en la historia de los mundiales.

Los ghaneses, último equipo africano en la contienda, se va con la frente en alto, mostrando una calidad, dignidad y compromiso futbolístico tremendo, pese a ser siempre subestimados y a la ausencia de su capitán y estrella Michael Essien. El pueblo ghanés debe sentirse muy orgulloso de la actuación de sus compatriotas en este mundial.

Argentina-Alemania (0-4)

El esperadísimo encuentro entre alemanes y argentinos, otro capítulo más de la histórica rivalidad, nos sorprendió con su resultado. No porque no supiéramos que los alemanes fueran más ordenados y colectivos, o porque no anticipáramos que los argentinos pudieran cometer errores en la defensa, sino por lo abultado del mismo. Ni el alemán más confiado hubiese anticipado semejante paliza. Y es que se combinó el muy buen funcionamiento colectivo alemán, toda una máquina para hacer fútbol, y el muy mal funcionamiento colectivo argentino, dependiendo exclusivamente de las individualidades y de la suerte.

El partido, en términos generales, fue un concierto alemán, donde el sacrificio, orden y armonía táctica de los teutones marcaron las pautas y el ritmo del partido. Ciertamente, los argentinos dominaron algunas fracciones del encuentro, pero siempre apelando a las individualidades, a la fuerza y a la sorpresa del contragolpe, y nunca al juego colectivo coherente. Messi, impreciso al disparar al arco y asfixiado con una marcación escalonada, sólo tuvo un socio en el mediocampo: Carlos Tevez, quien fue sin lugar a dudas el mejor de los argentinos. Los albicelestes nunca pudieron tan siquiera imitar el juego colectivo alemán, caracterizado por la siguiente premisa: todos atacan, todos defienden. Así de compacta es esta Mannschaft. Muy por el contrario, el equipo argentino estaba partido, sin comunicación entre la defensa y el ataque, con un mediocampo inoperante, al menos en el plano de la creación. Un Di María ligeramente más participativo que en los juegos anteriores, pero que no convenció ni justificó su entrada como titular. Asimismo, un Maxi Rodríguez de quien pareciera que su época de brillantez futbolística ya pasó.

El gol tempranero de Müller al minuto 2 condicionó el partido: los argentinos estaban obligados a remontar. No se hicieron a tiempo los cambios para tal fin, y sobrevino la debacle del país de Gardel: un segundo gol de los alemanes al 68 a cargo de Klose. Semejante golpe de autoridad alemán condujo a los argentinos a buscar a cualquier precio descontar el marcador, descuidando el flanco defensivo. El resultado: dos goles alemanes más, uno de Friedrich y otro de Klose. Minutos 74 y 89, respectivamente.

Humillante y dolorosa derrota argentina, que siempre dependió de las individualidades y que frente al único rival pesado al cual se enfrentó, se desmoronó. Retroceso de lo hecho en el mundial pasado, donde si bien quedaron también fuera en cuartos por los alemanes, lo hicieron en la tanda de penales. En aquella ocasión tuvieron un papel mucho más digno. Y es que en aquel entonces estaban mejor trabajados tácticamente y el equipo era más equilibrado. En aquel tiempo tenían a un director técnico, José Pekerman; esta vez, no tuvieron un director técnico, sólo estaba ocupando ese lugar Diego Armando Maradona.

Cuando fue designado Maradona como técnico de la selección argentina, ya se denunciaba su inexperiencia en el plano estratégico, además de su peligrosa tozudez y arrogancia. La única razón plausible que pudo tener la AFA para apostar por el dios futbolístico argentino para ocupar aquel cargo, es el aspecto psicológico, motivacional, que este símbolo futbolístico podía imprimir en los jugadores. El amor a la camiseta, la cohesión grupal, el afecto paternal, el constante énfasis en sus capacidades, todos estos aspectos relativos al nada despreciable factor psicológico en el balompié estarían plenamente resueltos. Y de hecho así se evidenció durante el mundial y la concentración preparatoria.

Sin embargo, en el fútbol, especialmente en nuestros tiempos, también tiene un peso fundamental el aspecto estratégico, táctico, intelectual, cerebral. Y este importantísimo elemento es el que un director técnico está obligado a desarrollar. Precisamente, la estrepitosa caída argentina se explica por la carencia, si no ausencia, de dicho elemento. Maradona nunca tuvo una concepción clara del equipo; asimismo, le faltó seguridad y sapiencia al conformar los once titulares y los cambios durante las segundas mitades. Particularmente, el partido frente a Alemania exigía la presencia inicial de Pastore, o al menos desde el inicio del segundo tiempo. Asimismo, Otamendi, de malísima actuación, tuvo que ser sustituido mucho antes de cuando efectivamente lo hizo. En fin, detalles que cualquier persona con un poco de sentido común y cultura futbolística pudiera haber considerado.

En síntesis, con este partido se vindica la coherencia táctica y el juego colectivo en detrimento del talento e ímpetu individual. Asimismo, se refuta el Romanticismo Futbolístico, cuya mayor expresión fue el experimento argentino-maradoniano…

Paraguay-España (0-1)

Partido muy equilibrado, donde los paraguayos pudieron neutralizar durante buena parte del encuentro el fútbol de los ibéricos, con mucha presión y defensa. Los paraguayos se plantearon sorprender al contragolpe, y bajo esa modalidad tuvieron algunas oportunidades.

Lamentablemente, el arbitraje condicionó el partido. Primero, con una anulación de gol de Valdez. Luego, al no cobrarse invasión en un penal que falló Cardozo (de haberse sentenciado invasión, se hubiese tenido que repetir, con una nueva oportunidad de convertirlo). Lo grave del asunto es que dicha invasión sí se cobró en un penal (inexistente, por cierto) que convirtió Xabi Alonso y que, al repetirlo, lo falló. Incoherencias del árbitro que ha tenido que cobrar ambas invasiones, o no cobrar ninguna.

El gol español vino en el minuto 83, con una jugada producto de la genialidad de Iniesta, que finalizó con un remate de Villa, quien sigue marcando los goles de su selección.

En síntesis, un juego que ha podido ser para cualquiera de los dos, donde los españoles marcaron diferencia al aprovechar sus oportunidades…y porque cuentan con Andrés Iniesta.

Se nos vienen dos semifinales interesantísimas: Uruguay-Holanda y Alemania-España.

martes, 29 de junio de 2010


Definido el cruce de Cuartos que faltaba: España-Paraguay. Japón se va con mucha dignidad, Portugal se va con sabor a muy poco

Por Ángel Molina

Hoy se llevaron a cabo los dos últimos encuentros de los Octavos de Final. Los resultados fueron los siguientes: Paraguay 0, Japón 0 (definición en penales, 5-3); España 1, Portugal 0. Analicemos lo acontecido.

  • Paraguay-Japón

Partido que ya se podía anticipar como muy igualado, interrumpido en el medio campo por la presión que ejercen ambos equipos, y de pocos goles. Pues bien, los guaraníes apelaron a ralentizar el encuentro, imponer un ritmo de juego lento, para contrarrestar la velocidad nipona. Así, ambos conjuntos se presionaron permanentemente, dificultando la creación de jugadas de peligro. Este espejo táctico, de permanente presión al rival y mayor preocupación en defender que atacar, propició un desarrollo monótono del partido, donde los tímidos intentos por atacar de las dos selecciones se veían neutralizados con mucho oficio defensivo.

Esta estrategia mezquina, cuya pretensión fue la de esperar un error del rival o un afortunado contragolpe para ganar el partido, sólo provocó que noventa minutos y una prórroga de treinta no fueran suficientes para observar tan siquiera un gol. Pero, como es bien sabido, sólo uno puede pasar, y tuvimos que presenciar la siempre estresante lotería de la definición por penales. Un disparo al poste de Komano perfiló la victoria guaraní, siendo El Tacuara Cardozo el encargado de cobrar el penal que consolidó la victoria sudamericana. Si se trata de méritos, ambos seleccionados los tuvieron para clasificar. Finalmente, el carácter y la calidad mostrados por los paraguayos para cobrar los penales a la perfección, inclinó la balanza a su favor.

Independientemente de la selección que vaya a ser la campeona del mundo, el hecho de que cuatro de los ocho mejores equipos de esta copa sean sudamericanos, nos da licencia para afirmar categóricamente que, en el Mundial de Sudáfrica, los sudamericanos han tenido un claro dominio y son los equipos a vencer. De hecho, el único eliminado hasta el momento, Chile, se despidió de la contienda por su derrota ante otro sudamericano que como ya sabemos fue Brasil.

  • España-Portugal

Partido de muchísima expectativa, el duelo ibérico que confrontaría a estrellas del balompié mundial. Del Bosque, El Caprichoso, insistió con el muy criticado doble pivote, con Busquets y Xabi Alonso como titulares y dos creativos muy interesantes como Fábregas y Silva permanecieron como suplentes (de hecho, tampoco vieron acción en la segunda mitad). Pese a ese detalle táctico, y a sus consecuencias negativas que ya he comentado en otro momento, el funcionamiento del equipo se vio bastante mejor. Si bien Portugal tuvo algunas situaciones de peligro, en términos generales España fue superior, tanto a la hora de inquietar el arco rival, como en el dominio del balón y del ritmo de juego. Portugal apostó por una marcación en zona mal concebida, que por momentos permitió jugar con relativa comodidad al conjunto español. Los lusos apostaron por el contragolpe, pretendiendo sorprender a su rival con velocidad y desbordes por las bandas, sin los resultados esperados.

El gol español vendría con una excelente jugada donde se combinaron Iniesta y Xabi y este último le sirvió con un exqusito taco el balón a Villa, quien convirtió el gol en dos tiempos. Corría el minuto 63 y luego de ese golpe, los portugueses se diluyeron: España pasó a controlar el encuentro, mediante la mejor de las defensas, que no es otra que manteniendo el control del balón, negándole el mismo al rival. Sólo dos intentos lusos sobre el final inquietaron a los españoles luego de haber obtenido la ventaja en el marcador.

Al final, una merecida victoria española que se vio mejor, que parece estar creciendo futbolísticamente. Sin embargo, debo insistir: si Del Bosque hubiese dejado a Xabi Alonso o a Busquets en el banco, y hubiese incorporado en la formación inicial a Silva, Fábregas o el mismo Navas, la victoria española seguramente hubiese sido más amplia. Asimismo, quedó en evidencia de nuevo que Torres no está, por condiciones físicas y ritmo futbolístico, para salir de titular: la entrada de Llorente durante la última media hora del partido le brindó mayor peligro a la delantera.

De Portugal sólo decir que le falta desequilibrio, creatividad y funcionamiento colectivo. Asimismo, le falta un líder auténtico, un general de la cancha, un capitán que inspire y que esté al servicio del colectivo. En otras palabras, le hace falta alguien distinto a Cristiano El Narciso Ronaldo, capitán sólo nominal de la selección lusa. Superestrella en el Real Madrid, jugador intrascendente para Portugal. Esperemos que este individuo sea humilde de una vez por todas y se sacrifique por su selección, en lugar de pretender que sus compatriotas jueguen a su servicio (como suele suceder en los clubes donde ha jugado) y distraerse con su vanidosa y egocéntrica hambre de gloria individual.

En Cuartos se verán las caras hispanos y guaraníes, en un choque de estilos bastante interesante

lunes, 28 de junio de 2010

Los favoritos ganaron con facilidad: Brasil y Holanda se enfrentan en cuartos.

Por Ángel Molina

Hoy tuvimos una jornada sin sorpresas. Quizá sólo en la diferencia de goles en cada encuentro podría haberse esperado algo distinto (es decir, que Brasil no hubiese ganado con un marcador tan abultado, y que Holanda no hubiese ganado apenas por la mínima). Estos fueron los resultados: Brasil 3, Chile 0; Holanda 2, Eslovaquia 1.

  • Holanda-Eslovaquia:

Partido displicente por parte de ambos conjuntos. Los holandeses tuvieron ciertos destellos del fútbol ofensivo que los caracteriza, pero sin la contundencia ni la espectacularidad que los amantes del fútbol vistoso esperamos de ellos. Por su parte, vi a un equipo eslovaco que, si bien intentó por momentos vencer el arco holandés con velocidad y buen toque, en términos generales respetó excesivamente a su rival, preocupándose más en preservar su arco que buscar la victoria.

Los holandeses resolvieron el encuentro gracias a una genialidad de su crack Robben, quien entró de titular, y por un error defensivo garrafal que dio origen a una jugada de peligro con asistencia de Kuyt y definición de Sneijder.

Victoria cómoda y con poco desgaste, sólo empañada por una jugada en los últimos segundos del encuentro, donde el guardameta oranje Stekelenburg le cometió falta a Jakubko, provocando un penal que no desaprovechó Vittek, líder goleador de la selección eslovaca. Holanda tendrá que ser más incisiva y contundente, además de afinar ciertos detalles en la defensa, si pretende vencer a los brasileños en Cuartos.

  • Brasil-Chile:

Este enfrentamiento entre naciones sudamericanas generó mucha expectativa en la previa. Ante Portugal, último partido de la canarinha, habíamos visto una versión pobre del pentacampeón y fuerte candidato a ganar la copa nuevamente. En aquella ocasión no estuvieron ni Kaká ni Robinho, y el objetivo, según lo visto en esa oportunidad, era conseguir el empate. Por su parte, los chilenos dejaron un buen sabor de boca en la fase de grupos, incluso en la derrota previa ante los españoles, motivada fundamentalmente por graves errores, más que por un desempeño futbolístico inferior. Surgía la gran interrogante: ¿Sería capaz de sorprender la joven y velocísima selección chilena a la poderosa selección brasileña? La respuesta no fue un simple “No”, sino más bien una rotunda negación: un contundente 3-0, producto de la efectividad y contundencia mostrada por el scratch durante lo que va de Mundial y la Copa Confederaciones del pasado año. Brasil no te perdona, no desaprovecha la menor oportunidad que le brindes, en partidos de eliminación directa es sencillamente implacable. Un cabezazo de Juan luego de un córner y dos contragolpes, definidos por Luis Fabiano y Robinho, fueron suficientes para sentenciar y humillar a una dignísima selección chilena. Los del país de la bossa nova no tuvieron muchas más ocasiones de peligro, simplemente materializaron las más notables que se le presentaron.

Por su parte, la selección de Chile no fue capaz de descifrar la férrea defensa brasileña, intentando permanentemente irse al ataque, pero siempre estrellándose contra el muro defensivo amarillo. Su gran problema fue plantearle un esquema tan ofensivo a Brasil, quedando mal parada en la defensa, circunstancia que explotó la selección pentacampeona para imponerse sobre los australes con letales contragolpes. Quizá hubiese sido prudente por parte de los dirigidos por Bielsa dosificar ese ímpetu, ser más cuidadosos y pacientes. Lástima que se tuvieran que encontrar con Brasil en esta instancia, ya que de lo contrario hubiesen podido llegar más lejos.

Lo realmente resaltante de la victoria brasileña no fue su amplia ventaja, sino la facilidad con la cual la consiguieron. Pese a la velocidad y constante voluntad ofensiva chilena, los dirigidos por el terror del buen gusto Dunga se vieron muy superiores, sin verse en verdaderos aprietos, salvo en dos o tres ocasiones.

En síntesis, estamos en víspera de otro partido de Cuartos, además del Alemania-Argentina, envuelto por el interés y la expectación, otro gran duelo de favoritos: Brasil-Holanda.

Mañana se definen los dos últimos seleccionados que se enfrentarán en Cuartos. Dos partidos muy duros e interesantes, en los papeles: Paraguay-Japón, partido que promete ser muy trabado, defensivo y físico, y España-Portugal, duelo ibérico que nos debería dejar varios goles. Mis predicciones: Gana Paraguay 1-0 sobre Japón, gana España 3-1 frente a la selección de Narciso Ronaldo…

domingo, 27 de junio de 2010

Lo sucedido hasta ahora en Octavos. Uruguay, Ghana, Alemania y Argentina pasan a Cuartos.

Por Ángel Molina

Ayer tuvimos los dos primeros partidos de Octavos: Uruguay ante Corea del Sur y Estados Unidos frente a Ghana. Curiosamente, ambos encuentros terminaron 2-1. Asimismo, hoy tuvimos dos encuentros especialmente atractivos: Alemania-Inglaterra, protagonizando una rivalidad clásica entre dos potencias futbolísticas, y Argentina-México, deja vú del Mundial pasado, donde los aztecas tenían la posibilidad de obtener revancha de la eliminación en aquella ocasión. Los ingleses salieron vapuleados por la mannschaft: 4-1, mientras que los argentinos ganaron cómodamente 3-1. Estas dos victorias se vieron empañadas por dos flagrantes e increíbles errores arbitrales, que perjudicaron notablemente a los equipos derrotados: 1. Un balón disparado por la estrella inglesa Lampard que atravesó la línea de gol por 80 cm., sin ser sentenciado por el árbitro como gol y que en ese momento hubiese significado el empate (2-2) para los ingleses; 2. El primer tanto de los argentinos fue marcado por Tevez en un clarísimo fuera de juego, sin ser anulado por el árbitro. En ambos casos, los jueces de línea tuvieron mayor responsabilidad que el principal. Pese a estos imperdonables errores arbitrales, considero que tanto Alemania como Argentina hubiesen ganado de igual forma sus respectivos juegos: fueron superiores a sus rivales, especialmente porque supieron aprovechar las falencias de sus rivales y no cometieron tantos errores como ellos.

- Uruguay-Corea del Sur: La Celeste comenzó presionando, con velocidad y buen toque. El fruto de esta propuesta lo obtuvo temprano, al minuto 7, en una jugada que se combinaron los errores de marcación defensiva surcoreanos, un excelente pase de Forlán y una sobria definición de Suárez. Los sudamericanos han podido irse al descanso con dos goles más, pero desperdiciaron ciertas oportunidades de las que gozaron en la primera mitad. En el segundo tiempo, los surcorianos salieron con otra actitud: les quitaron el balón a los uruguayos y pasaron a controlar el partido. Uruguay jugaba con fuego, cediendo el balón y la voluntad de jugar a los asiáticos, cerrándose atrás y cometiendo errores a la salida. Y como todo el que juega con fuego, se quemaron: luego de tanto intentarlo, Corea del Sur empató el encuentro, con un gol de cabeza de Lee-Chung-Yong al 68. Las alarmas se encendieron en los uruguayos y despertaron de su letargo. Así, el partido pasó a ser de ida y vuelta, siempre llegando los sudamericanos con mayor peligro. La tranquilidad de los celestes vendría al minuto 79, con un golazo de Luis Suárez que le devolvía la ventaja a su selección. El marcador no cambió, clasificando el primer equipo sudamericano a cuartos.

- Estados Unidos-Ghana: partido en el que ambos equipos se dividieron el dominio de las acciones según cada tiempo. El primer tiempo fue para los ghaneses, controlando el balón y el ritmo del juego; la recompensa para los africanos vendría prematuramente, ante un error garrafal de Ricardo Clark en la salida, que supo aprovechar Kevin-Prince Boateng a los 4 minutos. El enfrentamiento dio un dramático vuelco en la segunda mitad, con un equipo norteamericano decidido a empatar el encuentro. Los yankees gestaron jugadas de peligro, con buen toque y velocidad, teniendo numerosas oportunidades de gol. El empate vendría con un penal convertido por Capitán América Donovan. Los estadounidenses siguieron insistiendo y tuvieron oportunidades clarísimas para irse arriba en el marcador, pero las desaprovecharon. A la postre de los noventa minutos ambos conjuntos continuaban empatados y tuvieron que ir a los dos tiempos extra. Los ghaneses consiguieron irse adelante con una fortuita jugada que no desaprovechó su delantero Asamoah Gyan, convirtiendo el segundo tanto de los africanos. De este gol no pudieron recuperarse los norteamericanos, quedando eliminados del Mundial por no tener la contundencia necesaria para definir los partidos. Una lástima, porque venían realizando un fútbol bastante respetable. Por su parte, Ghana mantiene firme el orgullo africano y ahora le corresponde enfrentarse a Uruguay.

- Alemania-Inglaterra: como clásico del balompié mundial, este partido generó mucha expectativa. Alemania comenzó incisiva, siendo más veloz y práctica que Inglaterra. No en vano se adelantó en el marcador, en una insólita jugada donde el proteo alemán Neuer sacó de su arco y Klose le ganó la posesión al defensor inglés Upson, convirtiendo el gol con cierta complicidad de Calamity James. Este encuentro evidenció severos errores en la defensa inglesa, además de la reiteración de una actuación deficiente de su portero. Estos problemas fueron aprovechados por los alemanes, y más allá de la ayuda arbitral antes aludida, el equipo inglés signó su destino con lentitud, torpeza y falta de claridad en el ataque. Nuevamente se cumple, al menos para los ingleses, el ya clásico adagio de Gary Lineker: el fútbol es un partido de once contra once, en el que siempre gana Alemania. Con esta humillante derrota, los ingleses pasan a engrosar el grupo de los tradicionales y grandes seleccionados europeos que decepcionaron, que avergonzaron, que cayeron estrepitosamente. Ejemplos: Italia y Francia. Es preciso que las federaciones de fútbol de estas naciones tomen medidas radicales y urgentes para devolverles a estos históricamente competitivos conjuntos, el brillo y la calidad que otrora tenían.

- Argentina-México: México jugó como suelen hacerlo en esta instancia: juegan como nunca pero pierden como siempre. En términos generales, El Tri funcionó mejor como equipo que Argentina: tuvieron mayor control del balón, generaron ocasiones de gol muy claras (antes del primer gol argentino, en claro fuera de juego) y controlaron por momentos el juego. Sin embargo, ante la falta de individualidades, de jugadores que por sí solos sean capaces de generarse ocasiones y de convertirlas en goles, su dominio de pelota se tornó por momentos inofensiva. Todo lo contrario de los argentinos: luego del gol en fuera de lugar, anotado por Tevez a pase de Messi, Higuaín marcó el segundo aprovechando un tontísimo error de Osorio a la salida; por último, El Apache se abrió espacio y sacó un espectacular disparo, inatajable para Pérez o cualquier otro portero. México, pese a la paliza, atacó intentando mantener sus remotas esperanzas en la remontada. Obtuvieron su premio con un buen gol del Chicharito Hernández. Al final pudo más la contundencia y calidad argentina que una propuesta decente, pero muy débil futbolísticamente. La Albiceleste, si pretende vencer a los teutones tendrá que mejorar, corregir ciertos problemas defensivos y de control de balón en el mediocampo. Alemania-Argentina promete ser un gran partido de Cuartos.

Mañana continúan los octavos. Mis predicciones: Gana Brasil ante Chile 2-1; gana Holanda ante Eslovaquia 3-1.